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CR7 y compañía hacen respetar el Santiago Bernabéu

Cristiano Ronaldo fue una vez más el líder de su equipo/ EFE

Cristiano Ronaldo fue una vez más el líder de su equipo/ EFE

No hubo récord de Messi ni debut soñado para Suárez. El Real Madrid se merendó al Barcelona cob un partido excepcional

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Tres minutos tardó el barcelona en ponerse adelante en el marcador. Del juego de pase horizontal salió un pase de messi al uruguayo Luis Suárez, que en su regreso a las  canchas centro para Neymar. El brasileño, a remate de derecha, batió a Iker Casillas. No sería suficiente más que para despertar a una bestia dormida

Los relámpagos de inspiración de un Real Madrid herido que intentaba igualar las acciones se encontraban luego una y otra vez con el pararrayos defensivo diseñado por el técnico blaugrana, Luis Enrique, quien como jugador también vistió de blanco. En ese juego de ida y vuelta el Barça encontró la tranquilidad que le brinda el toque corto y horizontal. Y aún así, Iker Casillas fue héroe al detener dos remates de Lionel Messi que habrían supuesto, de llegar a gol, el récord para el argentino de igualar a Telmo Zarra como máximo goleador histórico de La Liga.

En medio del contraste, las florituras de Neymar y los intentos vanos y más que nunca afanosos y llenos de esfuerzo, aunque preciosistas, del colombiano James Rodríguez, el primero de esa nacionalidad que disputa como titular el Clásico español.

Así, al minuto 33, la insistencia de Cristiano Ronaldo dio fruto. En una disputa con Gerard Piqué dentro del área el defensor catalán se encontró en la grama con el balón en la mano. La imbatibilidad en liga del chileno Claudio Bravo tuvo entonces su verdugo: el portugués igualó el marcador con su tiro penal. En total 16 goles en liga para Cristiano Ronaldo, que chutó a su derecha cuando Bravo se amansó y saltó al lado opuesto. Victoria del ímpetu, podría llamarse.

En la fracción 37 se completó uba curiosidad: una tarjeta amarilla para Andrés Iniesta pintaba al español, junto con Messi y Neimar, del color más inesperado para los tres "magos del balón" del equipo blaugrana. Los tres primeros amonestados del encuentro no eran, ni mucho menos, previsibles. Para el argentino y el catalán las causas fueron faltas; el brasileño había respondido, con el codo, a una acción inmediatamente anterior en la que el defensor madridista Carvajal le quitó el balón con una entrada que el árbitro pudo haber considerado falta si no fuera por la intensidad del partido.

Tras el descanso, el Madrid salió a mandar e imponer respeto en su patio. Una combinación entre Rodríguez, Benzema y Cristiano terminó en un remate del último que despejó Piqué al tiro de esquina. La combinación Colombia-Francia-Portugal dio rédito tras el cobro: cabezazo del defensor luso Pepe y el marcador 2-1 para los blancos cuando corría el minuto 49.

Casillias volvería a ponerse el traje de héroe al minuto 55, cuando despejó un remate de Jeremy Mathieu. Cuatro minutos más tarde Isco, hechicero oculto del equipo blanco, recuperaría el balón tras un poco frecuente error en la salida de juego de Andrés Iniesta. El andaluz armó un contragolpe con James que convertiría en gol Benzema: 3-1 y 30 minutos por jugar.

Siguió sufriendo el Barcelona las dudas inéditas en defensa en la campaña en curso y la velocidad del juego merengue. Cada ataque blanco inquietaba y tenía aroma de goleada, con el timón azulgrana, Xavi, en el banco para dar lugar sobre el césped al croata Iván Rakitic, otro debutante en el partido más grande del mundo.

Se retiraría en la fracción 68 el uruguayo Suárez, evidente y lógicamente falto de fútbol en su primer partido oficial tras la sanción impuesta por la FIFA en el mundial por el mordisco a un rival, por el canario Pedro Rodríguez. Cuatro meses sin minutos en el campo se notan.

Y tres minutos más tarde Iniesta, lesionado, dio paso al campo a una promesa de La Masía, Sergi Roberto. El Barcelona perdía armas de ataque y casi se diría que lamentaba su falta de verticalidad.

Faltaban 15 minutos cuando empezaron los cantos de "Ole" en el Santiago Bernabéu. El público aplaudía lo que ya era una exhibición de los locales en un monólogo de ataque contra una defensa rival que, por primera vez en la temporada, lució endeble. El pararrayos había caído y la tormenta no amainaba.Había llegado el día de la impotencia azulgrana.

Isco, cuyo nombre real es Francisco Alarcón, recibió una ovación digna de estrella cuando fue sustituido. Quedaban siete minutos y Asier Illarramendi, medio de contención, ocupó su lugar, provisional, pues el joven andaluz jugó en lugar del lesionado astro galés Gareth Bale. En otros tres minutos el goleador Benzema dejó su espacio al centricampista alemán Sami Khedira; el Madrid contrarestaría el juego de su rival con dureza y el cuchillo entre los dientes. Y luego Luka Modric dejaría lugar a otro defensor: el experimentado Álvaro Arbeloa. Tres ovaciones de pie por parte de un público rendido a sus ídolos en poco más de cinco minutos. Todo en el día de impotencia del Barcelona.

Quedaron a salvo el récord histórico de Zarra con sus 251 goles y la propuesta de Ancelotti. El Madrid se acerca a un punto del Barcelona, líder de La Liga, pero sin regustro perfecto ni portería inmaculada.