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LVBP 2013 - 2014

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Kela disfruta la experiencia y aprende a ser un mejor lanzador

Keone Kela

Keone Kela

El importado más joven de la liga valora la oportunidad que recibe y se involucra más allá del terreno

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Keone Kela inició en la primavera un largo recorrido que está cerca de finalizar. Una travesía que le ha hecho crecer como jugador y persona.

“Honestamente, es una gran experiencia para mí”, dice el lanzador del Magallanes, que impresiona cada vez que sube al montículo y exhibe su explosiva recta de 100 millas por hora. “Es la primera vez que visito Venezuela y es un placer tener a este grupo de peloteros a mí alrededor en una atmósfera que no encuentras en Estados Unidos. Es una bendición estar aquí, en especial porque tengo 20 años de edad, y es invalorable observar lo que han estado haciendo estos tipos durante 10 o 15 temporadas en el beisbol”.

Kela hizo maletas luego de concluir su actuación en la Liga de Arizona, un circuito otoñal para prospectos, en noviembre, luego de pasar el verano en tres categorías del sistema de granjas de los Rangers de Texas.

“Es sorprendente encontrarme aquí con Carlos Zambrano o Ramón Hernández”, destaca Kela con una sonrisa honesta, que deja en evidencia su rostro juvenil. “En realidad es una locura porque crecí viendo a estos tipos en el top ten de ESPN o viéndoles jugar. Es indescriptible. Ahora tengo la oportunidad de regresar a casa y contarle a mi familia la experiencia que he vivido”.

El derecho fue ubicado como el prospecto número 28 de los texanos en 2012, antes de su primera temporada como profesional, luego de ser tomado en la vuelta 12 del draft universitario y recibir un bono de 100.000 dólares. Actualmente es uno de los brazos más estimados en la organización.

“No es usual ver a un joven de su edad como importado en esta liga, pero tenemos muy buenas relaciones con los Rangers y nos pidieron que lo trajéramos para que sumara algunos innings. No tuvimos inconvenientes porque tampoco es común que vengan prospectos con su estatus al país”, explica Juan José Ávila, vicepresidente del consejo directivo del Magallanes.

El promedio de edad de los importados en la liga es de 28 y en los Navegantes de 30 años. Así que después que Rougned Odor, otra promesa de Texas, terminó su actuación con la nave, Kela se convirtió en el pelotero más joven en el roster valenciano.

“Ha sido un año bastante largo, pero pienso que Texas me puso aquí para ver si era capaz de competir a este nivel, para ver qué clase de producto tiene. Es como lanzarme al agua y averiguar si me hundo o puedo nadar”, cuenta.

Hasta ahora no ha desentonado. Apenas ha trabajado en tres entradas desde su debut el 30 de noviembre, repartidos en tres salidas, pero suma 3 ponches, sin boletos y sólo ha encajado dos hits, para una efectividad de 0.00 y un WHIP de 0.69.

“No lo usamos en encuentros seguidos por su juventud, lo llevamos con calma, pero cada vez que sale al montículo lo hace con mucha intensidad. Algo que me encanta”, señala Roberto Espinoza, coach de lanzadores. “Se convertirá en un setup o un cerrador en las mayores. Tiene una gran actitud y está disfrutando su incursión en la liga. Se ha compenetrado muy bien”.

El jueves, Kela dio una pequeña muestra de su carácter y de la intensidad a la que hace referencia Espinoza. Con el partido 4-0, a favor de La Guaira, el manager Luis Sojo decidió usarlo en el inicio del noveno inning. Lo recibió Alex Cabrera, que en el primer capítulo había sacado el jonrón 19 de la temporada y buscaba igualar la mítica marca de Baudilio Díaz.

“Cuando voy a enfrentar a alguien del calibre de Cabrera, que está tratando de romper el récord de jonrones de la liga, lo haré con la recta, que es mi mejor pitcheo. Si me va a enviar a casa derrotado, no será contra mi segundo mejor pitcheo o el tercero de mi repertorio. De ninguna manera. Lo hará contra mi recta”, enfatiza Kela.

Cabrera recibió cinco envíos entre 97 y 100 millas por hora. Con el último apenas pudo rodar la bola en dirección al campocorto para un fácil out. La pizarra del José Bernardo Pérez marcó 90 mph.

“Tal vez el radar no funcionó bien. No le quité a ese pitcheo”, volvió a sonreír.

“Estamos trabajando para que estabilice la recta”, abunda Espinoza. “Ha entendido que la utilidad de la recta no es sólo tirarla con fuerza bruta. Sino cómo utilizarla en la parte interna, localizarla. Fue lo que hizo en ese turno. Es muy joven y es bueno refrescarle ese tipo de ideas. Además está trabajando en el cambio y el split, que no lo había tirado hasta ahora”.

El atlético relevista es dueño de un slider con potencial para transformarse en un envío por encima del promedio y de alguna manera le ha dado resultados. Este año abanicó a 52 en 39 entradas en ligas menores. Pero agregar un par de envíos más a su repertorio potenciaría sus posibilidades.

“El Kid Rodríguez tardó en agregar otro envío, después de establecerse en las mayores, y siguió teniendo éxito cuando su recta no fue la misma. Kela podría evitar depender de sólo dos envíos”, insiste Espinoza.

El joven californiano, hijo de hawaianos, está dispuesto a ser una esponja para absorber la mayor cantidad de conocimientos posibles.  

“Tengo que mejorar algunos aspectos de mi juego, sobretodo mi repertorio, y cómo abordar mentalmente algunas situaciones, con hombres en base o qué debo hacer en ciertos conteos con un bateador específico. Se trata de abrir mis ojos”.

Kela se marchará a finales de mes. Al menos ese es el plan. Pero todavía no quiere terminar su viaje. Desea seguir.

“Este equipo tiene el potencial para ser campeón y creo que un anillo luciría bien en mi mano”.

Comprometido con la comunidad

Kela no pierde la oportunidad de compartir, de mezclarse. “Mi nombre de pila se pronuncia Ki-o-ni”, enfatiza, aunque entiende que para algunos es mejor llamarlo Ke-laa. Lo importante es tratar de comunicarse como pueda y de ayudar fuera del terreno, cuando se lo pidan

“Esta cultura me ha abierto los ojos. Me ha hecho más humilde y agradecido por la oportunidad que tengo. He visto los barrios en Caracas y es una sensación increíble poder ayudar”.Hace un par de semanas, Carlos Feo, voz oficial del circuito del Magallanes, organizó un evento para recolectar juguetes destinados a niños de comunidades necesitadas. Kela fue el primer jugador de los Navegantes que apuntó su nombre.

“Se quedó dos horas firmando autógrafos, jugando con los niños que asistieron al acto. Nos dijo que sus orígenes eran muy humildes, en una zona suburbana de Los Ángeles”, refiere Feo.