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Asistir al Juego de La Chinita es una tradición

Los fanáticos acudieron con sus paraguas para protegerse del sol. La mascot Agui hizo de las suyas | Foto AVS Photo Report

Los fanáticos acudieron con sus paraguas para protegerse del sol. La mascot Agui hizo de las suyas | Foto AVS Photo Report

Hubo varios desmayados a causa del inclemente sol. Las gaitas no faltaron en pleno compromiso

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No importó el inclemente sol ni el pronóstico de que el acceso al estadio Luis Aparicio estaría repleto, en la tribuna estaba Jimmy Zambrano fiel a su costumbre como los últimos 30 años. Para él asistir al Juego de La Chinita, todos los 18 de noviembre, es como la arepa en el desayuno de todos los venezolanos.

“Esto viene desde la familia y creo que todo zuliano el sueño es asistir al juego que se lleva a cabo en honor de nuestra patrona. Más joven, me iba al amanecer gaitero y de ahí me venía directo para el estadio, pero ya no estoy para eso. Ahora solo conservo la costumbre de traer a mi familia al juego”, confesó Zambrano, de 54 años de edad y oriundo de Maracaibo.

Zambrano fue una de las 15.969 personas que pagaron entrada ayer en el Luis Aparicio para ver en vivo el compromiso número 45 en honor a La Chinita; que esta ocasión se llevó acabo contra los Tiburones de La Guaira. El equipo salado apenas logró su segundo laurel en 10 visitas a la capiutal zuliana para ser protagonista de este clásico del beisbol venezolano.

Samanta Pérez también acudió al llamado junto a varios miembros de la familia. “Ya tenemos tres años viniendo juntos. Pasó buscando a mi esposo que trabaja en el amanecer gaitero y nos venimos”, relató.

Más allá del bate, guante y pelota, un Juego de La Chinita es una total fiesta en el estadio Luis Aparicio. La mayoría asiste con un atuendo naranja, que identifica al conjunto rapaz.

Claro, en las gradas predominaron los paraguas, no precisamente por una sospecha de lluvia, sino para protegerse del inclemente sol, que le dio trabajo extra a Protección Civil con los desmayados.

Las gaitas tampoco faltaron. Entre cada inning, sonaba uno de los tantos clásicos de la música zuliana y cantado a viva voz por la mayoría de los presentes.

“El Gordo”, como lo autodenominó en coro los aficionados, fue la sensación de la tarde. Era el bailarín que atrapó las miradas en la parte alta de la tribuna central. Luego, fue a hacer un dueto con la mascota Agui en la parte inferior, e incluso sorprendió a todos con un giro de 360 grados saltando hacia atrás desde una baranda.

Obviamente, el Salón de la Fama, Luis Aparicio fue aclamado cuando caminó por la tribuna central y en el acto inaugural cuando realizó el primer envío.