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"Al único que se le puede llamar Dios es a Miguel Cabrera"

Miguel Montero apenas ligó .200 en abril / AFP

Miguel Montero espera cerra de la mejor manera la temporada 2013 / AFP

El receptor venezolano explicó por teléfono cómo se recuperó de la lesión en la espalda y aclaró el problema que tuvo con el cubano Yasiel Puig

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Miguel Montero ya está desempolvando su careta, peto y chingalas. Su lesión en la parte baja de la espalda ha desaparecido con el pasar de los días y sus ganas de volver al terreno, por el contrario, han crecido. Después de seguir al pie de la letra su plan de rehabilitación, el caraqueño, de 30 años de edad, está listo para regresar mañana al equipo grande de los Cascabeles de Arizona, con quienes espera mejorar sus números ofensivos en la recta final de la temporada.
 
El cruce de palabras que tuvo con el cubano sensación de los Dodgers de Los Ángeles, Yasiel Puig, el pasado 10 de julio- inconveniente que se originó el  11 de junio en una trifulca que dejó ocho suspensiones- también fue esclarecido por el receptor nativo, quien ha tenido una de las zafras menos productivas de su carrera, después de pactar en 2012 por cinco temporadas y 60 millones de dólares con los desérticos -acuerdo que lo convirtió en el quinto catcher con el salario promedio anual más alto de la historia (12 millones), sólo superado por las firmas de Joe Mauer (23 millones), Yadier Molina (15 millones), Jorge Posada (13.1 millones) y Mike Piazza (13 millones)-.
 
“La verdad es que me siento muy bien”, afirmó Montero por teléfono desde Estados Unidos. “Ya he sido receptor en varios juegos de rehabilitación en la liga de Arizona y los dolores no han regresado. El lunes deben estar activándome. Espero que sea así, ya que mi espalda está recuperada”, aseguró.
 
“Durante las últimas semanas me han dado antiinflamatorios, analgésicos, mucho hielo y he tomado el reposo indicado. Toda ha marchado bien”, agregó.
 
Montero retornará a los Cascabeles con una línea ofensiva (average, porcentaje de embasado y slugging) de .228/.316/.345, 24 carreras remolcadas, nueve cuadrangulares y 11 dobles, números muy distantes a los que exhibió en 2012, los cuales hicieron que Arizona sacara la chequera e invirtiera en su talento. La temporada pasada el venezolano terminó con una línea de .286/.391/.438, 88 impulsadas, 15 jonrones, dos triples y 25 dobles.
 
La capacidad de conectar extrabases obviamente ha disminuido. Su poder aislado (ISO) de 2013 en de .117, mientras que en 2012 dejó .152. De por vida exhibe un promedio de .166.
 
“No sé cuál ha sido el problema esta campaña. De verdad, no lo sé”, reveló Montero. “Si supiera por qué he producido menos lo habría corregido desde hace mucho tiempo, a principio de campaña. He hecho las cosas como siempre las hago. He bateado de la misma forma y mi enfoque es el mismo. En junio pude levantar un poco mis números (.278/.359/.389, 11 remolcadas y par de vuelacercas), pero en julio volví a caer. Ojalá supiera que he estado haciendo mal. Sin embargo, voy a tratar de cerrar la campaña de la mejor manera”.
 
Choque con Puig

Montero recuerda perfectamente la noche del pasado 10 de julio, cuando protagonizó junto al cubano Yasiel Puig una jugada en el home que dejó el partido con los ánimos caldeados. El venezolano hizo out al cubano en el home, no sin antes chocar fuertemente. Puig, en su camino al dugout, no apartó la mirada del receptor, quien al estilo del ex NBA Dikembe Mutombo agitó su dedo como diciendo “aquí no”.
 
Recuérdese que el  11 de junio un pelotazo a Puig fue el punto de inflexión de hechos violentos entre los Cascabeles y los Dodgers.
 
“Yo no dije nada malo de Puig”, enfatizó el nativo. “Si en los Dodgers de verdad lo quieren tienen que ensañarle cómo comportarse al nivel de grandes ligas. Puig, en muchas ocasiones, falta el respeto en el terreno de juego. Obviamente, cuando llegó a las grandes ligas todo el mundo quedó impresionado por su forma de batear. Yo no digo que no tenga talento, pero tiene mucho que aprender. Es apenas su primer año y los pitchers poco a poco van a aprender a lanzarle. En un año no puedes calificar a nadie. Un año bueno en grandes ligas lo tienen muchos, incluyéndome. Es más, sus números ya están reflejando lo que pasará con él. Ya no es el mismo que llegó a las mayores”, aseguró.
 
“Para que un pelotero sea respetado a este nivel tiene que rendir con regularidad, es decir, tener varios años en la élite. Por eso, siempre digo que al único que se le puede llamar Dios es a Miguel Cabrera, quien cada año demuestra que es el mejor, pero Puig todavía tiene mucho que mostrar”.
 
Pese a que Montero ha sido en los últimos dos años uno de los receptores con más innings trabajados detrás del plato (1169.1 entradas en 2011 y 1190.0 en 2012) de la gran carpa, este año ha laborado en 796.1. No obstante, cree que el nivel de exigencia en 2013 ha sido mayor que en otras campañas, ya que los lanzadores lo ha hecho fajarse como nunca. No en vano, el cuerpo de serpentineros de Arizona es líder en wild pitches de la Liga Nacional (69).
 
“Esta campaña los pitchers no han sido tan efectivos y he tenido que bloquear lanzamientos con mucha regularidad, muchas veces por partido. He trabajado mucho al momento de catchear. A lo mejor por eso me lesioné la espalda. He tenido que agacharme tanto y hacer jugadas difíciles tan seguido que mi espalda no lo resistió”.
 
¿Es posible clasificar?

Para Miguel Montero Arizona ha cometido muchos errores en 2013. “Hemos botado como 19 juegos en los innings finales, y así es imposible clasificar”, dijo.
 
Los Cascabeles (65-62) amanecieron ayer muy lejos del segundo comodín del viejo circuito, en poder de los Rojos de Cincinnati (73-56), no obstante, lucharán hasta el final de la campaña.
 
“Siempre hay una esperanza, pero considero que este año ha sido de aprendizaje. No hemos hecho las cosas bien. Ojalá podamos clasificar, pero está difícil”, finalizó.