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“Es difícil llegar a la casa sin tener una solución”

Miguel Mea Vitali, jugador del Deportivo Lara | Cortesía Deportivo Lara

Miguel Mea Vitali, jugador del Deportivo Lara | Cortesía Deportivo Lara

Miguel Mea Vitali, capitán del equipo, sostiene que no volverán a entrenar hasta que les paguen parte de la deuda. Hoy visitan a Llaneros en lo que podría ser su último partido

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En el papel, Miguel Mea Vitali es un jugador más del plantel del Lara, elegido como capitán por el cuerpo técnico y uno de los titulares. Sin embargo, en la práctica, el caraqueño ha tenido que ejercer muchas más funciones ya que es el enlace entre los jugadores y los intentos para intentar rescatar a la institución del naufragio. En el espacio entre los entrenamientos, hacía de observador en las negociaciones, de portavoz y de contacto para cualquier nuevo interesado.

Pese a cumplir más de una función su salario es el mismo. Y desde hace meses dejó de cobrarlo. Por ese problema, hoy el equipo saldrá a jugar el que fijaron como su último partido en casa de Llaneros (4:00 pm). La única manera de que reviertan esa decisión es que la deuda se reduzca considerablemente. El viernes, el candidato Luis Reyes Reyes entregó un cheque por dos millones de bolívares y el actual gobernador, Henri Falcón, prometió otros diez millones. Cifra que podría aumentar si Pdvsa finalmente completa el pago que esperan, de otros diez millones.

–¿Si todos esos aportes se concretan, aceptarían seguir jugando?

–Hoy sólo tenemos los dos millones que entregó Reyes Reyes en un cheque. Con esta situación, el último partido va a ser el domingo, si la semana que viene aparece el dinero que han prometido, entraríamos a discutirlo. Pero hasta que no veamos la plata, que sea real, no volveremos.

–Arrastran este problema desde hace meses, ¿qué les hizo cambiar de parecer y fijar esta postura?

-El equipo ha logrado subsistir pero hay cosas que se han ido descubriendo que terminan siendo la gota que derramó el vaso para tomar postura tan firme. Quizás hubiera sido distinto si tuviéramos aún confianza en la gerencia pero los últimos pasos han demostrado cosas, Raúl Álvarez dijo que nos apoyaba pero al día siguiente salió declarando que él se quedaba así sea jugando con Sub 18, eso es una falta de respeto para esta familia que está pasando una situación muy delicada.

–¿Qué ha sido lo más difícil en todo esto?

–Lo más difícil es llegar a la casa y que te pregunten si hay una solución y tener que responderles que no. Lo más difícil es que un hijo de pida algo y tengas que decirle que no se lo puedes dar.

–¿Cómo se pudo haber evitado esta situación?

–Si se hubiera hablado con franqueza en la venta del club no hubiésemos llegado a esta situación. Si la plata que llega entrara de verdad a lo que debe ser y no se desviara en comisiones, si no se pidieran porcentajes de la venta o si no se hubiera pedido que si se vende él se tiene que quedar, quizás se hubiera solucionado.

–¿Tienen la seguridad de que Raúl Álvarez (el director ejecutivo del club) exigió algo para vender al equipo?

–Sí, con un grupo de empresarios brasileños lo pidió.

–Pidieron públicamente que cualquier interesado en comprar se comunicara con los jugadores. Moralmente pueden tener argumentos pero ¿legalmente eso es posible?

–Estamos evaluándolo. Queremos que los posibles compradores nos contacten porque en la última reunión, donde se cayó todo, casualmente no estuvimos. Pedimos estar, porque nosotros vamos a poner todo lo necesario para que se de una posible venta o para que llegue un posible aporte.

–Después de todo lo que ha pasado. ¿Es optimista ante una posible salida?

–Sí, claro que se puede dar, ya se han retomado negociaciones aunque todavía no es muy firme. Lo único firme que tenemos hoy son los dos millones que nos dio Corpolara en un cheque.

–¿Se puede sacar un aprendizaje de todo esto?

–Da mucho dolor porque es el esfuerzo de tanto tiempo, y que se vaya tan rápido. Esperemos que deje una enseñanza en el fútbol venezolano, a aquellos equipos que pasen dificultades les decimos que se pronuncien y alcen la voz. Es el momento para que los futbolistas se vuelvan un gremio unido y fuerte. Porque detrás de nosotros hay familias que no son los culpables de las mentiras, es el momento de dar un paso firme.