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“La meta es consolidarme”

Carlos Torres | Foto AVS Photo Report / Archivo

Carlos Torres | Foto AVS Photo Report / Archivo

Carlos Torres, quien este año será el segundo umpire venezolano en las Grandes Ligas, cuenta los días para su estreno y agradece por su éxito

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Para Carlos Torres, el número 37 era uno como cualquiera. “Mis favoritos  eran el 22 y el 8, porque son los días de nacimiento de mis dos hijos”, señaló al otro lado del teléfono, desde Estados Unidos.

Eso cambió en la última semana. El domingo, en la evaluación final realizada por los supervisores de Grandes Ligas, consiguió un resultado sobresaliente y supo, de manera extraoficial, que este año aparecería en el roster de umpires de las mayores, con el número 37.

La noticia se hizo oficial hace dos noches y el árbitro larense dedicó buena parte del martes a atender a los medios de comunicación, al emular a Manuel  González como únicos hombres de azul con cabida en la MLB nacidos en  Venezuela.

“Como todo pelotero, los umpires también soñamos con llegar a las Grandes Ligas”, admitió Torres. “Este es un paso más en el camino hacia esa consolidación”.

El barquisimetano de 35 años de edad fue designado árbitro up and down, “arriba y abajo”, por su traducción del inglés. Su papel será el mismo de los  jugadores que dan sus primeros pasos: ser llamado desde triple A, cada vez que enferme o se ausente alguno de sus colegas en la gran carpa.

Es el mismo recorrido que hizo González, antes de quedarse definitivamente, y requirió superar varios cedazos, especialmente en los meses finales.

“Los supervisores escogieron el año pasado a los 12 mejores árbitros entre los 60 de triple A, para trabajar en la Arizona Fall League”, recordó. “Allí tuvimos la suerte de ser supervisados por las Grandes Ligas, que escogieron a 5 para el spring training. Y esos 5 competimos por los 2 números que había”.

Torres tuvo momentos para recordar a su esposa e hijos, a sus padres, a Yocoima Mata y otros oficiales de la LVBP. “Siempre me apoyaron”, subrayó.

Ahora tiene otra meta: “Consolidarme en las Grandes Ligas”. Y espera que pronto le sigan los pasos.

“Robert (Moreno) es el que está más cerca ahora, en triple A, y ya trabajó en  dos juegos de spring training”, comentó sobre sus colegas. “Le deseo toda la suerte del mundo”.

Ni pudo estar en el debut de su amigo González, a quien considera su inspiración, ni cree que éste pueda acompañarle en su estreno.

“Sería una bendición compartir mi primer juego en las Grandes Ligas con  Manuel. Pero él va a estar trabajando”, admitió. “La única manera sería si nos tocara juntos. Sería un honor que él estuviera en ese primer juego”.

¿Cuándo será? Quizás en abril, tal vez después. Dependerá de sus colegas en las mayores. ¿Y cómo será? ¿Sentirá los mismos nervios que vivió en su primer choque, en aquel Lara-Pastora de Barquisimeto?

“No me imagino cómo será ese primer juego”, suspiró. “Sólo espero que llegue pronto. Y que todo salga bien”. Ese día llevará el 37 en el uniforme.

“Antes no significaba nada”, sonrió. “Ahora es el número mágico en la familia”.