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David Concepción: "No quiero hacerme más ilusiones con el Salón de la Fama"

David Concepción / Henry Delgado

David Concepción / Henry Delgado

 El "Rey David" dijo por teléfono que espera ser exaltado en 2016, ya que "el juego de mi vida ya va por séptimo inning"

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David Concepción no pierde las esperanzas de entrar en algún momento en el Salón de la Fama. Sus cinco Guantes de Oro, participaciones en el Juego de Estrellas y Bates de Plata aún no llenan el vacío de saberse inmortal sin poder contemplar su placa en Cooperstown. El nativo de Ocumare de la Costa espera poder celebrar su ingreso al Salón de la Fama en salud, ya que, según él, el juego de su vida ya entró en el séptimo inning.

“El Rey David” no será completamente feliz hasta ser exaltado y reconocido como una de las figuras más importantes del beisbol de las grandes ligas, aunque por los momentos celebra que los antiguos managers y peloteros lo respaldaron en los escrutinios, teniendo a los periodistas y ejecutivos como su piedra de tranca hacia la inmortalidad.

Concepción tendrá que esperar hasta el 2016 para volver a soñar y ver cómo dormir se convierte en una tarea casi imposible. Y es que por ahora sólo piensa en pasar la Navidad a la orilla del río Capanaparo y disfrutar los innings que Dios quiera darle.

-¿Se siente decepcionado por no haber entrado al Salón de la Fama este año?

-No estoy decepcionado, ya que sigo en las papeletas. Los tres managers que entraron merecen estar en el Salón de la Fama. Bobby Cox, Tony LaRussa y Joe Torre hicieron grandes cosas en las grandes ligas. Ellos merecían el reconocimiento.

Han pasado algunos días desde que se anunció los resultados de la votación, ---¿pensaba que este era el año de su exaltación?

-No me quiero preocupar más por el Salón de la Fama. Tenía mucha oportunidad este año y aparecieron estos tres monstruos (Cox, LaRussa y Torre). No quiero hacerme más ilusiones. Si llega el momento en que entre al Salón de la Fama lo celebraré, pero de nada vale seguir pensando en eso.

-¿Cómo vivió los días previos al nombramiento de los nuevos inmortales?

-Los días previos al nombramiento de los exaltados por el Comité de Veteranos tuve problemas para dormir. Estaba presionado porque todo el mundo me llevaba la cuenta regresiva. Pero ya se me pasó la incertidumbre. Será esperar al 2016. Estoy tranquilo.

-¿Cuán importante es para usted entrar en el Salón de la Fama?

-Eso significa mucho para mí, hay que sería el reconocimiento a mi carrera, a los números que dejé en las grandes ligas. Claro que me gustaría entrar en el Salón de la Fama. Si entro voy a estar muy contento. Los votos que saqué ahora fueron de los managers y peloteros y eso me hace feliz.

-¿Se ha hecho una injusticia con su caso?

-No lo sé, pero cuando voy a Estados Unidos todo el mundo me dice que soy un salón de la fama, pero al final, en las votaciones, no entro. No sé por qué pasa eso. Periodistas y técnicos siempre me paran en los estadios y me dicen, ‘epa David, eres un salón de la fama”. No entiendo porque dicen eso, ya que han pasado muchos años y no logro los votos necesarios.

-¿Guarda esperanzas?

-En los años que estuve en la elección de los cronistas siempre me dieron el porcentaje de votos necesarios para seguir en las papeletas. Siempre me consideraron. No me pasó como a Andrés Galarraga y Marcano Trillo, que no pudieron seguir en las boletas. Sí  tengo oportunidad de entrar en el Salón de la Fama, pero no sé cuándo sucederá. Ya tengo 65 años y el juego se me está acabando. Ya estoy en el séptimo inning y no sé cuánto me queda de vida. Espero poder ser exaltado pronto.

-¿Algún ex compañero de equipo o amigo le llamó el día que anunciaron el veredicto del Comité de Veteranos?

-El día que exaltaron a Cox, LaRussa y Torre no me llamó ningún pelotero porque con los que jugué están muy viejitos. La familia siempre estuvo pendiente, pero ningún ex compañero me llamó.

-¿Por qué decidió detener su carrera como manager o coach?

-No quise seguir en el beisbol como técnico porque sufrí una decepción con los Tigres de Aragua. Recuerdo que fui a una final contra las Águilas del Zulia que perdimos en siete juegos. Después, en la 89-90, nos eliminaron en la ronda regular y me botaron. Me dolió porque me botó el equipo al que le entregué 23 años. Desde ese momento no he dirigido más. Recuerdo que en aquel entonces teníamos a un equipo joven. Eduardo Pérez y Juan Carlos Pulido eran novatos y la importación no dio los resultados esperados. El equipo no era bueno.

-¿Por qué no intentó ser coach en las mayores?

-En las grandes ligas también sufrí una decepción porque me quedé esperando para ser coach. Un amigo me había dicho hace años que había posibilidades, pero nunca se dio.

-¿Ha tenido propuestas para dirigir de nuevo en el beisbol profesional venezolano?

-El año pasado me ofrecieron algo en la LVBP y dije que no. No puedo revelar el equipo. Pero ya superé esa etapa. 

-¿A qué se dedica en estos momentos?

-Tengo una empresa de transporte y una finca. Es eso estoy trabajando ahora. También tengo una empresa de cemento llamada Invecem S.A. que trabaja con el gobierno. Eso me mantiene ocupado.

-¿Qué hará en esta Navidad?

-Voy a pasar la Navidad a las orillas del Río Capanaparo para quitarme el estrés. Tengo un campamento allá y voy a compartir con los indígenas y mi familia. Allá voy a estar tranquilo y en paz. Necesito dejar de pensar en  el Salón de la Fama.