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La inclemencia galopa en La Rinconada

Ramón Carbonell, de 84 años de edad, está en situación de indigencia mientras espera la jubilación por parte del Instituto Nacional de Hipódromos

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Ramón Carbonell, de 84 años de edad y con más de 60 como entrenador de caballos purasangre de carreras, deambula por los establos y tribunas del óvalo de Caracas a la espera de un pago del Instituto Nacional de Hipódromos.

"Desde hace tiempo estamos esperando la jubilación que nos ofrecieron las autoridades", lamenta el preparador, que logró más de 2.000 triunfos, con tres campeonatos en el desaparecido hipódromo La Limpia, estado Zulia.

Carbonell, de aspecto frágil y demacrado por el transcurrir inexorable del tiempo, es visto todas las mañanas durante las jornadas de traqueos por los alrededores de la pista y Hospital Veterinario, donde recibe la poca ayuda de las personas que se compadecen del que fuera un destacado profesional del entrenamiento de caballos purasangre de carreras y que, en su época productiva, supo apoyar la actividad que hoy le da la espalda y le niega una ayuda que bien merecida la tiene.

"No se justifica que un ente, como el Instituto Nacional de Hipódromos, que percibe más de 30.000.000 de bolívares semanales, únicamente por concepto de apuestas en el 5 y 6, abandone a las personas que de una u otra manera entregan su juventud y ponen su granito de arena para la realización del espectáculo que sirve de atracción y sustento a miles de familias venezolanas", señaló un grupo de entrenadores y jinetes que ve con preocupación las necesidades y penurias que pasan muchos de sus colegas, luego de sufrir algún accidente que le impida continuar con su diario trajinar o por el simple hecho de haber cumplido el ciclo de la profesión.

Carbonell manifestó que duerme en la caballeriza número 12 y recibe ayuda de sus colegas Juan Carlos Ávila, Germán Rojas, Freddy Escobar, Ramón García, Ernesto Ochoa, Francisco D’Angelo y otros entrenadores y jinetes.

De acuerdo con la página hipicomputo2000, el año pasado presentó un ejemplar en La Rinconada y tres en Valencia.

A lo largo de su carrera ganó la en los hipódromos de El Paraíso, La Limpia, Valencia y La Rinconada, A pesar de las promesas realizadas por María Alejandra Benítez, cuando estaba a cargo de Ministerio del Deporte, de incluir a los entrenadores y jinetes en un plan de seguridad social y jubilación, Carbonell, preparador de larga trayectoria en la hípica venezolana que inició su transitar en el desaparecido hipódromo de El Paraíso, para continuar en La Limpia, Valencia y en La Rinconada, óvalos en los que también desempeñó como instructor de muchos, que hoy son consecuentes visitantes del recinto de ganadores, deambula de manera indigente por las instalaciones del hipódromo más importante del país, sin que autoridad alguna le preste la más mínima atención.

Jinetes

Son muchos los látigos que han visto truncada prematuramente su carrera por sufrir algún accidente durante la jornada de trabajo, ya sea en carrera o en traqueos.

Otros han muerto esperando la prometida jubilación o seguridad social y entre los casos más sonados de jinetes que han quedado inválidos o parapléjicos en cumplimiento del deber, están los de Yoneiro Villalobos, que sufrió fractura de la columna vertebral y se encuentra en silla de ruedas desde el 7 de julio de 2010 y Roger Rengifo que luego de una caída quedó parapléjico y hospitalizado en una clínica caraqueña, desde el pasado 8 de septiembre de 2012.

También están los casos de Carlos Castillo, Elimines Herman y Wilmer Orellana, que no pudieron continuar en la profesión por las lesiones sufridas y tampoco reciben ayuda de la institución.

Entre los hípicos que están a la espera de la jubilación destaca Juan Arias, único preparador venezolano en conquistar el Kentucky Derby y el Preakness Stakes, las dos primeras válidas de la Triple Corona estadounidense, consideradas como dos de las competencias más importes que se disputan escala mundial.