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La fidelidad al “doble ocho” valió una corona

Edgar Jiménez disfrutó más con la propuesta de Páez |  FOTO AVS PHOTO REPORT

Edgar Jiménez disfrutó más con la propuesta de Páez | FOTO AVS PHOTO REPORT

Edgar Jiménez y Rafael Acosta nunca se sintieron incómodos al jugar sin un recuperador nato

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Una de las apuestas más arriesgadas de Richard Páez con Mineros, era configurar un equipo que tuviera cuatro mediocampistas con pase de gol.

No importó que al principio la plantilla se descompensara y le costara defender, la fidelidad al “doble ocho” compuesto por Rafael Acosta y Edgar Jiménez, terminó rindiendo sus frutos. Buena parte de las asistencias de los goles guayaneses, salieron de sus botas.

“Para mí era algo nuevo, pero muy especial. Que alguien como Richard Páez me considerara para jugar en un esquema así, agresivo, que busca al rival, es un honor. Por algo le debíamos este título. Nos enseñó que debíamos ser fieles a la idea de juego”, explicó Jiménez en medio de la algarabía de la celebración negriazul.

“Hubo muchas críticas cuando las cosas no nos salieron al principio”, contó Rafa Acosta, quien celebró junto a su familia, y hasta con su cuñado, Miku Fedor, en muletas, recién operado de la rodilla derecha.

“Pero creo que una apuesta como ésta reivindica en juego alegre, ofensivo. Nosotros no nos podíamos parar en las críticas. Mostramos que también se puede jugar sin un recuperador nato”, destacó el volante.


¿Cómo funciona? Acosta y Jiménez contaron cómo Páez arregló los detalles que ocasionaron las críticas al principio de la campaña.

“En la medida que los centrales jugaron más arriba, más cerca del mediocampo y apretaron al rival dejándole menos espacios, Edgar y yo teníamos que correr menos hacia atrás. Se hace más fácil recuperar la pelota”, dijo Acosta.

Jiménez, además, destacó el gusto del equipo guayanés por tener siempre el balón. “Con jugadores de estas características, jugar así, sin recuperador, es más fácil. Y si puedes tener la posesión de la pelota y evitar con eso que te ataquen, tampoco te defiendes tanto”, dijo.

Y para ambos, la mejor parte era atacar. “Se te abren más opciones de pase. Y puedes dar más balones de gol, que le hagan daño al rival”, dijo Acosta. “Esa es la parte divertida. Ahí es donde está la filosofía de esto. Atacar jugando”, remató Jiménez.


Riesgo controlado

Ricardo David Páez cada vez se siente más técnico que jugador. Tras la obtención del título del Apertura para Mineros, destacó los aciertos y las dificultades que tuvo el equipo: “Voy a opinar como técnico, no como jugador”, expresó entre risas.

“El conjunto tenía que asumir riesgos con este estilo”, dijo. “Una de las dificultades que tuvimos que superar, es que sin un cinco, el equipo se parte. Quedan los defensas muy lejos de la pelota, y si no se achica bien, se complica el regreso. Lo vimos contra Lara, en el gol que nos hacen, cómo nos descompensamos por la banda. Pero el que no arriesga en el fútbol, es cobarde. Y es mejor, más bonito y vistoso, jugar para adelante, con un plantel  que pueda dar espectáculo. El resultado final, habla de lo que es posible jugando así”, remató.