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El fútbol regresa a Libia dos años después de la revolución

El Nasr de Bengasi y el FAR de Rabat se enfrentaron en el estadio de "Los mártires de Benina", con resultado de empate a uno, en el encuentro de vuelta de los treintaidosavos de final de la Copa Confederación de África

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La competición internacional de fútbol regresó este viernes a suelo libio dos años después del levantamiento popular armado que en 2011 acabó con el régimen de Muamar al Gadafi, con un partido de clasificación de la Copa de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) en Bengasi, la antigua capital de los rebeldes.

El Nasr de Bengasi y el FAR de Rabat se enfrentaron en el estadio de "Los mártires de Benina", con resultado de empate a uno, en el encuentro de vuelta de los treintaidosavos de final de la Copa Confederación de África.

Un encuentro que pasará a la historia por ser el primero en una competición internacional que se juega en el país después de que el pasado 25 de marzo la CAF levantara el veto que había impuesto a Libia, donde nueve meses de conflicto armado pusieron fin no sólo al fútbol, sino a la práctica de todos los deportes.

A pesar de que la clasificación se ha decantado del lado del FAR, que en la ida se impuso por 1-0, el partido ha colmado de optimismo al Gobierno y a los aficionados, que llenaron el estadio en la primera cita oficial de su equipo.

"De acuerdo a cómo están evolucionando las cosas, la Liga de Fútbol libia arrancará el próximo agosto", dijo a Efe el director de información del Ministerio de Juventud y Deportes, Mazen Dribeka.

Para Dribeka, el partido de hoy supone "un acontecimiento positivo que favorecerá el regreso de las actividades deportivas en general" en Libia.

El responsable del Ministerio de Deportes indicó que no sólo la falta de seguridad ha retrasado el comienzo de las competiciones futbolísticas, sino también la desaparición de la Federación de Fútbol durante la guerra, la ausencia de instituciones capaces de organizarlas, así como la escasez de fondos y deficiencias logísticas.

Hasta ahora, todos los partidos de competiciones internacionales de los clubes de fútbol o de la selección nacional se habían jugado fuera del país.

El pasado 19 de septiembre, el club Al Ahali de Trípoli jugó un partido amistoso contra el Valetta de Malta, en el estadio internacional de la capital libia, en el que supuso el primer partido internacional que se jugaba en el país desde la "Revolución del 17 de febrero".

Entonces, el exjugador internacional de la selección libia Ahmad al Falah calificó el duelo como "un mensaje al mundo de que Trípoli es una ciudad segura y de que la capital y Libia gozan de estabilidad".

El 17 de febrero de 2011 un levantamiento popular en numerosas ciudades del país sorprendió al régimen de Gadafi, que respondió con violencia contra las manifestaciones.

En pocos días, la revuelta popular se tornó en armada y, a pesar de la sangrienta represión, se hizo fuerte en Bengasi, la segunda ciudad del país.

Durante los nueve meses que duró la guerra, entre febrero y octubre de 2011, esta localidad se convirtió en la capital de las autoridades rebeldes, que tras el fin del conflicto se trasladaron a Trípoli.

Los gobiernos de la transición no han conseguido atajar la proliferación de armas ni extender su autoridad, y los enfrentamientos armados entre tribus rivales, las manifestaciones de protesta portando armas y los asaltos contra los cuerpos de seguridad o las instituciones se han convertido en algo habitual.

En este sentido, Dribeka subrayó que están en continuo contacto con el Ministerio de Interior con quien cooperan para garantizar la seguridad, y agregó que buscarán la cooperación internacional para instruir de manera específica a los mandos y a los agentes que se encarguen de la seguridad en los estadios.

"Los equipos de fútbol y nuestra selección sufrieron el peligro que todos sufrimos", aseguró a Efe el periodista deportivo libio Abdelfatah Zakari antes de subrayar que Libia debe "aprovechar la ocasión que le brinda la CAF para demostrar que puede acoger a todos sus huéspedes en un ambiente de seguridad, hospitalidad y espíritu deportivo".

Para Nuri Mohamed, aficionado tripolitano: "ahora empieza una etapa difícil en la que hay que recibir a los equipos y protegerlos, especialmente si perdemos en nuestro campo", por lo que, según su opinión, el público tiene que estar "muy concienciado", si no quiere que haya nuevas sanciones.