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Venezuela pondrá a prueba su renovación

Noel Sanvicente tendrá que recurrir en Lima a material nuevo para nutrir a la Vinotinto pero en Barinas puede tener a su once de gala

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Noel Sanvicente es refranero. Y si le pidieran una frase para describir esta doble fecha de eliminatorias que está a diez días de disputarse, seguramente diría algo como “la necesidad tiene cara de perro”.

Venezuela está obligada a sumar. Y para poder sacar puntos, Chita armó una revolución que consiste en incorporar a piezas jóvenes, mezclarla con otros llenos de experiencia, y poder, a partir de ahí, comenzar a creer que es posible volver a sonreír.

La Vinotinto es última de la eliminatoria a Rusia 2018, contando sus cuatro primeros partidos como derrotas, con 12 goles en contra y apenas cuatro a favor. Y sus rivales en esta doble jornada, Perú en Lima el 24 de marzo, y Chile en Barinas el 29,  también tienen necesidades particulares.


A muerte

El partido contra Perú será clave para ambos. Ricardo Gareca entra a la jornada con tantos cuestionamientos encima, como los que tiene Sanvicente. Al argentino le está costando más de la cuenta iniciar un necesario proceso de transición, y ya hay quien pide su cabeza.

Perú perdió tres de sus cuatro primeros duelos en las eliminatorias. Cedió con Colombia, Chile y Brasil, y su único triunfo fue por la mínima diferencia, en Lima, contra Paraguay. La oncena de Gareca se aferra a la localia y a la experiencia de sus “4 fantásticos” (Juan Vargas, Claudio Pizarro, Jeferson Farfán y Paolo Guerrero), para salir del mal momento..

Vargas tiene 32 años de edad, Pizarro 37, Farfán, quién llega con severas molestias del fútbol árabe, 31, y Guerrero 32. Son cuatro viejos rockeros, todos en gran forma, que se unen para intentar rescatar una eliminatoria que parece perdida para su selección.

Chita apostó a la juventud de Rómulo Otero, Juan Pablo Añor y Adalberto Peñaranda, quienes pueden hacer daño con su velocidad en Lima.

La duda nacional está en los reemplazos de los tres sancionados que tiene la selección (José Manuel Velázquez, Roberto Rosales y Luis Manuel Seijas en la primera línea de volantes); así como el nombre del nuevo lateral zurdo ante las bajas de Gabriel Cichero (no convocado por no jugar seguido en el Sion de Suiza) y Fernando Amorebieta (renunció en noviembre).

Así, Víctor García (Porto B), de 21 años de edad, o Ángel Faría (Zamora) de 32, son los candidatos a suplir a Rosales; Mikel Villanueva (Atlético Malagueño), de 21 años de edad o Ruberth Quijada, de 27 (Caracas), deben pelearse el lugar en el lateral zurdo; y Carlos Cermeño (20 años de edad, juega en Táchira) gana enteros sobre Arles Flores (Zamora) para acompañar a Tomás Rincón.


Con todo

Si no hay sancionados o alguna lesión de relevancia, Sanvicente puede contar con su once de gala para jugar en Barinas contra Chile. El combinado austral inició el clasificatorio con todo. Venía de lograr la Copa América, y se sentía invencible. Y más cuando en su debut de la eliminatoria batió categóricamente a Brasil, 2-0.

Pero después de vencer a Perú en la segunda fecha, comenzó el terremoto. Se entregó Sergio Jadue, hasta ese entonces presidente de la ANFP (federación chilena), se cuestionó la continuidad (y la integridad) de Jorge Sampaoli por unos pagos hechos por debajo de cuerda desde la federación, y un empate ante Colombia más una dolorosa derrota ante Uruguay (3-0), propiciaron el descalabro.

Sampaoli ya no está. Renunció en enero, ahuyentado por el escándalo sobre su figura, y llegó Juan Antonio Pizzi, a quién le toca debutar, sin Arturo Vidal, contra Argentina en Santiago.

Después vendrá a Venezuela, y aunque podrá contar con el volante del Bayern, el estratega argentino aún tendrá poco tiempo para aplicar su método de trabajo a un plantel lleno de virtuosos, que hoy carece de claridad en su estilo de juego. Al ex jugador de Barcelona y Valencia, le tocará rearmar su plantel contra reloj.   

La estabilidad de Venezuela en Barinas pasará, en gran medida por lo hecho en Perú. Un buen resultado dará tranquilidad. De otra manera, el llano puede ser un infierno asfixiante para la oncena nacional.