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La cuarta de Cabrera

El venezolano grandeliga, Miguel Cabrera

El venezolano grandeliga, Miguel Cabrera

Miguel Cabrera tiene mucha experiencia en esto de luchar por una corona de bateo en las últimas semanas del campeonato. Esa experiencia ya rindió sus frutos al obtener su primer título, el año pasado

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Miguel Cabrera tenía cinco puntos de ventaja en la carrera por el título de bateo cuando, a falta de dos días de acción, confesó, hace un año: “Te caería a mentiras si te dijera que no he pensado en eso”.


El aragüeño estaba a punto de completar una gesta personal que redondeó la noche siguiente, al cerrar con .344 de average, contra .338 de Adrián González y Michael Young.


Cabrera revive esa batalla por estos días. Mientras sus Tigres tratan de desplazar a los Medias Blancas en la tabla de posiciones, él puja con Mike Trout por la corona de los bateadores.


Esta es la cuarta batalla del slugger venezolano por el cetro que ahora le disputa a Trout.


Le pasó en 2005, cuando bateó .323 con los Marlins y cerró en el tercer lugar de la Liga Nacional, detrás de Derrek Lee y Albert Pujols.
Le sucedió en 2006, también con Florida, cuando finalizó con .339, superado por Freddy Sánchez.


Y ocurrió, por supuesto, en 2011, ya con los Tigres, cuando completó esa cuenta regresiva que empezó seis años atrás.


Cabrera disparó dos hits el viernes y puso su average en .329 puntos. Trout amaneció ayer con .331. En poco más de una semana, han intercambiado el liderato dos veces.


En 2011, en la víspera de su consagración, descartó que acariciar el título se hubiera convertido en una obsesión.


“Sería egoísta jugar por mis números”, exclamó. “Eso cambiaría mi ritmo de juego y a estas alturas es lo último que quieres hacer. Variar tu rutina te trae angustia y presión. Sería como faltarle el respeto a los demás miembros del equipo”.

Cabrera no pensó siempre así. En 2006 estuvo tan cerca de lograrlo, con sus Marlins fuera de carrera, que se lanzó por la diadema. “Voy a tirar tres hits”, soltó aquella vez, con una carcajada, el último día de la temporada. Tenía .340 de average contra .343 de Sánchez.


El manager Jack McKeon alineó de primero a Cabrera ese domingo, todo un contraste con los antecedentes del venezolano: el propio McKeon le usó como cuarto en la Serie Mundial de 2003, cuando sólo tenía 20 años de edad y unos pocos meses en las mayores.


El veterano estratega esperaba darle a su pupilo suficientes apariciones en el plato para que, con un poco de suerte y varios incogibles, pudiera alcanzar a Sánchez.


“La de 2006 fue una mala experiencia”, afirmó Cabrera en septiembre pasado. “Forcé tanto las cosas, que al final no pude conseguir nada. Quería ganar de todas, todas, y no pude”.


El maracayero tenía más de una semana actuando adolorido, primero por una molestia en un hombro y finalmente por un hematoma en un pie. Por ello, tras fallar sus primeros dos turnos y conectar Sánchez su primer cohete en Pittsburgh, McKeon lo sacó del juego, pues había caído a .339 y quedaba sin opción.


“Ya fui tercero y ahora segundo. El año que viene me toca quedar primero”, proclamó Cabrera, minutos después.
Le tomó más tiempo completar el vaticinio. Ahora tiene que defender esa corona.

ElDato

Cuatro venezolanos han ganado un título de bateo: Andrés Galarraga, Magglio Ordóñez, Carlos González y Miguel Cabrera. Cabrera es el primero que puede repetir la corona

Todos sus intentos

Miguel Cabrera dio tres hits el 15 de septiembre de 2006, para subir a .342 y tomar el liderato de los bateadores de la Liga Nacional por última vez aquella temporada. Freddy Sánchez ligó de 4-1 ese día y se mantuvo en .340. El aragüeño se iría en blanco la jornada siguiente y amanecería igualado con Sánchez con .340 puntos, el 17 de septiembre. Cuando Sánchez subió a .341 esa noche, retomó una ventaja que no perdería más.


En 2005 había sido muy diferente. Se pasó todo septiembre detrás de Derrek Lee y Albert Pujols. Lo más cerca que estuvo del título fue el 8 de septiembre, cuando llegó a .333, contra .338 de Pujols y .343 de Lee, a la postre ganador.


En 2011 todo cambió. El 2 de agosto bateaba apenas .312, pero el 18 de septiembre ya tenía .331, igualado con Michael Young y a sólo dos puntos de Adrián González. El día 25 llegó a .341 y tomó el control en la carrera. Le quedaban apenas tres partidos por jugar. Largó 15 indiscutibles en sus últimos seis juegos, para proclamarse campeón.