A empezar de nuevo
Elvis Andrus y Pablo Sandoval celebran con el dominicano Fabio Castro / AVS Photo Report
La ofensiva del Magallanes despertó este sábado y un error arbitral le restó dos carreras al Lara. Luego de cuatro encuentros, todo vuelve a estar igual
27 de enero 2013 - 12:52 am
El manager Luis Sojo revolvió su lineup, arriesgó defensiva en busca de las carreras y la apuesta funcionó.
Los Navegantes estallaron con 13 imparables y 6 carreras, su mayor producción en esta final, contaron con la suerte de un grave error arbitral y soportaron con éxito el motín de los Cardenales en las postrimerías del encuentro, para imponerse este sábado con pizarra 6-5 en un atestado estadio Antonio Herrera Gutiérrez.
Sojo incluyó a Mario Lissón en el orden ofensivo, cambió de turno a varios toleteros y cruzó los dedos para que el batazo decisivo no pasara por la intermedia, donde colocó a Lissón. El jardinero y antesalista, que durante su trayectoria de una década apenas ha jugado un puñado de innings en esa posición, resultó uno de los revulsivos. Nunca fue puesto out, ayudó a mantener los rallys y la única pelota que conectaron por sus predios se convirtió en un dobleplay.
“Les echamos un poquito de agua fría”, rió Sojo después del duelo. Héctor Giménez le dio ventaja a la nave con un sólido cuadrangular. Eliézer
Alfonzo, Lissón y Ezequiel Carrera siguieron con sencillos en ese segundo acto, antes de que Carlos Maldonado empujara la segunda con un sacrifly.
Los bucaneros no habían estado en ventaja desde el miércoles, cuando todo empezó en Valencia. Tuvieron suerte, también. Ningún equipo logra un campeonato sin una dosis de fortuna. Lara respondió con autoridad al cierre del segundo, cuando Robert Pérez la sacó por el left. Luis Valbuena estaba en circulación, al caer la pelota en las tribunas, pero el umpire Edward Pacheco sentenció foul y no convalidó la reclamación. La repetición televisiva mostró claramente que la pelota salió limpia, a casi un metro del poste de fair.
“No voy a comentar eso, porque ya el juego terminó y el resultado es el que es”, señaló parcamente el piloto derrotado, Pedro Grifol.
Los turcos nunca estuvieron atrás, a partir de allí. Aunque la alineación local produjo 13 imparables, incluyendo los primeros de Ernesto Mejía y C.J. Retherford, los visitantes siempre pudieron aumentar a tiempo la pizarra, para mantener el control.
“Los muchachos juegan con un ánimo increíble”, exclamó Pablo Sandoval, que descargó otros dos inatrapables y se despidió de la serie, a menos que una
decisión de última hora por la gerencia de los Gigantes de San Francisco le autorice a continuar.
Enrique González fue el último héroe que hacía falta en la trabajada victoria filibustera. Juan Rincón y Jean Machí fueron emboscados en el cierre del octavo, cuando los crepusculares enviaron a ambos a las duchas con dos anotaciones que pusieron por una el marcador.
González retiró a Paulo Orlando con un elevado, para cerrar la entrada, y en el noveno retiró con largos batazos a lo más granado del lineup anfitrión, Luis
Jiménez, Ernesto Mejía y Valbuena. La explosión de júbilo en la cueva de la derecha fue la prueba de la tensión que viven los protagonistas de la serie.
“La reunión que tuvimos con los peloteros antes del juego fue lo que necesitábamos, porque la ofensiva despertó”, celebró Sojo. “Ganar este juego
era crucial”.
“Siempre pensamos que íbamos a ganar en la carretera, porque esta es una serie muy pareja”, terció Grifol, en referencia a que la final terminará en
Valencia, gracias a este resultado. Este domingo no habrá acción. Será el único día de descanso, antes de que mañana todo vuelva a comenzar. El nuevo campeón del beisbol venezolano será el equipo que gane dos de los próximos tres.

