• Caracas (Venezuela)

LVBP 2013 - 2014

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Mario Lissón sigue el libreto que le escribe Richard Hidalgo

Lissón fue el héroe ofensivo contra los Leones hace dos noches | FOTO HENRY DELGADO

Lissón fue el héroe ofensivo contra los Leones hace dos noches | FOTO HENRY DELGADO

El tercer bate del Magallanes está en plena racha productiva desde mediados de la semana anterior

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Hubo un momento, la semana pasada, en que Mario Lissón y Richard Hidalgo se vieron las caras y pusieron los puntos sobre las íes.

“Estuve tambaleándome”, admitió el colíder jonronero del campeonato.

Lissón tenía .245 de average el miércoles pasado. Pero ese no era el problema. En su carrera batea para .249, debido al swing largo con que ataca los pitcheos contrarios, que le hacen exponer ante los pitchers rivales más flancos por dónde le hacen daño.

El caraqueño incluso ligó para .218 en su primera campaña completa, la 2007-2008, cuando terminó en la segunda posición del Novato del Año y fue uno de los mayores jonroneros del campeonato.

El problema es que había dejado de empujar carreras y de dar extrabases.

“Me había alejado del plan que tenía desde el principio de la campaña”, explicó el toletero derecho. “Perdí el ritmo”.

Hidalgo preparó ese libreto que Lissón aplicó desde octubre, cuando se trenzó con Jesús Aguilar en una batalla día a día por el comando en los departamentos de cuadrangulares y empujadas.

“La mayoría de mis batazos salen con back spin”, abundó Lissón. “Salen con una rotación particular de la pelota, que hacen que gane terreno. Pero si no me monto encima de la pelota, lo más que voy a hacer es dar flaicitos y rolincitos”.

O poncharse. El antesalista mordió el polvo dos veces ante Víctor Gárate, el martes, para llegar a 38 abanicados. Nadie ha sido guillotinado más veces que él en esta campaña.

En ese par de turnos iniciales contra Gárate, Lissón volvió a caer en el fallo mecánico que le alejó de la ruta de los extrabases hasta hace menos de una semana.

Allí fue donde reapareció Hidalgo.

“Me había alejado de lo que estaba haciendo, hasta que hice el pequeño ajuste”, relató Lissón. “(El martes) lo perdí otra vez. Pero Richard me atacó y me dijo: ‘Hey, vamos arriba con esto’. Y gracias a Dios, las cosas volvieron a salir”.

El plan es sencillo, en realidad. Al menos, sencillo desde el punto de vista teórico.

“Tengo que tratar de atacar los pitcheos”, continuó. “Tengo que usar mis manos atrás y montármele encima a la bola”.

El largo batazo que le conectó a Gárate cayó en la mitad de las gradas de la izquierda y encaminó la victoria de los Navegantes.

Fue el décimo estacazo de vuelta completa para Lissón en la 2013-2014. También fue el cuarto en sus últimos cinco juegos, desde que reencontró la fórmula del éxito, la semana pasada, practicando con sus coaches de bateo, Hidalgo y Jack Voigt.

Hidalgo sabe de lo que habla. Su temporada de 44 vuelacercas, 42 dobletes, 122 empujadas y .314 de average en 2000, con los Astros de Houston, todavía es una de las más contundentes para cualquier venezolano en la historia de las grandes ligas.

El tercer bate de la nave tiene .316 de average desde que sacó el primero de esos cuatro estacazos de largo metraje, cinco juegos atrás. Ha empujado ocho anotaciones en ese lapso, sin contar la jornada de anoche.

Lo más difícil para un coach es tener la capacidad para enseñar lo aprendido. Lissón parece ser un buen alumno.

“Me siento bien”, asintió el capitalino de los bucaneros. Y eso es una mala noticia para los lanzadores contrarios.


ElDato

Lissón nunca ha bateado sobre .300 en la LVBP y su tope personal es .279, pero de por vida tiene .811 de OPS. Ayer amaneció a un jonrón de su tope personal, que impuso en la 2011-2012, con 11