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El ojo del Tigre

El maracayero pegó 11 hits en 22 turnos legales y tuvo OBP .538 la semana pasada | Foto AFP

Miguel Cabrera | Foto AFP

Superó el slump que tuvo al principio de la temporada y explicó que la clave fue comenzar a hacerle swings a los lanzamientos en la zona de strike 

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Ver a Miguel Cabrera con un average de .267 en sus primeros 20 juegos de la temporada sorprendió a las Grandes Ligas. Para cualquier pelotero, el guarismo representaría un desempeño modesto pero digno. De hecho, scouts y organizaciones les piden a algunos de sus peloteros batear alrededor de los .270 para tener una esperanza de jugar en el máximo nivel.

Pero no es una ley que aplica para un pelotero que ha ganado cuatro títulos de bateo en la Liga Americana en los últimos seis años y que posee el promedio más alto entre los paleadores activos, mucho más que Ichiro Suzuki, Joe Mauer y Albert Pujols.

Solo quedaba esperar que pasara lo extraordinario y las aguas volvieran al cauce natural. Eso fue lo que ocurrió. El maracayero exhibió un promedio de .378, más una media de embasado de .447 entre el 28 de abril y el 23 de mayo. No solo ha sido contacto, pues el poder ha estado allí. En el lapso conectó ocho cuadrangulares y remolcó 18 carreras.
Mayo dibuja mejor el despertar del inicialista de los Tigres de Detroit. En el mes ha participado en 21 encuentros y solo en cinco no ha conectado imparables. Haciéndole caso omiso de la jornada de anoche, tenía cinco compromisos multihits de sus últimos seis. Ha de existir una clave en el retorno a su estado natural.
“Le tiro a los strikes”, le dijo Cabrera a MLB.com, durante la noche del lunes, cuando se fue de 3-3, con par de vuelacercas y el doble 500 en su carrera, que lo convierte en el pelotero 62 en la historia en alcanzar la cifra. “Creo que esa es la clave. Si le haces swing a los strikes, todo va a ser mejor”.
Los números que refleja el portal especializado fangraphs.com, avalan el comentario del jugador franquicia bengalí. Su porcentaje de swings a lanzamientos en la zona de strikes es de 73.7% por ciento, su mayor cifra en las últimas tres campañas. Además ya no acomete los envíos que están alejados de la frontera del strike, pues bajó los swings a tales pitcheos de 29.5% a 27.7%.
Sí, el ojo del tigre se ha afinado. Se volvió más selectivo para combatir el slump que tuvo en los albores del campeonato. Solo le falta subir su capacidad de contacto a lanzamientos buenos de 84 % a 86.8%, que es la media de sus 14 temporadas.
“Tengo una Triple Corona, dos premios al Jugador Más Valioso y cuatro títulos de bateo”, les dijo a los reporteros cuando lo interpelaron sobre el gran ritmo que lleva. “Tengo diez años con 100 impulsadas y llevo mucho bateando sobre .300. Espero poder seguir así”.
Si bien Cabrera no está sorprendido por lo que hace, hay gente que lo rodea que no sale del asombro, por ejemplo su compañero, el lanzador Mike Pelfrey. “Es el mejor bateador de nuestra generación”, comentó.