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LVBP 2013 - 2014

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“Yo fui catcher, y esos golpes me pasan factura hoy”

José Antero Núñez  es autor de 15 libros de pelota | Foto: Araima Meneses

José Antero Núñez es autor de 15 libros de pelota | Foto: Araima Meneses

El general José Antero Núñez prepara dos libros más sobre la Serie del Caribe. Es uno de los autores más prolíficos en la literatura deportiva venezolana. Creció oyendo beisbol por radio y jugándolo en Barquisimeto. Llanero, siempre se le ve sonreído. Siempre cordial. Siempre enamorado de la pelota

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José Antero Núñez es general del Ejército. Su libro sobre morteros de 81 milímetros aún sirve de texto en la Academia. Es sicólogo graduado. Siembra maíz en la sabana barinesa.

Antero Núñez es muchas cosas, pero especialmente es un hombre de beisbol.

Creció admirando a los Héroes del 41, con el oído  pegado al viejo radio, y casi por casualidad se convirtió en escritor, siendo teniente coronel.

Es autor de 15 libros de pelota, prepara tres más y tiene otros en mente. Es, con justicia, el legítimo albacea de la historia de la Serie del Caribe, el hombre que ha escrito más textos sobre el torneo.

-Esta Serie del Caribe en Margarita, ¿entra en uno de los nuevos libros que está escribiendo? ¿O con ella comenzará un libro más?

-Con esta termina un nuevo libro. Pero no lo voy a publicar este año. Ahora viene uno que abarca hasta el torneo de 2006. El siguiente debe estar listo el año próximo.

-¿Cuántos está escribiendo, actualmente?

-Tengo uno sobre un momento muy importante para el deporte en Venezuela. Tengo esos otros dos sobre la Serie del Caribe, casi listos. Y tengo el proyecto de escribir beisbol para niños. Cuento con el material y la gente que me va a ayudar. Hace falta escribir para niños.

-¿Cuántos libros lleva escritos, en total?

-Tengo 15.

-¿Qué le impulsó a escribir el primero?

-Cuando llegué del llano a Barquisimeto, vi jugar a los viejos peloteros y eso hizo nacer en mí el morbo por el beisbol. Por ese momento empezó a disputarse la Serie del Caribe y me pegué al radiecito a escuchar los juegos. Tenía 12 años de edad en 1949. Las discusiones entre los amigos y las caimaneras fueron avivando la afición y me pegué al Cervecería Caracas, en el beisbol profesional de Venezuela.

-Pero ¿cuál fue ese hecho, ese motivo que le hizo decidirse por escribir?

-En la Escuela Militar tuve al mejor manager que ha dado nuestro beisbol, José Antonio Casanova. Más adelante, siendo yo teniente coronel, le pregunté si quería que le escribiera una biografía. Él me respondió: ‘José, muchos periodistas me lo han pedido y no les he dado autorización. Pero a ti te la daré, porque eres mi alumno’. Empecé, sin saber escribir un libro. No había computadoras. Escribí 200 páginas a máquina y después de eso alguien me preguntó: ‘¿Y por qué no escribes sobre la Serie del Caribe?’. Ese fue el toque que faltaba. Empecé a escribir el tomo uno, unas 500 páginas. Ya había empezado la segunda etapa de la serie. Fue un trabajo dificultoso, hasta el día en que llegó mi ayudante, José Rafael Quero Valecillos, y me dijo: ‘General, aquí hay algo nuevo. Esto es una computadora. Usted comete un error y aquí lo corrige’. Qué fácil. Desde allí, todo fue más cómodo. Y después del libro, la información comenzó a llegarme más fácilmente, porque me conocieron. Levantaba la mano para pedir una información y me la daban.

-¿Nunca pensó en reimprimir?

-No, hoy sale muy caro. Pero del primer libro se sacaron 30.000 ejemplares. Me quedarán cuatro o cinco.

-¿30.000 ejemplares de un libro en Venezuela? ¡Usted es un best-seller!

-(Riendo) Y del segundo tomo, que tuvo unas 220 páginas, 18.000.

-¿Cuál es su libro favorito?

-El de Vidal López. Fui un gran admirador suyo. Magallanero, aunque comenzó con el Cervecería y le metió nueve ceros al Magallanes, al que luego se sumaría y del que se convertiría en emblema.

 

-¿Por qué hizo la carrera militar? Porque además de escritor y de su obvia pasión por la historia, estudió sicología. ¿Nunca quiso ganarse la vida en esas otras áreas?

-Al colegio La Salle, donde yo estudiaba en Barquisimeto, llegó un oficial impecable en su uniforme, a darnos una conferencia. Muchos nos inspiramos a tomar la carrera.

-Entonces conoció a Casanova, en la Academia Militar.

-Y nunca perdimos contacto. Ya había conocido a muchos grandes jugadores de la Serie Mundial de 1941. A los 12 años de edad, fui mascota, el recogebates del Japón, un equipo muy tradicional en Barquisimeto. Eran Japón y América. Chucho Ramos era el cuarto bate del Japón. Héctor Benítez “Redondo” era tercero. Por eso ,terminé siendo el mascota de los Héroes del 41, aunque ellos dicen que yo era su padrino (ríe).

-¿Le hubiera gustado jugar pelota profesional?

-Jugué hasta clase A en Barquisimeto, a los 16 años de edad. Era catcher.

-¿Llevó muchos golpes?

-Y ahora es que me está llegando la factura (ríe).

-¿Qué era lo que más disfrutaba de jugar pelota?

-Que mi pitcher viniera con garra.

-¿Cuál es su primer recuerdo infantil relacionado con el beisbol?

-Mi equipo se llamaba Vencedor. Éramos muchachos de 13, 14 años, y jugábamos con personas mayores. En una oportunidad, contra un lanzador muy bueno, di un jonrón y ganamos una a cero. Eso no lo olvido.

-¿Qué es lo más divertido que recuerda de un diamante?

-Un juego del Japón, siendo yo el mascota, estaba cero a cero hasta el noveno. Éramos home club y Chucho Ramos volteó para decirme: “Carajito, recoge los corotos, que se acabó este juego”. Se fue al home y al primer pitcheo sacó la bola. Ganamos una a cero. Eso me marcó. Siendo yo capitán, años después, lo vi en una partida de bolas criollas, en Guárico. Le pregunté si recordaba un juego en Barquisimeto en el que le había dicho al mascota que recogiera todo, porque el juego se iba a acabar, y no lo recordaba. Nunca lo recordó. Tanta importancia que tuvo para mí y él no lo recordó.

-¿Cuál es su momento favorito en la historia de las series del Caribe?

-Son muchos. Pero me impresionó bastante el jonrón de Gustavo Polidor en Mazatlán, en 1989. Parecía que iba a darle al poste de fair. Finalmente no le dio. Casi hubo galleta, pero fue jonrón, y ese batazo le dio el título a las Águilas del Zulia.

-Usted es llanero, no larense.

-De Barinas. Nací en plena sabana, en una casa que no era casa, sino cuatro horquetas con paredes de palma. No había otras alrededor, cerca de Santa Rosa. Mi abuela vivía en Barquisimeto. Por eso, cuando terminé la primaria, me fui allá, a estudiar el bachillerato.

-Ahora tiene una finca en Barinas.

-Entre Libertad y Santa Rosa. Es una finca pequeña, para no dejar de tener problemas (sonríe). Siembro y cosecho maíz.

-¿Usted vio la película El campo de los sueños?

-Tres veces.

-¿Y nunca escuchó una voz que le dijera que debía construir un campo de beisbol allí, en medio de su sembradío de maíz?

-Yo quisiera. No tengo el dinero para hacer algo así. Allá saben que soy un beisbolista y me aprecian. Me meto entre el maíz y disfruto mucho estar ahí. Pero no he escuchado voces, no (ríe).


LA SERIE DE 2014 Y EL NUEVO FORMATO. El general Antero Núñez asistió al estadio Nueva Esparta con tanta devoción como discreción. Podía vérsele callado, sentado en una mesa en la parte baja del parque, viendo el encuentro. Ya no es fanático de equipos, dice, sino del juego.


-¿Qué le pareció el retorno de Cuba a la competencia? ¿Llenó sus expectativas?

-Yo esperaba más. Lamentablemente, ha sido un primer fogueo para ellos, reiniciándose en un escenario del que fueron los dueños. Pero creo que valió la pena su regreso.

-Y este nuevo formato de competencia, ¿qué le pareció?

-Vamos a ver qué conclusión saca el fanático, aunque el público ha respondido en las tribunas. Creo que valía la pena hacer el experimento.

-¿Qué le parecería que se siguieran sumando equipos? ¿Que se incorporaran Panamá, Colombia, Nicaragua? Se ha hablado incluso de la Liga Veracruzana.

-Hasta podría incorporarse algún equipo representante del estado de Florida. Panamá es fundador de la serie. Con Nicaragua siempre ha habido rivalidad deportiva en el diamante. Colombia tiene jugadores de nivel, grandeligas. También se juega beisbol en Ecuador y están Curazao, Aruba. Sería fabuloso que participaran más equipos de la región.