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El médico del Papa le desaconsejó los viajes en avión

El papa Benedicto XVI oficia la misa del Miércoles de Ceniza en la basílica de San Pedro del Vaticano, hoy, miércoles 13 de febrero de 2013 l EFE

El papa Benedicto XVI oficia la misa del Miércoles de Ceniza en la basílica de San Pedro del Vaticano, hoy, miércoles 13 de febrero de 2013 l EFE

Su médico personal dijo que podía continuar con su actividad normal con la condición "de tener la tensión controlada"

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El Papa Benedicto XVI, que la semana pasada anunció su decisión histórica de renunciar, tuvo muchos problemas de salud en los últimos años y su médico le desaconsejó viajar en avión, reveló este miércoles en su blog el vaticanista de 'La Stampa' Marco Tosatti.

"Volví a releer mis notas de estos últimos años sobre la salud del Papa, confidencias de sus allegados y que había prometido no revelar mientras estuviera en su puesto. Su renuncia me ha liberado de esta promesa", explicó el experto. Hace dos años "el Papa no podía dormir por la noche pero se negaba a tomar tranquilizantes", escribió el periodista, según el cual eso explica por qué "muchas veces parecía cansado".

Su médico personal dijo entonces que Joseph Ratzinger podía continuar con su actividad normal con la condición "de tener la tensión controlada", según el vaticanista.

"En ese momento era el problema principal porque su tensión era muy irregular. El médico dijo 'cuidado, sobre todo con los aviones'. También insistió para que el Papa pasara el menor tiempo posible en los aviones", dijo Marco Tosatti.

"Parece que se le dijo explícitamente al Papa que debía renunciar al viaje a las Jornadas Mundiales de la Juventud en Rio de Janeiro [entre el 23 y el 28 de julio de este año]", añadió el vaticanista.

Según este experto, el Papa, que hará efectiva su renuncia el próximo 28 de febrero, "casi no ve nada con el ojo izquierdo" y "se cae de la cama durante los viajes si la cama es demasiado pequeña", como pasó hace dos años en el valle de Aosta.

"Se cansa muy rápidamente, tiene muchas dificultades para levantarse por la mañana y a veces duerme hasta nueve horas seguidas porque necesita reposo", dijo Tosatti. "Examinando estas notas está claro que hay un deterioro progresivo de su salud y de su energía, un marco general que justifica plenamente la decisión difícil que tomó el Papa", concluye Tosatti.