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Con coloridad inauguración comenzó la Copa América

La Copa América no se jugaba en Chile desde 1991 | FOTO: EFE

La Copa América no se jugaba en Chile desde 1991 | FOTO: EFE

El grupo chileno "Noche de Brujas", quienes interpretaron la pieza musical "Al fin del mundo", inspirada en las naciones participantes

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El poético rompecabezas artístico, lumínico y melódico con el que la Copa América 2015 inauguró este jueves su edición en Chile propulsó a los espectadores hacia un mágico viaje transcontinental de coordenadas futbolísticas.

La espectacular presentación de las banderas participantes, que entraron volando por encima de las 46.000 cabezas que hoy atestaban el Estadio Nacional "Julio Martínez Prádanos", fue uno de los momentos que encumbró la ceremonia inaugural. Fue una presentación que también estuvo marcada por las briosas danzas rituales pascuenses, una espectacular pirotecnia musical y la interpretación de "Al fin del mundo", himno del certamen continental.

El coreógrafo catalán Hansel Cereza, fundador de la compañía teatral Fura dels Baus y especializado en la creación de espectáculos de gran formato, fue el encargado de dar el puntapié artístico al torneo de selecciones más antiguo del mundo que se celebrará por séptima vez en Chile. Tras invitar a todos los asistentes a contar de forma regresiva, el actor chileno Juan José Gurruchaga fue el responsable de hacer latir "El corazón del fútbol", un innovador espectáculo de veinte minutos cuyo objetivo, según dijo Cereza, era "poner a Santiago en el mapa de las ceremonias mundiales".

Un cortometraje sobre la magia del fútbol, en el que se pudo asistir a un veloz viaje transcontinental de un balón, constituyó la primera pieza del puzzle artístico. Al término del vídeo, las luces se apagaron, la pelota rompió con la bidimensionalidad de la pantalla y cayó a las manos de un líder pascuense que presidía el escenario del estadio. El jefe de este pueblo milenario colocó la pelota sobre un tótem, como símbolo del trofeo anhelado por los "guerreros" de la cancha.

Junto a él, veinticinco bailarines de cuerpos coloreados y cabezas adornadas con plumas interpretaron la enérgica danza ritual Hoko, una de las representaciones artísticas más antiguas de la etnia Rapa Nui, el pueblo que habita en la remota isla en el sur del Océano Pacífico. Tras la demostración de fuerza y orgullo, las pantallas del estadio proyectaron imágenes de un grupo de mujeres mitad pájaros mitad luchadoras, representantes de los doce países participantes.

Más de doscientos focos multicolores escudriñaron la cerrada noche santiaguina y acentuaron el hechizo general con sus láseres de tonalidades marinas acompasadamente entretejidas.

Pero sin duda, el momento más emotivo de toda la ceremonia se lo llevó la entrada de doce gigantescos globos de helio de los que pendían unas estilizadas bailarinas aladas. Estas esferas refulgentes aparecieron por sorpresa por detrás de la marea de espectadores que asistía al evento. Los movimientos de estas deidades fascinaron al público que durante varios minutos observó como estas extrañas y etéreas criaturas surcaban el cielo del estadio.

Los doce globos, que llevaban serigrafiadas las banderas de los países que se disputarán la copa, acabaron reuniéndose en el centro del estadio donde veinticuatro bailarines crearon un misterioso círculo con unas gigantescas telas de doce metros de largo. Acompañado de un crescendo musical, el cilindro se fue abriendo y de su interior emergió una colosal Copa América inflable de ocho metros de altura que desató una verdadera eclosión eufórica con una ovacionadas llamaradas.

Con la actuación del reconocido grupo cumbiero chileno "Noche de Brujas", quienes interpretaron la pieza musical "Al fin del mundo", inspirada en las naciones participantes y en la pasión del fútbol sudamericano, se dio inicio al torneo continental.

La mascota "Zincha", junto a más de cincuenta niños y jóvenes minusválidos bailaron y recorrieron el estadio invitando a los espectadores a unir su pálpito a la gran fiesta de América. Un impresionante desfile de fuegos de artificio encendieron la helada noche de otoño y tiñeron el cielo de luz y color.

La fiesta de apertura de la Copa América 2015 fue un traje hecho a medida del Estadio Nacional que dejó por las nubes el inicio del torneo y encendió los ánimos de los miles de espectadores que esperaban ansiosos el baile de divinidades de la única religión que no tiene ateos.