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Henry Blanco espera aprovechar hasta su último minuto en el beisbol

Henry Blanco, receptor de los Bravos de Margarita | Henry Delgado

Henry Blanco, receptor de los Bravos de Margarita | Henry Delgado

El catcher de Margarita hereda de Omar Vizquel la condición de ser el bigleaguer venezolano de más edad

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Una certeza obliga a Henry Blanco a saborear cada uno de sus días en el diamante: sabe bien que su carrera está llegando al fin.
No se trata de que este caraqueño radicado en Guarenas haya mermado su rendimiento deportivo. Esta temporada, como catcher suplente de los Diamantes de Arizona, volvió a lucirse en la eterna lucha de los receptores contra los corredores contrarios.

La certidumbre que lleva a Blanco a disfrutar cada hora como pelotero tiene que ver con su edad, 41 años; con el hecho de que, tras el retiro de Omar Vizquel, ha quedado como el grandeliga venezolano con más tiempo de nacido y, sobre todo, con su propia constatación. “Los músculos ya no son los mismos”, sonrió de visita en el estadio Universitario, casi con resignación.

Blanco empieza a ver de cerca la hora del adiós, y lo admite. Aunque está convencido de que el camino no se ha agotado para él.
“Quisiera jugar un par de temporadas más”, señaló el veterano de guerra, que comenzó su carrera profesional en 1990, como tercera base, y que lleva ya 15 campañas en las mayores. “Siento que estoy en capacidad. No podré recibir los 63 juegos, pero todavía puedo jugar”.

Blanco es un prodigio de disciplina. Sólo eso explica que sea uno de los jugadores más longevos entre todos los nativos que han actuado en la gran carpa.

“Como normal, pero trabajo el doble de lo que como”, advirtió. “Hago cardio y trabajo en el gimnasio”.
Una motivación adicional le empuja, no lo oculta: “Tengo la misma pasión. Eso no va a cambiar. Si no fuera así, no estaría aquí, deseando que sean las 7:30 pm para empezar a jugar”.

Blanco cuenta que sus compañeros en el norte bromean con él, diciendo que van a arrancarle el uniforme para que por fin se vaya.
“Y con la buena forma física que tiene”, intervino Iván Arteaga, el gerente deportivo de Margarita, “pareciera que le quedaran como cinco años más”.

Arteaga debutó con Magallanes en el campeonato 1991-1992, el mismo torneo en que se estrenó Blanco con Caracas. Dos décadas después, el ex lanzador comienza su carrera como alto ejecutivo y su careta pasa la página de una zafra difícil. Bateó .188 y apenas consumió 67 apariciones en el home en las grandes ligas, para terminar en el quirófano con un ligamento desgarrado en un pulgar.

“Ya estoy bien, me recuperé más rápido de lo esperado y no tengo dolor”, contó. “No pude batear tanto como el año pasado, pero busqué ayudar de otras formas: con mi defensiva o en el dugout”.

Yadier Molina es el único otro catcher activo en todo el beisbol con más de 40 por ciento de éxito contra los estafadores rivales. Tiene 44,6 contra 43,1 del venezolano. Brillante.

Blanco siguió de lejos el retiro de su amigo Omar Vizquel. Como su ex compañero, quisiera que su despedida fuera también un hecho premeditado. Que pueda cerrar un capítulo en cada estadio. Saborear hasta el último minuto en los diamantes, antes de probar suerte como manager. “Sería triste irme sin avisar”, dijo.

Arteaga está dispuesto a prepararle la fiesta, cuando tome la decisión. Pero le pone condiciones. “Le organizo lo que él quiera, siempre y cuando me asegure que al día siguiente firmará un contrato para quedarse aquí como técnico”, expresó el gerente. “Yo a Henry no lo pienso soltar”.