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Un encuentro con el genio Yogi Berra

Berra falleció a los 90 años de edad | Foto AP

Berra falleció a los 90 años de edad | Foto AP

Esta entrevista fue realizada durante la temporada de 2007. El legendario catcher, que falleció esta semana, habló sobre los momentos más extraordinarios de su carrera deportiva, desde el juego perfecto que le recibió a Don Larsen, hasta la historia de su famosa frase “no se acaba hasta que termine”

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La Cita
“Tu entrevista está confirmada, mi papá te va a esperar en la oficina de Joe Torre (manager de los Yanquis)”. Eso dijo a través de una llamada telefónica,  Dale Berra, hijo del famoso pelotero y uno de los directores del Museo de Yogi Berra en Upper Montclair, New Jersey.

Para obtener la cita, además de enviar una propuesta formal, le había dicho a Dale que yo también había vivido en Upper Montclair y que mis primos Ana Y Rowland habían estudiado en la misma escuela secundaria que él. Era un encuentro surreal, en Yankee Stadium, la casa que construyó Babe Ruth, un templo sagrado donde brillaron los inmortales Mickey Mantle, Joe Di Maggio y Lou Gehrig, y con una figura legendaria, mística, sobrehumana, como Yogi Berra. Uniformado de Yankee y acompañado de su relacionista público, Dave Kapplan,  me reuní con el ex receptor en los pasillos del estadio. Allí me regaló su primer chiste, cuando le dije que yo había vivido en Upper Montclair; Yogi quien residía en Montclair, el pueblo vecino, considerado de menor poder adquisitivo, me dijo, “Ah, entonces tu eres uno de esos tipos ricos”…

El Apodo Yogi Berra
El seudónimo tiene dos posibles orígenes, la dificultad que tenían sus padres para pronunciar Lawrence, al llamarlo Lawdie, o a través de Bobby Hoffman, un amigo de la infancia quien le dio el apodo al considerarlo muy parecido a un encantador de serpientes hindú que aparecía en una película que ambos miraban. El joven Lorenzo Pietro Berra o Lawrence Peter Berra, nacido en San Luis, Missouri, el 12 de Mayo de 1925, jugaba béisbol menor en el año 1942, cuando se le acercó Branch Rickey, el Gerente General de los Cardenales, a hacerle una oferta por 250 dólares. La propuesta no fue aceptada por Yogi, al representar sólo la mitad de lo que había pagado San Luis por Joe Garagiola. Se reportó luego que Rickey dijo que Yogi nunca sería más que un jugador de Triple A.  Los Yanquis si vieron futuro en el pelotero y aceptaron firmarlo por 500 dólares. Así comenzó una de las carreras más asombrosas del diamante, la cual culminó con 15 Juegos de Estrellas, 3 Títulos de Jugador Más Valioso de la temporada, (MVP 1951, 54 Y 55), 14 participaciones en Series Mundiales y 10 Títulos de Campeón, numerosos records del clásico de octubre, como más turnos al bate (259), mas hits (71), segundo en carreras remolcadas (75) y tercero en jonrones (12). Yogi además fue el primero en conectar un cuadrangular como emergente en una Serie Mundial.   

Yogi Berra y los Yanquis en Venezuela
La conversación se inicia con una anécdota referente a la visita de los Yanquis de Nueva York a Venezuela, en el año 1947, durante la gira del entrenamiento primaveral que hizo la novena por La Habana, San Juan y Caracas.  En el Libro Ten Rings – My Championship Seasons (10 Anillos – Mis Temporadas de Campeón) escrito por Yogi Berra y Dave Kaplan, ambos reseñan el incidente sufrido en la entrada del Estadio Cervecería Caracas de San Agustín, el cual involucraba a Yogi y al campocorto Phil Rizzuto. Al consultarle sobre la curiosa experiencia, Yogi la relató de la siguiente manera: “Durante nuestra visita a Venezuela, el país atravesaba un momento de inestabilidad política. Al llegar al estadio, un policía que obviamente buscaba un arma, al momento de extender sus brazos hacia mí, me hizo pensar que en realidad se aproximaba a saludarme, por lo que decidí extender mis brazos y lo abracé emotivamente, ocasionándole una enorme vergüenza al agente. En esa misma ocasión, los guardias no le permitieron a  Phil Rizzuto entrar al terreno de juego ya que ellos no pensaban que él era un jugador de béisbol, debido a su baja estatura. Venezuela me encantó, era un lugar realmente hermoso, recuerdo la buena comida y la belleza de su montaña Ávila”. 

La Infancia de Yogi
En la película El juego de sus vidas basada en el histórico triunfo de Estados Unidos sobre Inglaterra en Belo Horizonte, correspondiente al Mundial de Fútbol Brasil 50, se hace referencia a Yogi, debido a que 5 de los miembros del equipo practicaron fútbol con él, en el sector de San Luis denominado The Hill. De su juventud, se conoce de sus participaciones en las batallas de los italoamericanos frente a los irlandeses en el balompié, entre otras disciplinas deportivas  “Yo jugué fútbol en mi infancia, es un deporte que me gusta mucho. Puedo pasar horas frente al televisor disfrutando de buenos partidos. Durante mi juventud practiqué fútbol americano, atletismo y softball. En realidad hice todos los deportes excepto el baloncesto, obviamente por el hándicap de mi estatura. Uno de las disciplinas que más me ayudó en el béisbol fue el softball. Nosotros solíamos practicar este deporte en las mañanas y el béisbol en las tardes y eso me permitió mejorar el bateo, debido a que en el softball no se puede hacer un swing duro. Durante mi carrera profesional, muchos de mis colegas peloteros admiraban la manera como yo movía las muñecas en el cajón de bateo y pienso que esa habilidad se pudo haber derivado del softball”.

Un Día Especial
A pesar de cada uno de los triunfos cosechados durante su carrera, al ser pieza clave en el mejor equipo Yankee de todos los tiempos, Yogi no duda en señalar un momento específico como el más memorable y especial de su carrera deportiva. “El juego sin hits ni carrera que lanzó Don (Larsen) en 1956, es un momento que atesoro ya que aún es el único en la historia de las Series Mundiales. Recuerdo que al momento de correr a abrazarlo al montículo desde mi posición de cátcher, le gritaba -Tiraste un juego sin hits- recuerdo también que ese día Don tenía buenos lanzamientos y todo lo que le pedía desde la receptoría, él lo lanzaba de manera excelente, nunca me cruzó la seña durante el partido. En aquel encuentro, Larsen puso en 3 bolas malas a un solo bateador, a Pee Wee Reese en el primer episodio y luego de eso, dominó al resto de sus adversarios. Mickey (Mantle) hizo una buena atrapada en el jardín central. No olvides que yo casi recibí un juego sin hits ni carreras en la Serie Mundial del 47, ante los Dodgers, y perdimos”. Se refería Yogi al cuarto juego de la Serie Mundial, disputado en el Ebbets Field de Brooklyn, donde Bill Bevens, estuvo a sólo un out de lanzar el primer no hitter en un clásico de octubre, y cayó derrotado 3 carreras por dos, luego de un recital de picheo”.  Berra, a pesar de su sencillez, no titubea al expresar que difícilmente otra figura de la gran carpa pueda igualar su historial en el béisbol mayor. “Jugué 17 años con los Yanquis, participé en 14 Series Mundiales y gané 10 de ellas, no creo que alguien pueda superar esos logros, debido a la manera como los jugadores cambian de equipo actualmente”.

Yogi no oculta su opinión sobre algunos aspectos polémicos que rodean al mundo del béisbol, como los salarios, los esteroides y la calidad de pelota que reina actualmente en los campos de juego. “Siempre dije – ¿Cómo podemos ganar tanto dinero trabajando 3 horas diarias? El contrato salarial de mi primera temporada en Grandes Ligas fue de 5 mil dólares. Me divertí mucho jugando al béisbol. Reconozco que ahora todo ha cambiado, con 30 equipos en la liga se dificulta obtener lanzadores de alta categoría en todos los encuentros. Me gustaría ver una reducción del número de equipos para así obtener una liga más competitiva. En 1947, durante mi primera temporada como regular, existían sólo 8 equipos en cada liga, y esa condición por supuesto que dificultaba el ascenso de un pelotero a las mayores. Otro aspecto que me molesta del béisbol de hoy está relacionado con los esteroides, odio escuchar diariamente sobre esta sustancia, debido a lo perjudicial que es. La principal razón de mi rechazo es que los esteroides matan si se toman de la manera incorrecta. Mira cuántos están falleciendo actualmente a consecuencia de ellos”.  

El Museo y Centro de aprendizaje: Yogi Berra
En 1998, el pelotero y su familia fundaron el Yogi Berra Museum & Learning Center, en la sede de Montclair State University, un museo deportivo que tiene como fin preservar y promover valores como respeto, buena conducta deportiva, justicia social, diversidad cultural, programas educativos y exhibiciones. “Allí ofrecemos programas muy buenos para los niños, ya que les enseñamos como deben comportarse dentro y fuera del terreno de juego. También tenemos actividades que involucran a niños discapacitados. El museo exhibe piezas de colección interesantes, como la mascota que utilicé cuando fui el receptor del no-hitter de Don Larsen, además de los 10 anillos de campeón de la Serie Mundial”. La Universidad de Upper Montclair honró la labor comunitaria del jugador al nombrar su estadio de béisbol, como Yogi Berra Stadium,  en reconocimiento al aporte que ha ofrecido durante los 40 años de domicilio en esa localidad.  Rowland Rincón, ex miembro del equipo de béisbol de Montclair High School y residente de Upper Montclair, explica el significado de tener a Yogi Berra como uno de sus vecinos. “Yogi vive en Montclair, eso siempre ha sido un gran orgullo para todos nosotros. Ciertamente Buzz Aldrin, el segundo ser humano que caminó sobre la luna, un miembro de la tripulación del Apolo 11, también nació en Montclair, sin embargo para nosotros los jóvenes que jugábamos en el equipo de béisbol, decir que Yogi residía en Montclair, nos daba una especie de derecho a presumir”.

La disculpa de George Steinbrenner
En la temporada 1985, luego de un inicio negativo de 6 ganados y 10 perdidos, el propietario de los Yanquis, George Steinbrenner, envió a Clyde King, quien era el Gerente General de la novena, a despedir al manager Yogi Berra. La destitución enojó de tal manera al legendario receptor, que prometió no visitar de nuevo al Yankee Stadium hasta no recibir disculpas formales del señor Steinbrenner. Yogi debió esperar 14 años, para que el impulsivo y temperamental jefe Yankee, admitiera su error. George se trasladó a la sede del museo, no sólo para reestablecer la amistad con Yogi y su esposa Carmen, sino también para hacerle entrega del trofeo de campeón de los Yanquis de la campaña 1998, con el fin de exhibirlo en los salones del museo. “Me alejé del estadio durante 14 años, él reconoció luego que el peor error cometido en toda su vida, fue no haberme despedido personalmente. Sus palabras significaron mucho para mí. Entiendo que los managers son contratados para ser despedidos, y a mí ya me habían destituido dos veces, pero el problema es que él no lo hizo personalmente. Steinbrenner, quien llegó demorado al museo, le dijo a Yogi, “Disculpa que he llegado tarde”, a lo que el hombre de las frases célebres le replicó: “Si, has llegado con un retraso de 14 años”.

Papas para regalar
“Cuando fui al torneo de golf de celebridades organizado por Roger Maris en el año 1985, en la localidad de Fargo, North Dakota, hice un comentario con respecto al cultivo de papas en la región. Yo pregunté ¿Dios, que siembran aquí, papas? Mándenme unas a mi casa. Mi comentario fue muy bien escuchado por los agricultores, quienes acordaron enviarme un camión lleno de papas, el cual fue luego vaciado en el patio frontal de mi casa en Montclair. La cantidad de papas descargada en nuestro jardín fue tan grande que ni siquiera los vecinos se pudieron llevarlas todas, así que nos vimos obligadas a repartir las que sobraron en Nueva York. 

(Según el diario The New York Times, Berra dijo aquél día, que en North Dakota no había suficientes papas para llenar el jardín de su casa, lo que motivó a la Asociación de Sembradores de Red River Valley a enviarle un camión con 23 toneladas de papas a su casa.)

Yoguismos (Yo no dije todo lo que dije)
La página web oficial de Yogi Berra incluye una sección especial dedicada a los yoguismos. Sus ocurrentes frases lo han convertido en una de las personas más citadas de nuestros tiempos. Dichos como “No termina hasta que se acabe”, “Siempre duermo una siesta de dos horas, de una a cuatro de la tarde”, “El béisbol es 90% mental y la otra mitad es física”, “El futuro no es lo que solía ser” o “Ya nadie va a ese lugar, porque siempre está lleno de gente” son mencionadas diariamente. Lo cierto es que las frases de Yogi son tan legendarias como sus hazañas deportivas. Durante la conversación le hablé sobre el Chico Carrasquel y la facilidad que tenía el caraqueño para relatar sus anécdotas con mucho humor, una habilidad que usó como herramienta para deleitar a los aficionados del béisbol. Al preguntarle a Berra, si su caso era similar, éste respondió: “No. Mis frases salen sin planearlas. Como por ejemplo, ‘Se hace tarde temprano’ me refería a la manera como la sombra del atardecer oscurece gran parte del Yankee Stadium. Yo ni siquiera sé que digo esas frases, ellas salen solas. Como el caso de la frase que dice ‘No se acaba hasta que termine’, esa la pronuncié en 1973 cuando era el manager de los Mets y durante el verano de ese año, un periodista me preguntó sobre las posibilidades de mi equipo, que ocupaba el último lugar de la división y por eso le respondí ‘No se acaba hasta que termine’, y fue así como la frase quedó inmortalizada. Ese año, por cierto, derrotamos a la maquinaria roja en el Play-off de la Liga Nacional y caímos en siete juegos en la Serie Mundial ante Oakland”

Los amigos de Yogi
A sus 81 años, el miembro del Salón de la Fama de Cooperstown, mantiene una estrecha relación con sus ex compañeros de equipo. “Mis mejores amigos son Phil Rizzuto, Whitey Ford, Gil McDougald, Phil Linz, Johnny Kucks y Tommy Henrich, quien aún vive, en Arizona y acaba de cumplir 93 años de edad. Con todos ellos hablo con frecuencia, ya que casi todos asisten anualmente a mi torneo de golf, con el fin de apoyar las obras benéficas que yo realizo”.

Mensaje a padres e hijos
“Para practicar el béisbol debe amarse el deporte. Odio cuando se me acerca un padre a decirme que su hijo va a ser un gran pelotero y cuando le pregunto la edad del niño, me responde que tiene 8 años. ¿Cómo puede saber un padre que su hijo será un excelente beisbolista a esa edad? Algunos padres obligan a sus hijos a que jueguen béisbol y eso no me gusta. Mis hijos escogieron sus deportes. Timmy jugó Fútbol Americano porque pensó que el béisbol era muy aburrido, mientras que Dale, a pesar de haber jugado béisbol, siempre se destacó en el hockey sobre hielo. Lo importante es que yo nunca les dije que deporte debían practicar”.

Un día en la vida de Yogi Berra
Dave Kaplan, Director del Museo Yogi Berra nos explica cómo transcurre un día típico. “Yogi se levanta a las 6 de la mañana, va a comprar la prensa a ‘Henry’s’ su kiosco de periódicos favoritos. Se desayuna un pan tipo bagel, cambur y café. Tres veces a la semana hace ejercicios en el complejo deportivo del equipo profesional de Hockey  sobre hielo, New Jersey Devils, donde es amigable con los jugadores. Juega golf dos veces por semana (Ha practicado este deporte por más de 50 años) Asiste con frecuencia al Museo Yogi Berra donde firma autógrafos y comparte con los niños. Yogi asiste al staff del museo en las actividades benéficas como el Torneo de Celebridades de Golf, que celebra anualmente su fundación”.