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El gran paso del gordo y el flaco

Luis Morgillo | Foto: Cortesía Prensa Real Esppor

Luis Morgillo | Foto: Cortesía Prensa Real Esppor

Luis Morgillo tuvo que rebajar 10 kilos para poder entrar al primer equipo del Real Esppor

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Desde hace más de dos años, las historias de Víctor García y Luis Morgillo han estado entrelazadas, aunque sus inicios, hayan estado en lados opuestos. Ambos tomarán la semana que viene el avión juntos a Portugal para unirse al Porto, sin embargo, tanto el lateral como el central tuvieron que esforzarse para encarrilar sus carreras como profesionales. Uno porque tenía 10 kilos de más y el otro porque estaba demasiado flaco.
“Parecía un motorizado, no un jugador de fútbol”, bromeó Noel “Chita” Sanvicente sobre García. “Era un flaquito, firifirito”, recordó el estratega sobre el primer día que vio al lateral nacido y formado en Cúa, quien se presentó en una prueba de talentos del Real Esppor luego de leer el anuncio en un periódico. “Ese mismo día hablé con el presidente y le dije a él que lo queríamos”, contó Chita, quien recordó ese primer diálogo. “Le dije que tenía talento pero que para llegar necesitaba otras cosas. Me preguntó que era y le dije que tenía que comer, por eso le pusimos un plan con la nutricionista”.
El lateral, quien en algún momento pensó dedicarse al beisbol, se mudó a Caracas, se ajustó a la exigencia de Sanvicente y debutó en primera división con 16 años de edad de la mano del mismo técnico. “Esto es una alegría, no solo a mi sino para toda mi familia”, contó el jugador al conocer la noticia de su firma con el Porto.

La otra cara. El ejemplo de su amigo Morgillo fue distinto. A los 10 años de edad jugaba en el equipo de menos nivel de su categoría en el San Agustín de El Paraíso hasta que una tarde, Francesco Stífano lo descubrió. “Era un central grande, difícil de driblar”, recuerda el DT quien lo llevó al Real Esppor.
Sin embargo, en el primer entrenamiento tuvo un problema. “Me llegó con 200 kilos de más”, exageró Sanvicente. El peso que le faltaba a García le sobraba a Morgillo. “Era una falta de respeto. Le dije: ‘Usted no viene hasta que rebaje’, y casi llora, puede ser muy bueno pero así no iba a ir a ningún lado”, recordó Chita de esa conversación. La respuesta del central fue volver al entrenamiento, 15 días después, con 10 kilos menos, sorprendiendo al entrenador. “Me demostró que tenía agallas y compromiso”.
Una vez adentro del equipo fue escalando. “Desplazó a todos los centrales”, aseguró Sanvicente, quien llegó a alinearlo como titular. Sin embargo, un día, la madre de Morgillo le obligó a dejar su puesto en el equipo Sub 20, el cual no le generaba ningún ingreso, por un trabajo que le permitiera ayudar a la economía de su casa. El zaguero, con lágrimas en los ojos, se despidió de Sanvicente y de los directivos. “El club decidió asignarle un sueldito y se pudo quedar”, contó Stífano.
“Mi meta ahora es consolidarme como titular”, afirmó Morgillo tras asegurar su futuro en Portugal. Y si fue capaz de perder 10 kilos en 15 días para poder entrar al equipo, Sanvicente no duda de que puede conseguir cualquier otra cosa. “Ellos tienen todas las herramientas para ir hacia delante. Uno tiene rapidez y es muy atrevido –dijo, refiriéndose a García–, el otro tiene como virtud su anticipación y el juego aéreo. Ninguno de los dos tiene techo. Ojalá pasen por lo menos 10 años jugando en el exterior, seguro que lo van a hacer”.

El dato
Luego de varios años acumulando títulos, el Porto ha ganado un prestigio que le imprime a cada uno de sus jugadores. “Si algún jugador pasa por el Porto es porque tiene mucha calidad”, explicó Mario Rondón, delantero del Nacional de Madeira, quien tiene más de cinco años en Portugal.