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El esquema como punto de partida

Saragó quiere a un Caracas moldeable y con variantes para tener más llegadas al arco del rival | Foto Williams Marrero

Saragó quiere a un Caracas moldeable y con variantes para tener más llegadas al arco del rival | Foto Williams Marrero

Elegir una formación es apenas el primer paso de un proceso que exige claridad y muchas repeticiones

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Para el aficionado y los medios de comunicación, una de las primeras referencias para saber qué desea hacer un equipo antes de un partido es el esquema.

A la pregunta “¿cómo va a jugar tal conjunto?”, la respuesta obligatoria suele involucrar la conocida fórmula que a pesar de las variaciones suma siempre 10 en total (porque el portero siempre es uno).

No obstante, este número es siempre un punto de partida, nunca una solución. “El fútbol es ocupar zonas. Más que los números, lo que vale son los movimientos. Porque los esquemas no son estáticos. Es principalmente una referencia para los técnicos, para los jugadores, y también para la prensa y los aficionados”, explicó el estratega Carlos Horacio Moreno.

Luego de su estreno con el Caracas, el técnico Eduardo Saragó comentó que su dibujo táctico admitía muchas variaciones: “Contra Trujillanos cambiamos de esquema 3 o 4 veces durante el partido. Y eso puede pasar por el planteamiento del rival también. Si Trujillanos mete 8-9 jugadores cerca del área, eso cambia el plan y tengo que usar los laterales, mover jugadores, buscar la manera de romper eso”.

Esto no significa, sin embargo, que no haya orden en el método. Por eso acotó Saragó: “Sí tenemos una formación base para el Caracas, pero cambia”. En su filosofía de juego hay una idea fija, pero diferentes formas de aplicarla.

Moreno simplifica el asunto para quién crea que hay grandes misterios: “El fútbol es y será siempre el mismo en su esencia: cómo atacar, cómo defender, cómo pasar de la defensa al ataque y cómo pasar del ataque a la defensa”.

En esas cuatro fases, el dibujo táctico puede tener una mayor importancia en algunos aspectos más que en otros como principio del orden necesario de un equipo.

“Estoy de acuerdo que para defender y recuperar sí te centras más en los números, en el esquema, que para atacar. Es por esa razón de ocupar zonas, pero igual es flexible y cambiante. Al atacar pasa que si ves que te bloquean más al lateral izquierdo, sacas al derecho entonces, y así con otros jugadores también. Pero si tienes cuatro defensas, tienes cuatro defensas, eso es así”, argumentó Moreno.


De la pizarra al campo. Para un equipo, el inicio de la aplicación de una idea puede ser el esquema. Pero cada situación del partido demandará un movimiento y una solución que a los ojos de quienes observan el choque “desordena” ese dibujo. Muchas de las situaciones son previstas por el entrenador, coordinadas con sus pupilos y guardan relación con el movimiento de otros compañeros. Pero también hay otras circunstancias que requieren que sea el jugador el que encuentre soluciones.

El Barcelona es un equipo que a Moreno le parece útil para analizar como ejemplo, por sus variaciones. “Barcelona juega con un 4-3-3 como esquema base, pero Lionel Messi, por ejemplo, muchas veces baja al medio y se convierte en un enganche o un organizador de juego cuando se necesita. Pero al defender y ejercer presión arriba, Messi es el primero que presiona a los defensas y ahí entonces sí ocupa la posición del 9, del centro delantero”.

Y para cualquier técnico, que el jugador entienda esas circunstancias en el juego es la clave, sin importar cuántas rayas haya hecho en una pizarra o cómo varíe el “número telefónico”, como muchos estrategas ahora se refieren en tono sarcástico al esquema.

Moreno explicó: “A los jugadores les puedes dar indicaciones puntuales en una pizarra, pero el funcionamiento lo consigues en el campo en cada práctica con las repeticiones y cómo los ubicas en el campo, cómo se mueven de acuerdo a sus compañeros. Esa es la manera de lograrlo, la repetición”.

Es por esto que un esquema por sí solo nunca será la solución. En el fútbol no hay un “número telefónico” al cual llamar para resolver una emergencia.