• Caracas (Venezuela)

Deportes

Al instante

Un golpe al orgullo de la revolución

.337 dejó de promedio vitalicio Yuliesky Gourriel en Cuba | Foto: EFE

.337 dejó de promedio vitalicio Yuliesky Gourriel en Cuba | Foto: EFE

La pelota es casi una religión en Cuba, incluso, forma parte de la política internacional del ejecutivo de La Habana. Con la fuga de Yuliesky, el país caribeño perdió a su mejor embajador

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La pareja de hermanos con más fama en Cuba son los Castro: Fidel, el líder absoluto de la Revolución que inició el primero de enero de 1959, y Raúl presidente de la nación antillana. En el segundo lugar aparecen los hermanos Gourriel, Yuliesky y Lourdes, otrora estrella y prospecto de la selección de beisbol del país caribeño. Incluso, ese apellido Gourriel, que verdaderamente está registrado como Gurriel, es el más comentado en la isla luego que los peloteros desertaron el pasado lunes, 8 de febrero, en República Dominicana. 

El sistema de gobierno que rige en La Habana se ha encargado de sembrar en la mente de sus habitantes por más de cinco décadas un pensamiento ideológico, con historias de héroes, villanos y de batallas que se libran cada día ante el gran opresor que es el imperio, en este caso, Estados Unidos. Sucesos históricos son recordados en cualquier evento político como el asalto al cuartel Moncada de 26 de julio de 1953, o el fracaso de la Casa Blanca en Playa Girón, conocido mundialmente como Bahía de Cochinos. Para bien o para mal, la revolución forma parte de la vida del cubano, pero su verdadera pasión, es el beisbol.

Antes del primero de enero de 1959, Cuba era conocida por ser un gran exportador de tabaco, azúcar y peloteros que fueron a parar en Estados Unidos. Muchos de ellos brillaron en la Liga Negra, debido a la prohibición de jugadores de color en las Grandes Ligas, y otros llegaron a triunfar después de la aparición de Jackie Robinson, como Minnie Miñoso. Luego del asentamiento de Fidel Castro en el poder, el país caribeño no dejó de producir grandes peloteros pero no todos terminaron en la gran carpa.

Omar Linares, Pedro Luis Lazo, Alfredo Despaigne, son nombres que quedarán grabados como parte de una larga lista que exhibe el ejecutivo de La Habana como glorias del beisbol y de la Serie Nacional cubana. Ahí, también figuraba el infielder de Industriales, Yuliesky Gourriel.

En los últimos dos años, ha aumentado el éxodo de peloteros en la isla caribeña: José Abreu, Brayant Peña, Vladimir Gutiérrez, Dainer Moreira. Y un poco más atrás lo hicieron Yoenis Céspedes, Yasiel Puig, entre otros. Pero, ninguno de ellos era un Gourriel.

El infielder es hijo de Lourdes Gourriel, un ex pelotero que también brilló en la Serie Nacional. En el Clásico Mundial de Beisbol de 2006, Cuba mostró el verdadero nivel de sus peloteros ante el mejor beisbol del mundo, al finalizar en el segundo puesto solamente superado por Japón. El incipiente Gourriel fue nombrado como el mejor camarero del torneo. En 15 temporadas en su país, dejó un promedio vitalicio de .337 con 1705 imparables. Además, fue uno de los beneficiados de las nuevas flexibilidades que está ofreciendo la gestión de Raúl Castro y jugó un año en Japón, donde bateó para .305 con el Yokohama.

Futuro a los 31 años. Diversos reportes indican que la estrella del beisbol junto a su hermano de 22 años de edad, se encuentran en Haití, país fronterizo de República Dominicana. Si fija su residencia allí, podrá firmar como agente libre y se presume que su valor en el mercado puede estar por encima de los 80 millones de dólares. 

Entretanto, el gobierno cubano acusa a la policía de Quisqueya de haber cooperado en la fuga del antiguo tesoro del beisbol y del Palacio de la Revolución de la Habana.

Horas antes de la deserción

Luego del triunfo de México sobre Venezuela en la final de la Serie del Caribe, Yuliesky Gourriel fue entrevistado en la habitación de su hotel. En el video se aprecia que ya había caído la noche por la iluminación del cuarto, y al fondo estaban sus pertenencias no listas para ser guardadas en una maleta de una persona que pronto iba regresar a casa. Durante la conversación, Gourriel tenía la vista perdida mientras hablaba de un futuro no muy promisorio para el beisbol cubano. Ya conocía su posible destino.