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Arístides Martínez jr: “Me siento afortunado”

Martínez es un héroe de Boston detrás de las cámaras | Foto Cortesía Arístides Martínez

Martínez es un héroe de Boston detrás de las cámaras | Foto Cortesía Arístides Martínez

El mirandino ha ganado dos anillos de Serie Mundial como catcher de bullpen de Boston

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Quizás muchos desconocen su papel, pero el venezolano Arístides Martínez jr acaba de lograr su segundo anillo de campeón en grandes ligas como catcher de bullpen de los Medias Rojas de Boston.

“Para mí, esto es un privilegio. Me siento afortunado”, confesó el mirandino por teléfono. De hecho, recuerda que luego de participar en el título de los patirrojos en 2007, se encontró a David  Concepción en Maracay. “Me paró y me dijo ‘hijo, tú conseguiste en un año lo que yo intenté hacer por 19 campañas como pelotero’. Que te lo diga él, imagínate”.

Martínez es uno de los tres venezolanos que formaron parte de la organización que obtuvo la corona el miércoles en el sexto juego de la Serie Mundial contra los Cardenales de San Luis. Los otros dos, fueron los zurdos Franklin Morales y Félix Doubront.

“La diferencia de este año fue la unión que hubo en el grupo, se mantuvo la camaradería en los buenos y malos momentos”, apuntó el careta de 39 años de edad.

Martínez tenía el presentimiento de que la corona se quedaría en casa. A pocos minutos de comenzar el encuentro, -como suele hacer- se dirigió a la raya de cal por el jardín izquierdo para esperar al abridor de turno (en este caso, John Lackey) para empezar a lanzar largo y luego dirigirse al bullpen para calentar.

“Antes de soltar, se me acercó y me dijo ‘Alejandro, siento el brazo como el de un joven de 20 años. Creo que hoy no me gana nadie'. Salió corriendo y nos reímos. En el calentamiento se le notaba el enfoque, era otro”, narró el receptor.

El derecho Lackey, quien regresó este año de una operación Tommy John, trabajó por 6.1 entradas, aceptó 9 imparables pero apenas una rayita limpia y abanicó a 5 rivales; se llevó la victoria que concretó el campeonato.

 

Cosas del destino. Por las vueltas que da la vida Martínez fue a dar a las grandes ligas.

Un día halló un número telefónico y todo cambió o comenzó en su regreso al beisbol.

Firmó en el profesional como receptor con los Bravos de Atlanta y las Águilas del Zulia; pero a los tres años fue despedido. Jugó dos temporadas con Indios de Miranda en la desaparecida Liga de Verano, donde fue dirigido por Pompeyo y Víctor Davalillo. Luego decidió colgar los spikes y refugiarse en su hogar. Trabajó como operador de una emisora radial y repartía el semanario que elaboraba su padre, Arístides.

Un día, como cualquier otro, estaba ordenando las cosas en su cuarto y consiguió el teléfono de Alexander “Ramichan” Ramírez, hoy día ídolo en Japón, con quien jugó en la pelota menor en las selecciones de Miranda.

“Lo llamé y me dijo que sacara la visa de turista y que él me pagaba el pasaje para que fuera su ayudante en Cleveland”, rememoró.

Así fue. En 2000 fue al campamento de entrenamiento de los Indios. Un día entró a lanzarle pelotas a Ramírez y otros peloteros se involucraron. El manager de Cleveland, Charlie Manuel, llamó a Ramírez y le preguntó por Martínez y lo identificó como “un primo”. Para sorpresa, el piloto quería se quedara como colaborador.

“Vizquel me vio y dijo ‘paisano agarra un bate y dame rollings’. En la primera práctica de bateo me tocó un grupo con Jim Thome, Manny Ramírez, los Alomar y Carlos Baerga”.

Ese año, Cleveland le ofreció quedarse como colaborador en la liga rookie. Permaneció con ellos hasta 2006. Como catcher de bullpen se tituló campeón en cuatro ocasiones, siempre con Torey Lovullo como manager, hoy día coach de banca de Boston en las mayores.

“En una campaña estuve en AA y me mandaron para la rookie con Rouglas Odor de manager, porque el que pitcheaba la práctica tenía el brazo en el piso. Pero Lovullo me mandó a llamar de nuevo porque tenían 11 juegos perdidos seguidos y luego nos coronamos”, esbozó.

Recuerda que durante una práctica en 2006 con los Leones en Caracas, Oscar Prieto Párraga mandó a parar la sesión, porque el mirandino tenía una llamada en su oficina. Cuando atendió, se trataba de John Farrell, quien fungía de coordinador de ligas menores de Cleveland.

“Me dijo que se iba como coach de pitcheo a Boston y que se llevaría a Lovullo y que había un puesto como catcher de bullpen y acepté”.

Cada uno en su papel, estuvieron involucrados en la obtención del título de Boston en 2007. Ahora en 2013, Farrel como manager, Lovullo como mano derecha y Martínez en el bullpen, repiten. “No me considero un amuleto, pero siempre que estoy con ellos, hacen buen papel”.