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La vida de Baroja y Otero cambió de una final a otra

Baroja recordó cuando estuvo en el banquillo contra Trujillanos en la final de 2009 | Foto Félix Espinoza / El Propio

Baroja recordó cuando estuvo en el banquillo contra Trujillanos en la final de 2009 | Foto Félix Espinoza / El Propio

Pasaron de ser los juveniles de aquellos planteles finalistas de 2009 y 2010, a ser los capitanes de este Caracas 

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Alain Baroja recuerda con mucho agrado la última final de Caracas en una Copa Venezuela, a pesar de que era el suplente de Javier Toyo, titular fijo por aquellos días, en el equipo que venció en 2009 a Trujillanos.

Rómulo Otero, como Baroja, era un joven de apenas 16 años de edad, que comenzaba su andadura en las divisiones menores del cuadro capitalino, que veía con interés el revuelo que despertaba una final.

Ambos son hoy los capitanes de un Caracas rejuvenecido, que jugará su primer duelo decisivo de la Copa Venezuela en cuatro campañas, y la primera final desde hace tres (2010), donde se verán la cara contra su último rival en esas instancias, Táchira.

“Esa serie contra Trujillanos la recuerdo muy bien, porque era el jugador más joven de esa plantilla, y me echaban mucha broma”, recordó Baroja. “Siempre fui convocado como segundo de Toyo. Es increíble el ambiente que se vive en una final, y será bonito repetirlo ahora. La viví en la banca, y ahora que la voy a jugar será especial”, dijo.

Otero también recordó lo que significaba para la institución estar en un partido definitivo. “Uno siempre veía más gente, se sentía que había más presión. Como en los partidos de Copa Libertadores. Se parecen. Pero en una final uno siempre quiere salir a ganar, y lo externo queda siempre apartado. Es muy bonito para el equipo haber vuelto a una final”, explicó.


Experiencia. Para Baroja, el que la mayoría de los jugadores del equipo no tengan experiencia en partidos definitivos, no será un factor limitante para enfrentar al “Carrusel Aurinegro”: “El grupo cree en el trabajo, y está hecho en base a eso.  Es por eso que disputaremos la final con mucha confianza, sin importar la juventud. Será lindo jugar contra Táchira, es un rival de gran trayectoria”, expuso.

Mientras tanto, Otero valoró positivamente la experiencia de estar en una serie definitiva como capitán. “Para mí y para Alain lograr una final es muy importante, para el equipo. Para todos. Esta fanaticada se lo merece. Aún no hemos logado nada. Sea como sea espero ganarla”, remató. 


Divino tesoro

Para Eduardo Saragó, el que su joven plantel pueda jugar una final tiene un valor muy significativo. “Para estos muchachos, esta será una experiencia muy importante”, dijo. “Una final, con la presión que implica, contra Táchira, tiene que ser algo que sume a sus carreras. Este es un gran grupo, con espacio para mejorar, y que merece estar en la final”, apuntó.