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Miguel Rojas piensa en grande y trata de impresionar

Rojas trata de abrir los ojos de Don Mattingly, manager de Los Ángeles | Foto AP

Rojas trata de abrir los ojos de Don Mattingly, manager de Los Ángeles | Foto AP

El fino fildeador ha perdido terreno en la lucha por la segunda base de los Dodgers, pero no pierde las esperanzas

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Miguel Rojas comienza a sacudirse el sueño desde temprano. Por estos días de entrenamientos primaverales las rutinas de los peloteros son muy distantes a las habituales durante la temporada regular.

No es algo a lo que el infielder no esté acostumbrado en su carrera de ocho campañas en el sistema de granjas del beisbol organizado, pero por primera vez está invitado a las prácticas de grandes ligas y lo hace con los colores blanco y azul rey de los Dodgers, favoritos para luchar por el título de la Liga Nacional.

“Estoy aprendiendo en un nivel diferente de trabajo. Desde que llego al campo, a las 5:30 de la mañana, hasta que me voy, pasadas las 4:00 de la tarde, no pierdo el entusiasmo. Se trata de jornadas intensas, pero de las que nunca me quejo”, suelta el mirandino, de 25 años de edad, al otro lado del teléfono.

Rojas ya conocía las instalaciones del Camelback Ranch. El complejo ubicado en Glendale, Arizona, es uno de los más grandes de la gran carpa y es compartido con los Medias Blancas de Chicago, desde que fue abierto en 2009, cuando los esquivadores se mudaron desde Vero Beach, Florida.  

“Ha sido muy agradable estar aquí. La mejor que he vivido. Antes (en 2013) había estado con jugadores de ligas menores, pero ahora trabajar con alguien como (el manager) Don Mattingly es insuperable. He podido ver desfilar por aquí a expeloteros de la talla de Shawn Green y Eric Karros o figuras como Sandy Koufax o Tom Lasorda, miembros del Salón de la Fama”.

Es una organización con una gran tradición y rica en historia. Pero Rojas no fue convocado como un simple observador. Llegó al bunker de los Dodgers con la posibilidad de luchar por un lugar en la segunda base. El nativo de Los Teques aparecía entre una docena de jugadores con posibilidades de hacerse con el trabajo. El club comenzó a prepararse el 8 de febrero.

“He aprovechado cada momento. Desde llegar temprano al campo y tratar de crear mi propia rutina hasta los partidos. Aquí no tienes a nadie encima de ti. Cada quien hace lo que ha aprendido durante toda su trayectoria en las mayores. Trato de imitar esa ética de trabajo. De eso se trata y es lo que, a fin de cuentas, habla por ti. Absorbo todo lo que veo”.

Buen guante. En principio, Rojas, un campocorto natural y especialista defensivo, aparecía en una lista que incluía a al veterano Chone Figgins, además de Justin Turner, Dee Gordon, Justin Sellers y Brendan Harris para llenar la vacante dejada por Mark Ellis. Desde hace una semana, Mattingly dijo que la competencia había sido reducida a Gordon y Alex Guerrero.

Gordon fue el shortstop regular hasta que se lesionó en 2012 y obligó a la adquisición del dominicano Hanley Ramírez, mientras que Guerrero firmó un contrato por cuatro años y 28 millones de dólares durante el receso de campaña. El cubano, tres veces miembro del Equipo Estrellas de la Liga Nacional, no pudo jugar en 2013, después de abandonar la mayor de las Antillas y debe demostrar que puede dar el salto sin pasar por las menores.

Rojas ahora es parte de un plan B, aunque sus opciones se reducen aún más porque de hacer el equipo, los Dodgers deben sacrificar a alguien de su roster de 40.

 

Honrado con la oportunidad. “(Hasta el viernes) he participado en tres encuentros (de exhibición), el primero en el short, luego en segunda y tercera. Estoy aquí para conseguir un lugar en la segunda base, pero debo verme bien en otras posiciones. Quiero jugar a la perfección para que no haya dudas sobre mis cualidades con el guante”, destaca Rojas, que como Gordon y Guerrero, debe hacer la transición desde las paradas cortas.

“No creo que necesite una preparación especial para hacerlo. El cambio no ha sido difícil. Cuando Maicer Izturis jugó con La Guaira, tuve que moverme a la intermedia y la antesala. Antes también lo he hecho en las menores”.

Rojas llegó como agente libre a los Dodgers en 2013, luego de iniciar su carrera con Cincinnati, equipo con el que nunca tuvo la posibilidad de estar en una posición siquiera similar a la actual. “Es un honor ser tomado en cuenta para competir por un puesto. Ese reto te ayuda a sacar lo mejor de ti”.


Siempre positivo. Rojas también tiene el desafío de demostrar que puede batear. Hasta ahora, en 2.174 turnos su línea vitalicia de producción en las menores es de .234/.302/.287, con apenas 44 encuentros en triple A.

“He venido trabajando en mi ofensiva y creo que cuando tienes coaches como Mark McGwire, John Valentin y Eric Owens, mejoras y aprendes”, afirma. “Debo ser consciente del pelotero que soy. Otros tendrán la misión de dar extrabases y remolcar carreras. Debo asumir mi papel. Enfocarme en embasarme, en tocar la bola, en avanzar a los corredores, en ejecutar las jugadas de bateo y corrido”.

Rojas habla con convicción. Nada puede minar su positivismo. ¿Por qué no soñar en la primavera y tener expectativas altas?

“Solo me sentiría satisfecho cuando me monte en el avión que me lleve con el equipo a Australia. Entonces sabré que hice el trabajo y que estaré en las mayores. Claro, es algo que no está en mis manos, pero si no pensara de esa manera entonces de qué serviría todo esto. Trato de ganarme un puesto. No puedo pensar que no lo lograré”.