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“Tengo a uno de los mejores profesores: Joe Maddon”

Henry Blanco se incorporó al equipo a inicios de esta semana | Foto AVS Photo Report

Henry Blanco está en su segunda campaña con los Bravos | Foto AVS Photo Report

El manager de los Bravos, Henry Blanco, ha crecido como coach y piloto, y hoy combina el análisis de estadísticas con la tradición y el corazón

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Henry Blanco admite que la decisión de irse a Chicago ha resultado decisiva para su crecimiento en el beisbol. Fue un giro tan bienvenido como inesperado, porque ya tenía trabajo en Arizona. Pero le llamó la atención que el llamado para cambiar de organización viniera de Joe Maddon, uno de los managers más avezados en las Grandes Ligas.

Aquello que Blanco, el piloto de los Bravos de Margarita, aprendió con los Cachorros en 2015 es en buena medida la razón por la que los insulares están ya en los playoffs de la LVBP.

-¿Qué le atrajo de los Cachorros, siendo que ya tenía una oferta para ser coach de los Cascabeles?

-El haber jugado cuatro años en Chicago. Conozco la fanaticada y a Theo Epstein, el vicepresidente. Además, era la oportunidad de trabajar con Joe Maddon y eso me llamó mucho la atención. No lo pensé dos veces. Consideré que mi futuro y mi aprendizaje podían estar con Maddon y no creo que me haya equivocado. Ha sido un año de muchas experiencias bonitas y aprendizaje.

-Su trabajo no es visto por el gran público: investigar y analizar estadísticas. Ese trabajo es fundamental para equipos como Chicago, ¿verdad?

-Fue una de las cosas más importantes para mí: aprender a trabajar con reportes, a utilizar la computadora. El ver el juego de una forma completamente diferente, empezar a trabajar con números. Así lo aprendió Joe Maddon, muchos años atrás, y así empecé a aprenderlo yo, después de algunos meses. La gente no ve ese trabajo, pero es importante. Tenía que estar pendiente de muchas cosas, hacer los reportes antes del juego, revisar las jugadas para el reply. Creo que eso fue un punto positivo para mí. Son cosas que uno no ve como pelotero. Aprendí mucho en mi segundo año como coach en las Grandes Ligas.

-Maddon combina lo tradicional con el nuevo análisis estadístico. Algunos dicen que eso es incompatible. ¿Dónde se ubica usted?

-Estoy de acuerdo con sumar. Y muchas cosas de las que vi, las pude implementar aquí con los Bravos y han servido. Maddon tiene muy buena comunicación con los peloteros y sabe darles confianza. Allá tenemos un equipo joven, pero él les hizo creer que podían jugar todos los días contra los mejores. Eso me ha hecho reflexionar mucho. Si no das confianza a un pelotero, si no lo motivas, el pelotero no va a salir adelante. No sabemos cuándo va a terminar esta carrera, pero los muchachos han hecho un gran trabajo. Desde que llegué a Margarita, han dado una vuelta tremenda y están demostrando que pueden competir como equipo. 

-¿Hasta qué punto en esta liga se puede dirigir por el instinto y hasta qué punto se pueden aplicar las tendencias estadísticas?

-Lo hemos hecho. El año pasado no pude implementar el juego entre números y es algo muy importante. Hay pequeñas cositas a las que uno, como pelotero, decía siempre: ‘No, eso no funciona’. Pero sí funciona. Funciona bastante. Y por eso lo he traído a Venezuela. Algunos equipos también lo harán. Otros no, y tendrán sus razones. Pero a nosotros nos ha funcionado.

-O sea, que le gusta ese nuevo camino que siguen en Chicago…

-Aunque uno como pelotero no lo veía de esa forma. Ver cómo hacía las cosas Joe, ver toda la información que él requería y todo lo que se maneja en la oficina, me hizo entender que las cosas también salieron bien gracias al uso de los números, a saber lo que se debe hacer contra cada bateador y muchas cosas que también se pueden implementar en Venezuela.

-¿Incluyendo a Eliézer Alfonzo como segundo bate, cuando estaba en un slump? A partir de allí, empezó a batear.

-La de Eliézer me llamó la atención, porque Joe lo hizo con Todd Rizzo y con Kris Bryant a principios de temporada y funcionó. Me llamó la atención su explicación. Quería darle confianza a Rizzo, que viera mejores pitcheos, para luego poder ponerlo más abajo en el lineup, cuando ya hubiera agarrado esa confianza. Por eso hablé con Eliézer, le dije que no se sintiera mal, que no iba a ponerlo a hacer bateo y corrido. Que fuera el bateador de siempre. Gracias a Dios, mi explicación lo convenció y desde entonces ha sido el Eliézer de siempre, con un swing compacto, un gran bateador. Si tengo que hacerlo con Luis Jiménez más adelante, lo haré.

-Con ese OBP de Luis Jiménez, hasta como primer bate serviría…

-Lo estamos pensando (ríe).

-Ya después de dos años como coach y manager, ¿qué es lo que más disfruta en esta nueva etapa de su carrera?

-Seguir aprendiendo. Buscar los reportes, encontrar cositas que puedan ayudar al equipo a ganar. Cosas como la de Eliézer. Eso es lo que me gusta. Y quiero seguir aprendiendo. Tengo a uno de los mejores profesores en Joe Maddon. Tú le preguntas algo y él te lo explica con gran cuidado. Hay muchas cosas que he aprendido y que aplico, aunque algunas prefiero no divulgar. Anoto mucho, me quedo con esas cosas, las comento con uno o dos jugadores. Quiero seguir aprendiendo y ser como Maddon: uno de los mejores managers que haya.

-¿En las Grandes Ligas, inclusive? ¿Y también con la selección nacional?

-Me gustaría, por qué no decirlo. Después de un año y medio, me gusta más el reto. Conversar con los peloteros cuando están bravos y explicarles por qué no los pongo ese día a jugar. Buscarle el lado positivo a las cosas.

-¿Y cuál ha sido la mayor dificultad en este nuevo papel?

-Creo que lo más difícil como manager es llevar un cuerpo de pitcheo. No es fácil, pero sigo aprendiendo y tengo gente que me ha ayudado a buscar los números y a lograr esas pequeñas cosas que me permiten seguir aprendiendo. Por eso le preguntaba tantas cosas a Julio Viñas mientras estuvo aquí y por eso le pregunto tantas otras a Iván Arteaga. Todos ellos tienen más tiempo ‘cochando’ y saben más que yo. Quiero seguir aprendiendo, para ser un manager completo.

El Dato

Henry Blanco estuvo 16 temporadas en las Grandes Ligas, hasta los 42 años de edad. De inmediato fue contratado como coach asistente por los Diamantes, en 2014, y pasó a los Cachorros como coach de investigación en 2015. Fue uno de los mejores catchers venezolanos de todos los tiempos. Su número 24 fue retirado este año por los Leones de Caracas, equipo del que fue capitán.


iserrano@el-nacional.com