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El peregrino Gregory Vargas

Vargas fue clave en el triunfo de la Vinotinto | Foto EFE

Vargas fue clave en el triunfo de la Vinotinto | Foto EFE

El base de la selección nacional recordó sus inicios con Panteras de Miranda hasta llegar a brillar con el Maccabi Haifa de Israel

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El jugador de la selección venezolana de baloncesto, Gregory Vargas, es un confesó católico y sus gestos sobre el tabloncillo también muestran su devoción por la religión que incluye a las tres personas sagradas: Dios, La Virgen y el Espíritu Santo. El piloto se se encuentra precisamente muy cerca por donde tránsito Jesús tal como lo relata la biblia. Es decir, el baloncesto llevó a Gregory a peregrinar por Israel.
El jugador del puesto uno reconoce que está en el mejor momento de su carrera tras ganar con la selección en el preolímpico de México, evento que coincidió con su segunda incursión en el baloncesto internacional al militar con el conjunto de Maccabi Haifa de la liga israelí. “Fue una adaptación difícil llegar a este país. Aquí se hablan dos idiomas, el hebreo y el inglés”, explicó el hermano menor de los Vargas que está viviendo su primera pasantía por el baloncesto europeo. “Al principio no dominaba bien el inglés, ahora lo he mejorado. También me parecía raro que no se trabajara los viernes en la noche por el inicio del sabbat (tradición sagrada del pueblo judío)”, explicó el jugador conocido como Súper Ratón.
Vargas es uno de los jugadores del baloncesto venezolano que ha evolucionado su juego en un ritmo acelerado en los últimos 8 años. El primer paso en el profesional para el oriundo de Ocumare del Tuy fue con Panteras de Miranda. “Antes lo que hacía era correr en la cancha, todo lo quería hacer rápido pero luego fui entendiendo que no siempre se podía jugar así, he aprendido a leer el juego”, describió el propio jugador desde la ciudad de Haifa.
La velocidad y la intensidad fue lo que llevaron al mirandino a ocupar un puesto en el Medio Oriente. “Él coach me ha dado mucha confianza en ambos lados del tabloncillo, en repartir pelotas a mis compañeros, en la intensidad, en todo” reconoció el piloto que pertenece a Marinos de Anzoátegui en la liga local. “He tenido a muchas personas en mi carrera que me han ayudado en mejorar mi juego y ahora tengo más paciencia pero no he perdido mi energía”, apuntó.
En su primera temporada en el baloncesto israelí, Vargas tiene un promedio de 12.8 puntos por partido 6.5 asistencias y 4.8 rebotes con un porcentaje de tiros de campo de 49.6 con 2.3 robos por encuentro.

La ilusión del sueño. El integrante de la vinotinto se ha convertido en la figura más notable del baloncesto criollo en el exterior junto al NBA, Greivis Vásquez. Precisamente, la temporada 2015-2016 la inició con un periplo por diferentes ciudades de Estados Unidos, donde enfrentó a los Lakers de Los Ángeles y a los Grizzlies de Memphis. “Yo estaba muy emocionado”, recordó el base. “Jugar contra Kobe Bryant a un jugador que siempre he admirado, creo que Michael Jordan y Bryant son los dos mejores que han pasado por la NBA”. La anécdota del juego entre Maccabi Haifa y los Lakers incluye una conversación entre el venezolano y la estrella que pasa a retiro al finalizar la campaña en Estados Unidos. “En pleno juego se me acercó y me felicitó por mi juego y por la clasificación que obtuvimos para los juegos de Río de Janeiro 2016. Al terminar el partido, llamé a mi esposa para contarle todo lo que me había pasado”, explicó Vargas que a través del teléfono aún transmitía la alegría que le dejó aquella experiencia.
Encuentro espiritual. El atleta de treinta años de edad ha aprovechado esta oportunidad que le está brindando el deporte para visitar los lugares por donde transitó Jesús de Nazareth, a quien recuerda con la señal de la cruz cada vez que se para en la raya del tiro libre o antes de iniciar cada encuentro. “he visitado el santo sepulcro, donde Jesús fue llevado luego de morir en la cruz, también fui al mar de Galilea y fui el río Jordán”. Este último lugar fue donde Juan bautizó al Mesías, pero para la carrera de Greogry, el paso fluvial representó lo contrario, no fue su bautizo en el baloncesto, sino esta visita coincide con su consagración como deportista profesional.


La otra cara del Medio Oriente
Antes de viajar a Israel, Vargas recuerda que las noticias que escuchaba de ese rincón del mundo no eran muy alentadoras con el conflicto entre judíos y palestinos. No obstante, él todavía no ha sido testigo del álgido tema. “Primero, por donde he circulado todo es muy seguro, no he tenido temor de nada y en cuanto a la religión, nadie me ha dicho nada ni me ha juzgado por ser católico”, contó el jugador con el número 8 dentro de la selección. “En estos días subí a una montaña que era una región fronteriza con Líbano y Siria, pero todo ahí era sumamente tranquilo y había una paz inmensa”, concluyó el criollo.