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Chellini abrió el marcador al aprovechar un rebote cerca del arco defendido por De Gea | Foto EFE

Chellini abrió el marcador al aprovechar un rebote cerca del arco defendido por De Gea | Foto EFE

Italia puso toda su casta competitiva para sacar al vigente campeón de la Eurocopa en octavos de final, después de batirlo 2-0. Ahora se enfrentará con Alemania el sábado

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El 10 de julio, Europa coronará un nuevo rey. El anterior llegó brioso, con ganas de defender su cetro y de revalidarlo por tercera vez, pero se le acaban las fuerzas. Está cansado, necesita renovarse.

El golpe definitivo se lo dio un conjunto aguerrido, con más ganas que juego, y con mucho corazón. Italia compite. No es vistosa, tampoco es brillante. Pero es eficiente, pragmática y peligrosa. Ayer, la scuadra azzurra sacó a España de la Eurocopa 2016 en Saint Denis, al ganarle 2-0, neutralizando todas las posibilidades que ofreció el grupo de Vicente Del Bosque.

Los tantos de Giorgio Chiellini y Graziano Pellé sentenciaron lo que parecía un secreto a voces, y que se repetía desde la estrepitosa caída española en el Mundial de Brasil: A “La Roja” se le está acabando el fútbol, y se está haciendo más furia y garra que ese juego lujoso con el que conquistó al mundo.

Ayer, Antonio Conte planteó un dispositivo táctico que dejó sin ideas a la tropa española. Los de Del Bosque se hicieron predecibles. Siempre intentaron abrir la sólida defensa italiana por el centro, nunca por los costados, donde Nolito y David Silva estuvieron imprecisos.

Las diagonales que marcaron permanentemente buscando asociarse con Andrés Iniesta siempre fueron bien adivinadas por los defensores azzurri, que además nadaban a sus anchas, con el bocado llegando siempre cómodo a sus fauces. Y el manchego, además, siempre estuvo doblemente marcado, con poco espacio para inventar.

A su vez, Italia generó siempre peligro con las bandas abiertas. España tuvo problemas para controlar las escapadas de sus carrileros, que llegaron siempre con centros que generaron remates que hicieron lucirse a David De Gea.

El guardameta dio un recital de tapadas durante el primer tiempo, sin embargo, a él se le puede achacar parte de la responsabilidad en el primer tanto italiano, obra de Chiellini, al soltar un balón después de un fuerte disparo de tiro libre que no pudo manejar adecuadamente. Corría el minuto 31, y desde ahí, España se volvió más incisiva en su ofensiva, pero menos clara, sin ideas, más parecida a la furia de otrora.

Superman. El segundo tiempo fue para España. La oncena ibérica buscó con insistencia el arco de Gianluiggi Buffon, pero siempre se consiguió con el experimentado arquero. Repelió todo. Como un superman azul, voló varias veces para sacar hasta tres remates complicados de los atacantes españoles, e incluso, una estirada de sus piernas, como un arquero de futbol sala, le impidió a Gerard Piqué poner el empate sobre los 87.

Con todos sus hombres en campo rival, España descuidó su zaga y ahí volvió a pegar Italia de contragolpe, por intermedio de Pellé, quien finalizó un contragolpe a los 91 para sentenciarlo todo. Ahora a los ibéricos les toca revisarse ¿Fue este el fin de su mejor época? ¿Qué harán para reinventarse? ¿Volverán a ser la furia y no el lujoso tiki taka?

Mientras Italia sigue compitiendo. Sin brillo, ni hombres resaltantes. Con tres defensores (Bonucci, Barzaggli y Chiellini) sólidos y un aquero y capitán más heroico que nunca. Buffon es su pastor, y nada les falta. Su próximo reto será Alemania en cuartos de final el sábado.