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El coco salió en el séptimo

Néstor Salazar, director técnico de los Cocodrilos de Caracas / Williams Marrero

Néstor Salazar ha conseguido 4 títulos para los saurios / Foto: Williams Marrero

Cocodrilos de Caracas celebró ante su público su sexta corona en el baloncesto profesional al superar a Bucaneros de La Guaira 86 por 69 en el séptimo partido de la Serie Final. Mckinnes se quedó con el título de Más Valioso 

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Cocodrilos de Caracas adelantó su futuro. La divisa capitalina que había experimentado un proceso de renovación agresivo, al salir de figuras como Luis Bethelmy, Jesús Centeno y Néstor Colmenares, consiguió ayer su sexta corona en la Liga Profesional de Baloncesto al vencer a Bucaneros de La Guaira en el séptimo partido de la final con pizarra de 86 por 69 en un repleto gimnasio José Beracasa de las Naciones Unidas.    

La terna de importados conformada por Carl Elliott, Anthony Mitchell y Wendel Mckinnes, aunado a un grupo de jugadores criollos que no alcanza los 30 años de edad, concretaron lo que parecía una quimera al inicio de la temporada, y dejaron en el camino a nóminas más costosas como Trotamundos de Carabobo, Guaros de Lara y finalmente a los litoralenses.

El proceso de la conquista

El quinteto saurio se presentó al gimnasio con el sabor de la derrota, tras haber caído en los últimos dos encuentros. No obstante, Néstor Salazar había hecho sus correcciones y sus pupilos se encargaron de ejecutar. Los capitalinos volvieron ejercer presión sobre el balón, especialmente en la defensa de mitad de cancha, para luego iniciar el contraataque. Además, abandonaron la ofensiva de uno contra uno y jugaron al pase extra, para alimentar a los aleros en la zona de la pintura. Con este sistema, Wendell Mckinnes se reencontró con su juego y explotó con 27 puntos y 12 rebotes, para erigirse como el más valioso de la serie. “Realizamos una gran defensa, nos mantuvimos juntos durante todo el partido”, dijo el jugador del puesto 4. “Esto no es un equipo de baloncesto, esto es una familia”, manifestó el jugador que promedió en la final 22 puntos por encuentro durante la instancia decisiva.

Durante la final, Cocodrilos no pudo producir desde la larga distancia, y ese factor lo reconoció César García en el último partido de la temporada. El escolta de los avileños dejó 17 puntos, 10 de ellos los consiguió atacando la llave y colocando una bandeja sobre el canasto. “Jugamos el séptimo partido sin presión y obtuvimos el título. Mi primer año como capitán y Cocodrilos quedó campeón, estoy muy feliz”, expresó el integrante de la Vinotinto que consiguió la clasificación olímpica.

En los últimos cuatro años, la divisa de Caracas ha jugado dos séptimos partidos en serie final y ha ganado ambos encuentros. El primero lo logró en el año 2013 contra Marinos de Anzoátegui en Puerto La Cruz y el segundo lo consiguió ayer en las Naciones Unidas ante su afición. “Gracias a todos los que creyeron en la organización, gracias a mi amigo Phillip Valentiner, estoy muy feliz y le dedicó el título a toda mi familia”, esbozó Rostin González, gerente general de los capitalinos en medio del júbilo de la celebración.

Cocodrilos alzó su sexto título en la LPB y el cuarto en la carrera de Néstor Salazar. Todos ellos, dirigiendo a los saurios.”Nadie creía en nosotros cuando comenzó la temporada. El trabajo de los jugadores criollos fue fundamental. Esta es una organización que se caracteriza por la buena comunicación entre la gerencia y el cuerpo técnico y eso se refleja en la cancha” concluyó el coach conocido como “Mama Ossa”.

Caracas levantó el título en un año de cambios en la LPB, al desarrollar la primera temporada en dos calendarios y con estreno de formato. Los foráneos cargaron con el peso de la ofensiva, pero al final, tal como se dice en el baloncesto, la defensa gana campeonatos. Y en Cocodrilos, esa responsabilidad perteneció a los nativos.