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Un despegue, muchas alegrías

Parque Nacional del Kilimanjaro | Foto: EFE

Parque Nacional del Kilimanjaro | Foto: EFE

La expedición por el Parque Nacional del Kilimanjaro, África, comenzó el 29 de enero con 93 parapentistas

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El venezolano Pável Alcócer se sintió decepcionado al conocer que no podrían despegar de la cima del Parque Nacional del Kilimanjaro, debido a las condiciones climáticas que enfrentaron. La expedición que comenzó el 29 de enero de 2013 se convirtió en una gran aventura cuando 93 pilotos de parapente ascendieron la montaña más alta del continente africano. “Sin duda al comienzo hubo una sensación de frustración, pero hicimos el máximo esfuerzo y aguantamos hasta el final a pesar del clima. Al conocer que uno de nosotros había logrado despegar, los ánimos del pequeño grupo que aún nos encontrábamos en la montaña fue sin duda de júbilo y alegría”.
Desde el comienzo los participantes ascendieron en grupos por la ruta Machame, acompañados por los porteadores, guías de la montaña y tres médicos equipados para cualquier emergencia. El 4 de febrero, luego de varios días de ascenso y de luchar contra el mal de altura, la deshidratación, y las bajas temperaturas, entre otros factores, llegaron a la cumbre, el Pico Uhuru a 5.895 metros. En la cima la temperatura era entre -20º y -30°C. El último día de permiso para intentar el vuelo las condiciones no mejoraron, por lo que debieron descender el 7 de febrero a pie.
Al consultarle el porqué del complicado despegue, Alcócer aseguró que los atletas pudieron llegar a la cima, pero ciertas condiciones no jugaron a su favor. “Los problemas empezaron después de la cumbre, ya que al menos 100 porteadores decidieron no subir y por ende nuestros suministros eran escasos para el volumen de personas que nos encontrábamos arriba. Al segundo día de esperar en el cráter del kilimanjaro (5.700 msnm), 200 porteadores y algunos expedicionarios decidieron bajar pues el frío era poco soportable, el 6 de febrero recibimos órdenes del jefe médico de la expedición de abandonar el cráter y bajar. Ocho parapentistas decidimos dormir en el campamento Barafu camp (4.800 msnm) e intentar un despegue la mañana siguiente. Despegue que fue imposible por que el viento seguía en dirección contraria a las necesarias y era inseguro volar en parapente”.
“Babu, piloto Nepalés y poseedor del récord de altura en parapente, decidió volver a subir ese último día y después de 35 intentos y por un descuido de los ayudantes, una ráfaga de viento les arrebató el parapente de las manos y lo sacó a volar convirtiéndose en el único piloto que logro el reto”.
La convivencia. El venezolano consideró que fue una aventura maravillosa en la cual aprendió tanto en el tema deportivo como en lo personal. “Para mí la convivencia fue la mejor parte. Compartir con un grupo tan variado y diverso fue entretenido. La persona más joven apenas tenía 18 años de edad y la de mayor edad pasaba de los 70. Culturas de 27 países iban de la mano en un mismo objetivo que era, primero llegar a la cumbre y luego despegar desde de ella en parapente. Algunos buscaban un récord, otros una aventura que vivir y contar, otros ni sabían en que lío se habían metido”.
Entre sus reflexiones Alcócer dijo que se deben conocer los límites. “Los deportes de aventura se rigen por fuerzas mucho más grandes que un simple deseo. La diferencia entre un aventurero y un temerario radica en conocer sus límites y saber esperar mejores oportunidades. No estamos exentos de cometer errores, pero nuestros errores suelen pagarse muy caro. La montaña está ahí y nuestro deseo de volarla también”.
Un motivo más. Wings of Kilimanjaro logró recaudar la cantidad de 520 mil dólares para apoyar a las fundaciones One, PlantWithPurpose y Worldserve International, que trabajan para proveer de agua y educación a las comunidades de la región del Kilimanjaro, además de establecer programas de saneamiento y reforestación. “Alas del Kilimanjaro demostró al mundo que eventos de aventura planificados en parques nacionales son un estimulo para el turismo y la economía local que no deben menospreciarse. Unamos esfuerzos para convertir a nuestro país en un destino de aventura de primera calidad. Tenemos lugares únicos en el mundo” dijo Alcócer.