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El sueño de Chapecoense se estrelló en la montaña

El avión del Chapecoense que cayó en territorio colombiano es de origen británico | Foto: AFP

Foto: AFP

76 personas fallecieron en el accidente que sufrió el avión que trasladaba al equipo, a solo cinco minutos del aeropuerto de Río Negro en Medellín

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Las estrellas fugaces pasan cada cierto tiempo. Es fortuna para muchos contemplarlas, y hasta pedir un deseo cuando notan su traslado, que suele ser veloz, casi imperceptible, pero para mucha gente deja una honda huella.

Hace 43 años, la pequeña localidad de Chapecó, en el municipio de Santa Caterina al sur de Brasil, vio pasar rápido el crecimiento de su equipo de fútbol, el Chapecoense, de la tercera división (Serie C) a estar a las puertas de jugar la final de la Copa Sudamericana, el segundo torneo continental de clubes en importancia después de la Copa Libertadores de América.

Pero el sueño de la localidad de apenas 209.500 habitantes, de lograr un trofeo continental se truncó el lunes en la noche, de la peor manera posible. Sin saltar a la cancha, estrellado contra la montaña.

“¡¿Mi familia?! ¡¿Mis amigos?! ¡¿Dónde están mis amigos?!”, fue lo primero que gritó conmocionado el defensor Alan Ruschel, uno de los tres futbolistas sobrevivientes a la tragedia que sufrió todo el equipo brasileño, cuando el avión que los trasladaba se estrelló a poco más de cinco minutos para el aterrizaje en el aeropuerto de Río Negro, a una hora de Medellín.
 
Tragedia. El vuelo, que salió del aeropuerto de Viru Viru en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, y había sido prohibido por la comisión aeronáutica brasileña al no poseer bandera de Brasil o de Colombia, tenía 81 pasajeros entre tripulantes (nueve), jugadores, periodistas invitados, directivos y cuerpo técnico (72 personas). Sólo seis se salvaron, de acuerdo con el Instituto de Aeronáutica Civil Colombiano.  En la tragedia también falleció el técnico aeronáutico venezolano Ángel Lugo.

Los sobrevivientes fueron la azafata  Ximena Suárez, el técnico Erwin Tumerí, el periodista Rafael Valmorbida, y los jugadores Ruschel, el arquero Jackson Ragnar y el defensor Helio Herminto, quien fue encontrado debajo de los restos del fuselaje cuando se descartaba cualquier posibilidad de hallar otro superviviente. Antes había sido rescatado el guardameta titular Danilo Padilha, pero este falleció en el hospital mientras era operado.

Danilo había sido el artífice de la clasificación del cuadro verde a las semifinales y a la final, al atajar primero un penalti en la serie contra Independiente de Avellaneda en cuartos de final, y luego al ahogar el grito de gol de San Lorenzo en semifinales ante un remate de Marcos Angeleri.

Una falla eléctrica en la aeronave habría sido la causa de la tragedia. En las labores de rescate se recuperaron las dos cajas negras y 63 cuerpos, que según el departamento de medicina legal de Colombia, se tardarán hasta dos días para identificarlos en su totalidad. Atlético Nacional realizará hoy un homenaje a la hora del partido, invitando a todos los fanáticos a ir al Atanasio Girardot con velas y camisetas blancas.

“La verdad estoy muy mal”, aseguró Martinucio a EFE. El ariete fue uno de los tres jugadores que se quedó en Chapecó, con problemas físicos. “Me salvé porque estaba lesionado. Es el destino”, agregó.

En el vuelo también estaba Cleber Santana, capitán del equipo y quien jugó con Juan Arango en Mallorca, y fuera ficha de Atlético de Madrid. “En cuántas vidas viva, yo te amaré”, decía la leyenda de la foto que colocó junto a su DT en el avión antes de despegar, al lado del DT del equipo, Caio Junior. Su leyenda ahora vivirá por siempre. El sueño de ser campeones se quedó en la montaña, pero Chapecoense comenzó a volar para siempre.

El técnico aeronáutico venezolano, Ángel Lugo, era el único miembro no boliviano de la tripulación del vuelo de LaMia. Falleció en la tragedia.

 
Campeón eterno

Atlético Nacional, rival de Chapecoense en la final de la Copa Sudamericana, pidió a Conmebol que se le otorgue el trofeo al cuadro verdiblanco brasileño.

“Luego de estar muy preocupados por la parte humana pensamos en el aspecto competitivo (...) invitamos a Conmebol a que el título de la Copa Sudamericana le sea entregado a la Associacao Chapecoense de Futebol, como laurel honorífico a su gran pérdida y en homenaje póstumo a las víctimas. De nuestra parte, y para siempre, Chapecoense Campeón de la Copa Sudamericana 2016”, decía el comunicado oficial del cuadro colombiano.

“Es un dolor para todo el fútbol suramericano. Mis condolencias a todas las familias y amigos de todos en Chapecoense. Paz a sus almas”, aseguró Alejandro Guerra, volante venezolano del club verdolaga, en su cuenta de Instagam.

De origen venezolano

La aerolínea LaMia (Línea Aérea Mérida Internacional de Aviación) era la encargada de realizar el traslado de la delegación compuesta por 71 personas y nueve tripulantes del vuelo, está registrada en Venezuela (RIF J-29895409-4) pero operaba desde Bolivia. El traslado se realizó de Chapecó a Sao Paulo, de ahí a Santa Cruz de La Sierra en Bolivia, desde donde salieron a las 6:15pm con destino a Medellín. 

En esa misma aeronave, modelo RJ85, matrícula CP2933, viajaron el cuerpo técnico y los jugadores de la Vintotino a Barranquilla, cuando la selección nacional disputó su partido por las eliminatorias suramericanas contra Colombia, y Argentina realizó en ella su regreso a Buenos Aires desde Belo Horizonte hace menos de un mes.

Solidaridad

La tragedia aérea desató en Brasil una ola de solidaridad. Los clubes afiliados a la Confederación Brasileña de Fútbol pidieron al ente que Chapecoense no pueda descender por las próximas cuatro temporadas, al tiempo que varios equipos de la primera división ya pusieron a disposición del equipo a varios jugadores, para que puedan disputar lo que resta del campeonato de la Serie A en 2016 y la próxima temporada.

Sao Paulo, Coritnthians, Palmeiras, Santos y Cruzeiro fueron los primeros en manifestarse a favor de la idea de entregar algunos de sus efectivos provisionalmente, para reforzar al club mientras puede iniciar la dura tarea de recuperarse de tan doloroso trance.