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En el segundo tiempo ocurrió la debacle de la Vinotinto | EFE

En el segundo tiempo ocurrió la debacle de la Vinotinto | EFE

Venezuela volvió a caer en casa, 4-1 contra Chile, después de una retahíla de errores infantiles y un segundo tiempo para el olvido

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Jorge Luis Pinto vivió el momento más aciago de su carrera en 2008. Había fracasado estrepitosamente en la Copa América de 2007, y le costó iniciar un proceso de renovación en Colombia, que eventualmente llegó para catapultarla de nuevo al primer plano internacional.

El cucuteño logró su revancha ocho aos después, lejos de su tierra, en Costa Rica, llegando a los cuartos de final de un Mundial de Fútbol. “A Noel Sanvicente le recomiendo que renueve a la selección”, dijo el colombiano hace un año al seleccionador nacional venezolano.

“Se lo van a comer. Lo van a putear. Pero es la única forma. Si quiere que el fútbol venezolano avance, tiene que atreverse a ir con los jóvenes. Debe iniciar el recambio generacional”, añadió el cucuteño.

Chita apostó tarde a “su” formula. “Me la jugaré con la mía”, dijo semanas atrás, antes de la catástrofe que terminó con la derrota de Venezuela 4-1 ante Chile, que la dejó prácticamente fuera de carrera por ir a Rusia 2018.

Pero su fórmula llegó tarde. Después de cuatro derrotas en la selección, con una crisis institucional inusitada, con jugadores denunciados por “hacerle la cama” al técnico según Laureano González, presidente de la Federación Venezolana de Fútbol, y con una crisis económica donde se habló de impagos, plata y de todo menos del fútbol.

Ayer en el estadio Agustín Tovar, Sanvicente comenzó con su apuesta y esta, así como ocurrió a ratos en Lima, le rindió frutos. A los diez minutos del partido ya la Vinotinto ganaba con un golazo de Rómulo Otero.

Un tiro libre magnifico, un derechazo con “folha seca”, que hacía presagiar que la noche de Barinas le devolvía la alegría y la ilusión a la selección. El espejismo duró 20 minutos. En ese lapso la presión fue buena, la selección anuló a la campeona de América y le había desquiciado.

Pero la salida de Arquimedes Figuera del campo por lesión a los 25 minutos, como centro de equilibrio del cuadro venezolano, derrumbó el castillo de naipes venezolano. En su lugar ingresó Luis Manuel Seijas, quien fue apartado del once inicial por problemas en el cuello.

La ausencia de Figuera derivó en el crecimiento de Chile. Arturo Vidal comenzó a manejar la pelota junto a Felipe Gutiérrez, y se creció también Francisco Silva como hombre de corte sobre Juan Pablo Añor y Otero. El asedio chileno, con diagonales y pases cruzados, derivó en el primer gol de Mauricio Pinilla.

Venezuela terminó perdiendo la brújula y pidiendo la hora en el primer tiempo. Al final, la Vinotinto sobrevivió al tsunami. Pero no por mucho. En el segundo tiempo ocurrió la debacle. Seijas tiró un insólito pase atrás a Jean Beusejour, a sus pies, sólo en el lateral izquierdo, y en su avanzada lanzó un centro cómodo para Pinilla, quien como una fastidiosa espinilla volvió a reventarle la cara a la selección como hace 12 años en Pueblo Nuevo.

Después, el resto fue historia. Chile caminó la cancha y Venezuela, desmoralizada, y regalada ante tanto desencuentro, terminó bajando los brazos, careciendo de lucha e irreverencia. Dos goles más uno de Arturo Vidal y otro de Nico Castillo, acabaron con todo.

¿Se quebró el ciclo de Sanvicente? ¿Terminará como Pinto, aceptando su derrota y triunfando después? ¿O asumirá la renovación de la selección, que se quedó carente de vergüenza en sus primeros seis duelos del premundial? Sólo el tiempo (breve, además), lo dirá.