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Por siempre Vizquel

Omar Vizquel

El único campocorto capaz de superar las marcas y el brillo del gran Luis Aparicio dice hoy adiós, poniendo fin a una época dorada del beisbol venezolano

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Omar Vizquel no tuvo la suerte de protagonizar una escena perfecta el día que comenzó su carrera en el beisbol profesional.

El caraqueño, cuenta siempre Humberto Acosta, se presentó un día al campo de entrenamientos de los Leones, en 1984, con 17 años de edad. Era bajito y casi irreverente, según el recuerdo que guarda el cronista.

“Si Pompeyo Davalillo, siendo tan chiquito, llegó a las grandes ligas, yo también puedo”, relata Acosta que escuchó decir al entonces joven shortstop.

Vizquel era todavía un bateador derecho con más ganas que futuro.

Había sido el héroe de un equipo que hizo mucho ruido en el mismo escenario donde practicaba con el Caracas, el estadio Universitario, en 1977. Pero nada más que eso.

“No era un prospecto”, rememoró Oscar Prieto Párraga, el hombre que le dio su primer contrato profesional. “El prospecto era Rolando Petit. Pero tenía unas manos prodigiosas. Lo había visto desde que tenía 10 años de edad”.

Todo el país lo había visto. Aquel equipo que ganó el Campeonato Mundial preinfantil del 77 llenó las tribunas del parque de Los Chaguaramos.

Todos los diarios de circulación nacional dedicaron amplios espacios a divulgar los retratos de aquella chiquillada, en donde también estaba Carlos Hernández, el receptor que igualmente saltó al rentado con los capitalinos y también llegó a las mayores.

La competencia, en 1984, era más dura sobre el diamante del cemento ucevista.

Héctor Rincones era dueño del campo corto de los Leones. Andrés Galarraga, Jesús Alfaro y Antonio Armas, los émbolos de la ofensiva. Todavía vivía Gonzalo Márquez, y salía del dugout de la izquierda a repartir sus batazos.

Casi todo ha cambiado desde que Vizquel practicó por primera vez como pelotero profesional.

Jaime Lusinchi no había cumplido su primer año en Miraflores. Los cines agotaban su boletería con las proyecciones de los Cazafantasmas, Terminator, Amadeus y La historia sin fin.

La Unión Soviética existía, y era una amenaza de catástrofe nuclear su pulseada con los Estados Unidos de Ronald Reagan. Hugo Chávez era capitán del Ejército. Enrique Capriles tenía 12 años de edad.

Apenas 36 venezolanos habían disputado un juego en las grandes ligas hasta 1984.

Vizquel, finalmente, cumplió su palabra en 1989, cuando se estrenó en las mayores con los Marineros. La mayoría de los 234 criollos que debutaron en la gran carpa después de él ya se ha retirado, muchos de ellos después de largas carreras, como Wilson Álvarez, Luis Sojo, Carlos García u Omar Daal.

Nadie, antes o después, ha durado más que aquel adolescente bajito que escogió usar el número 23 con el Caracas, porque el 13, su favorito, el número de su ídolo David Concepción, ya adornaba otra espalda.

Vizquel termina hoy una larga andadura de 28 años como jugador de alta competencia, incluyendo 24 temporadas en las grandes ligas. Es otro de sus muchos récords.

Se despide como el venezolano con más hits, el shortstop con más juegos y, posiblemente, el privilegio de ser el pelotero más querido por los venezolanos en las varias generaciones a las que ha pertenecido.

“Ha tenido una carrera impecable”, exclamó ayer su ex manager y antiguo colega Oswaldo Guillén, en una emotiva conversación con el periodista Luis Enrique Rangel. “Ha representado al país de una forma tan limpia, tan buena. Lo único que le falta es ser Salón de la Fama. Pero cuando lo sea, será el mejor de Venezuela. Por encima de Luis Aparicio”.

El inicio de Aparicio en el beisbol sí fue una escena de película, un episodio perfecto. Su padre, el mejor paracorto de su tiempo, Luis Aparicio Ortega, le entregó el guante y el testigo que el hijo nunca más soltaría. Era un Día de la Chinita, nada menos, en 1953.

Al “Grande de Maracaibo” siguió el más grande de Venezuela, ese inmortal que hoy acompaña a Vizquel en Toronto, para el adiós.
“Les aseguro que no se va del todo”, advirtió el lunes Aparicio.

No se irá, como tampoco se ha ido la leyenda marabina. Pero mañana, por primera vez en casi tres décadas, nadie podrá decir que puede comprar una entrada para ver jugar a Vizquel, el único torpedero que fue capaz de superar al mismísimo Aparicio.

El Dato

El manager John Farell dijo ayer en Toronto que Omar Vizquel jugará hoy desde el inicio. Estará en el short, su amada posición, donde ganó sus 11 guantes de oro. Luis Aparicio, Andrés Galarraga, Carlos Baerga y Roberto Alomar le acompañarán en el adiós.