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El deporte en la V República: inversión y control estatal

Hugo Chávez jugando bésibol | Henry Delgado

Hugo Chávez jugando bésibol | Henry Delgado

Presupuestos generosos y debates políticos han desviado la atención de la pobre cosecha de medallas olímpicas

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Inspirado por el modelo cubano, el presidente Hugo Chávez entendió rápidamente la necesidad de proyectar es aspecto deportivo como modelo de propaganda política y por ello dio un espaldarazo legal y destinó una inversión monetaria sin precedentes en la historia venezolana.
Al poco tiempo de su llegada al poder dio rango constitucional al derecho al deporte y a su inclusión como política de educación y salud pública (Artículo 111 de la Constitución) y esbozó los lineamientos del llamado Sistema Nacional Bolivariano de Deportes, suerte de plataforma teórico-conceptual de la política deportiva.
En 2006 creó el Ministerio del Deporte, que hasta ese momento estaba adscrito como viceministerio en el área educativa y que desde entonces es, junto al Instituto Nacional del Deporte, la máxima jerarquía de la política deportiva nacional. Finalmente, en 2012, se reformuló el concepto del Plan nacional del Deporte –que comenzó a regir desde este año y abarca hasta 2025- y se aprobó una nueva Ley Orgánica del Deporte en la que el Estado garantiza el derecho ala seguridad social de los actores deportivos pero se asegura buena parte del control de la actividad deportiva, incluyendo actividades relacionadas con el patrocinio de actividades del deporte profesional.
“Esta Revolución creó el Ministerio del Poder Popular para el Deporte, la Ley Orgánica para el Deporte y la Actividad Física, así como la Universidad del Deporte”, dijo el presidente Chávez en un acto celebrado en agosto de 2012.
“La inversión que hemos hecho en deporte en estos 10 años y pico es 20 veces más que la que hicieron los gobiernos pasados”, agregó. “Vamos a apoyar, pero hasta en el más pequeño detalle, a nuestros atletas olímpicos, los atletas de alto rendimiento, ahora vamos a mirar hacia Brasil 2016”.

En números. En información oficial publicada en 2011, los entes oficiales se jactaban de los 468.618 millones de dólares invertidos en el área social (educación, salud, cultira y seguridad social) durante el periodo 1999-2011. En el lapso 1986-1998, aseguran, la inversión fe de 73.494.000 dólares. Sólo en materia deportiva, de 1999 a 2010 se invirtió 6.830.614.741 Bs según cifras del Ministerio del Deporte, publicadas en su página web.
La política deportiva ha enarbolado la bandera de la masificación, para lo que ha destinado recursos a manos llenas (el presupuesto para este renglón en 2012 fue de 138 millones 696 mil 365 bolívares) y ha implementado programas en los sistemas comunales, además de la Misión Barrio Adentro Deportivo, parte del convenio Cuba-Venezuela que llenó de entrenadores cubanos todos los estratos de la práctica deportiva, desde el sector comunal hasta las selecciones nacionales.
Actualmente en revisión a petición del Comité Olímpico Venezolano, el convenio Cuba-Venezuela para muchos significó una limitante para el crecimiento de una generación de entrenadores venezolanos.
Para el alto rendimiento se destinó una cantidad de 229.753.987 Bs en 2012, según el presupuesto que muestra la página web del ministerio deportivo y sin contar lo recaudado por el Fondo Nacional del Deporte en su primer año. Tampoco contempla lo invertido en la construcción o reparación de 1.885 infraestructuras deportivas (2.151.450.178,73 Bs hasta 2011), lo destinado a la organización de eventos internacionales o las asignaciones especiales a atletas particulares, como el medallista de oro olímpico Rubén Limardo, el ciclista Hersony Canelón o la ya retirada Daniela Larreal, entre otros casos. Atletas como ellos reciben además patrocinio directo de otras instituciones estatales.

¿Y las medallas? La gloria olímpica fue una materia pendiente durante 64 años, hasta que el esgrimista Limardo subió a lo más alto del podio en Londres 2012.
Antes de la hazaña de Limardo, en los dos últimos ciclos olímpicos quedaban como hechos relevantes el incremento en más de 100% del monto del as becas que reciben los atletas de alto rendimiento y la instauración en récords de participación en eventos del ciclo olímpico, como los 110 atletas vinotinto que compitieron en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y los 386 clasificados a los Panamericanos de Guadalajara.
Aunque hubo mejoría en las cosechas de medallas en competencias regionales –salvo en Guadalajara, en todos los eventos del ciclo olímpico a Londres 2012 la obtención de preseas superó los topes históricos- los Juegos de Londres, a los que fueron 50 atletas menos que en 2008, solo dejaron el oro de Limardo. En 64 años de participación olímpica, Venezuela tiene una docena de medallas oficiales y dos más en deportes de exhibición.
De los 110 que viajaron a Pekín, sólo una atleta regresó con una presea colgada al cuello. La taekwondista Dalia Contreras ganó un bronce que no estaba en los pronósticos oficiales en unos Juegos que prometían una cosecha de cinco metales. Cuatro años antes, en Atenas, una delegación de 48 deportistas dobló esa cosecha, con medallas del pesista Israel Rubio –ahora preso en Italia por un caso de tráfico de drogas- y la también taekwondista Adriana Carmona. A Londres no clasificó ningún representante del taekwondo.
En medio de los números y de las campañas de celebración por el oro olímpico, se colaron las denuncias de los atletas por el atraso en la certificación de Cadivi que les financia la preparación en el exterior.

“Atletas dignificados”
No obstante las cifras de inversión monetaria, para Eduardo Álvarez, presidente del COV y primer titular del Ministerio de Deportes, el legado del gobierno de Chávez en materia deportiva es más cualitativo que cuantitativo. “El atleta venezolano ha sido dignificado”, aseveró. “Se le han entregado recursos económicos y se les ha dado reconocimiento. Se han construido complejos deportivos, organizado grandes eventos internacionales y es innegable el crecimiento sostenido en eventos del ciclos olímpico en los últimos 10 años”.

Rango constitucional
Artículo 111. Todas las personas tienen derecho al deporte y a la recreación como actividades que benefician la calidad de vida individual y colectiva. El Estado asumirá el deporte y la recreación como política de educación y salud pública y garantizará los recursos para su promoción. La educación física y el deporte cumplen un papel fundamental en la formación integral de la niñez y adolescencia. Su enseñanza es obligatoria en todos los niveles de la educación pública y privada hasta el ciclo diversificado, con las excepciones que establezca la ley. El Estado garantizará la atención integral de los y las deportistas sin discriminación alguna, así como el apoyo al deporte de alta competencia y la evaluación y regulación de las entidades deportivas del sector público y del privado, de conformidad con la ley.
La ley establecerá incentivos y estímulos a las personas, instituciones y comunidades que promuevan a los y las atletas y desarrollen o financien planes, programas y actividades deportivas en el país.