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Justin Verlander, abridor de los Tigres de Detroit / EFE

Justin Verlander, abridor de los Tigres de Detroit / EFE

Justin Verlander no lanzará en el Clásico Mundial. El as de los Tigres faltará a la convocatoria porque desea prepararse para la larga temporada de grandes ligas.

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Justin Verlander no lanzará en el Clásico Mundial. El as de los Tigres faltará a la convocatoria porque desea prepararse para la larga temporada de grandes ligas. El anuncio sirve para desmentir dos falsas verdades relacionadas con el torneo: que el país organizador viene boicoteando a los favoritos, maquinando la deserción de piezas fundamentales de las otras escuadras, para tener el camino despejado y desbancar al bicampeón Japón; también permite hablar de un asunto que puede resultar confuso y que, en definitiva, es la excusa de Verlander y de muchos otros para no acudir a la reunión.

¿Qué Estados Unidos boicotea a los demás? ¿Qué las organizaciones de grandes ligas obedecen órdenes del Tío Sam? Vean el equipo que no estará a disposición del manager Joe Torre: el catcher no será Buster Posey; en el infield no estarán Joey Votto ni Evan Longoria o Prince Fielder; en el outfield no patrullarán Matt Kemp ni Andrew McCutchen, Josh Hamilton ni Mike Trout; no estarán Verlander, Stephen Strasburg, Clayton Kershaw, David Price, Cole Hammels, Matt Cain, Cliff Lee, Jared Weaver, Zack Greinke ni CC Sabathia. Si usted cree en la “teoría de la conspiración”, constate quiénes integran la rotación del país del norte: R.A. Dickey, Ryan Vogelsong y Derek Holland. Todos los participantes han sufrido bajas importantes, pero nadie ha sufrido más que el anfitrión, organizador y creador del Clásico Mundial.

Esto nos lleva al segundo punto: ¿es el Clásico, realmente, un campeonato mundial? No, no lo es. Cuando la idea nació, en 2005, se pensó en un escenario donde se midieran los mejores peloteros del planeta, cada quien en defensa de su bandera. La realidad de las grandes ligas ha hecho que el proyecto sea imposible. No sólo porque las 30 organizaciones de las mayores son una pequeña, pero poderosa FIFA cada una, gracias a los salarios millonarios que pagan a sus jugadores (ninguna liga de balompié en el mundo gratifica con medio millón de dólares anuales al peor o al más inexperto de sus futbolistas, como ocurre en la gran carpa). Es obvio que quien pague tales sumas tiene la última palabra para que los peloteros de su propiedad asistan o no a un torneo diferente a aquel por el que han hecho tamaña inversión. Hay decenas de grandeligas con mejores salarios que Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Decenas. Pero además, hay otras diferencias radicales entre ambos deportes, características que vuelven inviable un verdadero Clásico Mundial. ¿A qué lesiones graves se enfrenta un futbolista? Ligamentos de la rodilla y los tobillos, básicamente. Cada año hay muy pocos casos de balompedistas que pierden su carrera para siempre. ¿A qué lesiones graves se enfrenta un jugador de beisbol? Rodillas, para comenzar, y tobillos, sí, pero también y sobre todo el codo, el hombro y conmociones cerebrales. Lanzar una pelota a 90 millas por hora, torcer con violencia la muñeca para imprimirle movimiento es un acto contra natura. Es notable la lista de jugadores que cada año se somete a cirugías de reconstrucción del codo, lo que hasta hace poco significaba el retiro. Se equivoca quien dice que es lo mismo lanzar en juegos de exhibición. En el spring training se sigue un plan. Hay días en que un pitcher sólo trabaja el cambio de velocidad, porque es lo que necesita. Si tiene que hacer 80 envíos, los hará aunque le estén cayendo a batazos. Todo eso cambia en el Clásico, porque allí sí se compite. La competencia implica mayor esfuerzo, menos paciencia y más riesgo de lesiones. Por eso los equipos prefieren cuidar a sus piezas más valiosas y por eso el Clásico nunca será un verdadero Mundial.

@IgnacioSerrano

www.elemergente.com