• Caracas (Venezuela)

LVBP 2013 - 2014

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Antoan Richardson: "Pablo Sandoval es mi mejor amigo"

Pablo Sandoval / AFP

Pablo Sandoval / AFP

El importado de los Bravos de Margarita sabe cuál es su rol con el equipo. Quiere mejorar su juego para volver a grandes ligas

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 Antoan Richardson se convirtió esta temporada en apenas el tercer nativo de las Bahamas que juega en la LVBP. Por coincidencia, el importado de los Bravos de Margarita tiene buenos recuerdos relacionados a Venezuela.

Al consultársele qué sabe de la tierra tricolor, Richardson responde al instante -con su “spanglish” no tan fluido, pero preciso-: “Claro, claro. Miguel Cabrera es el mejor”.

Pero, no se detiene y más allá. “Yo fui el ‘roommate’ (compañero de cuarto) de Pablo Sandoval en AA en 2008. Él es mi mejor amigo”, expresa con orgullo el isleño de 30 años de edad.

El bahameño hizo alusión a la temporada en que “kung fu panda” debutó en las grandes ligas con los Gigantes de San Francisco; pero previamente ese año, Sandoval estuvo con el Connecticut (sucursal AA de los Gigantes), donde bateó para .337 en 44 compromisos y la gerencia decide subirlo a las mayores.

Ese año, Richardson también conoció en el spring trainning de San Francisco al 11 veces ganador del Guante de Oro en el campocorto, el capitalino Omar Vizquel.

“Vizquel es una tremenda persona”, sostiene el antillano, quien aún le cuesta pronunciar los verbos en español de forma adecuada e hilvanar oraciones. En ocasiones prefiere decirlas en inglés -la lengua de origen de Bahamas- y exigir la traducción correcta. Confiesa que empezó a hablar español porque se ha relacionado con muchos latinos en ligas menores.

Proceso

El guardabosque de baja estatura, que batea a las dos manos, fue contratado por los margariteños para paliar una falencia que han tenido en las últimas zafras: un primer bate que esté constantemente en las almohadillas.

Richardson está consiente de ello y conoce al pie de la letra cuál es su rol: “Sólo pienso en embasarme, ya sea con un hit, golpeado o boleto. Quiero mejorar mi juego para volver a las grandes ligas”.

Richardson viene de ver acción este 2013 entre la sucursal AA y AAA con los Mellizos de Minnesota; bateó para .285 y el porcentaje de embasado fue de .402. Acumula nueve campañas en las menores entre cuatro organizaciones; en 2011 subió a las mayores con los Bravos de Atlanta.

Resurgir

El pelotero narra que en su infancia, como la mayoría de los deportistas bahameños, comenzó en el atletismo. “Soy veloz, porque corría todo el tiempo”, agrega. Cuenta que en su país, que está compuesto por al menos 700 islas en Océano Atlántico al norte de Cuba y tiene apenas 368 mil habitantes, también practicó el fútbol y softbol.

Richardson tuvo la dicha de emigrar de a Estados Unidos; firmó al beisbol rentado a los 21 años de edad, proveniente del sistema universitario.

“Desde 10 años para acá es que los niños juegan más beisbol en mi país, por influencia del Caribe. Ahorita somos cuatro bahameños jugando en Estados Unidos y seis hemos llegado a grandes ligas”, reseña.