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Un indulto y cuatro orejas en la tercera de ferias en Mérida

Juan Bautista Jalabert en una gran tarde | Leo León

Juan Bautista Jalabert en una gran tarde | Leo León

Iván Fandiño se prensentó con firmeza y logró dos orejas en el festejo andino. Juan Bautista Jalabert brilló en la jornada

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Con cerca de tres cuartos de plaza se celebró la tercera corrida de abono del Carnaval Taurino de América 2013 en la ciudad de Mérida. La providencia permitió a la concurrencia disfrutar de una tarde con mejores condiciones climáticas.

El encierro de Santa Fe resultó terciado, potable en líneas generales. El último del festejo, de nombre Coqueto, ameritó su sustitución debido a la pérdida del pitón derecho durante un remate en el burladero número 2 al término del segundo tercio. En su lugar fue corrido un sobrero de El Capiro, único exponente de la verdadera presencia del “toro toro” en el día.

Juan Bautista hizo gala de su fino toreo. Lo más resaltante en la apertura de la corrida fueron algunos naturales seguidos por otras series de derechazos. Tras calar al cornúpeta sólo recibió las palmas del soberano. Con el segundo se creció, se la jugó al saludarle con verónicas de rodillas en tablas. Tomó los rehiletes y clavó tres pares al cuarteo, al violín y al quiebro, respectivamente. La nobleza de “Páprika” se manifestó desde el principio, mas el recorrido no fue el mejor. Sus muletazos fueron largos y profundos, dibujados por ambos pitones. La pureza del toreo se visualizó con otros tantos en redondo con la derecha. Sapiencia y calma. El indulto desde el palco presidencial. Dos orejas simbólicas.

Ivan Fandiño se presentó con firmeza. En el primero del lote, segundo de la tarde, estructuró la más completa de las faenas vistas hasta el momento. Pases hondos, con temple, realizados con limpieza. Dos orejas. El quinto toro no presentó las mejores facultades. Intentó sacar los pases que no tenía y abrevió con una estocada entera y efectiva. Palmas.

Dos apéndices

El Califa de Aragua tampoco se marchó en claro. Al tercer astado le desorejó luego de lidiarle con acierto, poniendo sobre la mesa oficio y buena preparación. El buen uso del acero le merecieron los dos apéndices. No obstante, el final del festejo no fue el mejor. Pasó 'las de Caín' luego de que el que le correspondió en suerte se partiera el pitón desde la base como consecuencia de un fuerte remate en burladero.