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El chamo de la libreta llegó a dirigir en la selección

Plasencia fue campeón de los Juegos Centroamericanos de 1982 | FOTO Prensa FVF

Plasencia fue campeón de los Juegos Centroamericanos de 1982 | FOTO Prensa FVF

Plasencia, nacido en Canarias, dirigirá hoy su primer partido con la Vinotinto absoluta tras cuarenta años de carrera

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Manuel Plasencia fue un buen puntero, tanto derecho como izquierdo, en el fútbol aficionado de Caracas de los sesenta. Pocos lo recuerdan. Uno de ellos es José Julián Hernández, el ex seleccionador de Venezuela, y uno de sus maestros. Pepito, como conocen al ex DT, conoció a Plasencia cuando este se coleaba a las charlas técnicas con una libreta.

“Lo vi tantas veces que en la puerta del camerino que un día lo mandé a pasar”, recordó Hernández, que luego fue su maestro en el curso de entrenador. “Luego lo llevé a mi casa, en Los Caobos, y pasamos horas hablando de fútbol. Le metía el fútbol desde el punto de vista técnico y científico, algo que en esa época no era fácil pero es que yo tenía mucha inquietud por ese tema”.

Plasencia se fue ganando la confianza de Pepito hasta que lo convirtió en su asistente. “La primera vez que fue a una selección fue en la preparación para unos Juegos Bolivarianos, yo lo llevé a Mérida a una concentración de un mes y 16 días, creo que era 1979”.

A los pocos años, el pupilo comenzó a volar solo. “Sus mejores años fue mientras tuvo mis conceptos frescos”, afirmó. “Siempre tuvo claro que en una línea de cuatro nunca hay dos centrales, si no un central y un medio de cierre. En determinado momento, es posible que alguien deba retroceder para producir los dos stopper, así los laterales están relativamente libres”, explicó sobre el tema táctico, que tanto le apasiona. “Siempre fue fiel a esos principios, menos en los últimos años que le admito y le entiendo, aunque uno no quiere, el tiempo hace que vayas cediendo a ciertas circunstancias”.

El aprendiz demostró, cuando asumió la responsabilidad desde la primera persona, buenas maneras. Ganó una medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1982 y tres títulos del torneo nacional con el Caracas.

“Su mayor virtud es la pasión por el fútbol, también es muy inteligente y muy cercano a los jugadores”, afirmó Hernández de aquel muchacho que entraba a su camerino para escucharle a escondidas y que ahora es el seleccionador de Venezuela.

“Antes que nada es una gran persona —le describió Hernández—, una gran papá, un gran esposo y después un gran entrenador. Con defectos como cualquiera pero con la honestidad y la sencillez de aceptar este reto, el mayor que puede asumir un entrenador, de manera interina”. El domingo, antes de partir a Honduras, el maestro llamó al discípulo de la libreta para felicitarle.