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La fiesta de las niñas

Venezuela clasificó ayer a los cuartos de final del Mundial al derrotar a Zambia (4-0) con tres goles de Gabriela García y uno más de Deyna Castellanos

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La genuina sonrisa de Gabriela García es una buena postal. Quizás no llegaría ser la portada de una revista pero eso tampoco le interesa mucho. Su expresión de alegría es sincera. Tan pura como la emoción de un equipo como el venezolano, que está disfrutando cada minuto de su participación en el Mundial Sub 17 de Costa Rica. Engranado como una buena fábrica, las muchachas de Kenneth Zseremeta tienen el libreto claro y cumplen al pie de la letra sus funciones. Adelante se encargan de completar la tarea. Ayer, la desordenada zaga Zambia (4-0) fue el terreno ideal para que ambas sembraran sus goles, Deyna Castellanos uno y García tres, con los que sonrío y festejó.

Ella y todas sus compañeras, quienes certificaron la clasificación a los cuartos de final tras su victoria y la de Italia sobre Costa Rica por 1-0.

Ensamblaje. El buen equipo venezolano se construye a partir de la muralla de Sandra Luzardo. Adelante, Yosneidy Zambrano, Yorgelis Pineda y Lourdes Moreno sirven como catapultas. Sobre la calidad individual de cada una de ellas, Venezuela logra armar veloces contragolpes que son aprovechados por las veloces Castellano y García. La primera conjuga esa explosividad con una enorme técnica. La segunda la combina con una potencia que la hace casi imparable por sus rivales. La mezcla ha generado un terremoto en el grupo A, que ha visto como las criollas han barrido sus dos primeros partidos con siete goles a favor y ninguno en contra.

Para completar el libreto de las transiciones rápidas, Zseremeta ha ordenado  a su equipo presionar arriba, forzando un error como el que permitió el primer gol de anoche. En el que  Pineda robó la bola, se la entregó a García y esta leyó el desmarque de Castellanos, quien definió a la base del poste antes de ir a dedicarle el gol a su madre presente en la grada.

Venezuela mostró firmeza pese a la teórica superioridad física de las africanas. Repartiendo casi a partes iguales las victorias en los duelos personales y en los balones divididos. La superioridad técnica y táctica de las venezolanas les sirvió para ganar uno o hasta dos pasos de ventaja en ciertas jugadas.

Esa potencia de García puede haber provocado pesadillas en la zaga de Zambia. La espigada delantera sucrense, excelsa durante el Suramericano y ausente —al menos en la tabla de goleadores— durante los primeros 130 minutos del Mundial, explotó en la segunda parte del partido de ayer. Desde sus botas inició el contragolpe que ella misma terminó, 75 metros más adelante, al definir un buen pase de Kika Moreno. Luego aprovechó su altura para ganarle a las dos centrales africanas y definir un centro de Castellanos. Y antes de bajar el telón, terminó su fiesta particular al concretar un contragolpe que retrató bien al cuadro venezolano.

A partir de la presión alta, Venezuela recuperó la pelota. A partir de su calidad individual, Castellanos encontró, luego de un precioso recorte, la rendija para servir un pase entre líneas. A partir de su superioridad física, García ganó la carrera y definió luego de dejar tirada a la portera rival. La sonrisa de García, con bastante espacio entre cada uno de sus dientes, seguramente hubiera recibido objeciones en un concurso de belleza. Pero eso poco importa en un Mundial. Su alegría es la de todo un equipo, el que viste de vinotinto, que ayer armó su fiesta en Costa Rica. Una fiesta de niñas pero a la que todo el país está invitado para contagiarse.