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Esas atajadas del final del juego y en el desempate desde los 12 pasos ya metieron a Colombia entre los 4 mejores de América / AFP

Esas atajadas del final del juego y en el desempate desde los 12 pasos ya metieron a Colombia entre los 4 mejores de América / AFP

Cuando los genios del ataque fallan, pues es cuando aparece una individualidad que salva todo

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Cuando el fútbol no alcanza, cuando el juego de conjunto se queda corto, cuando los genios del ataque no pueden resolver la ecuación defensiva del rival, cuando no sale un pase, ni medio pase, es cuando una individualidad tira el salvavidas y hace que el equipo sobreviva.

En la clasificación por desempate por penaltis a las semifinales de la Copa América Centenario (4-2, luego de un 0-0 confuso, luchado, intenso y muy pegado), ese héroe, ese individuo que tiró el salvavidas fue el portero David Ospina.

Y lo fue antes del pitazo final del tiempo reglamentario. En el minuto 90, en la última jugada del partido (la más complicada porque no hay ni un segundo para reaccionar), Ospina metió la mano y salvó al equipo. Tiro de esquina. Balón lanzado al lugar donde más duele, entre el punto penalti y las 5,50. Ramos, un peruano, saltó más que todos y cabeceó de frente y alto. Ospina voló, estiró su brazo y sacó la pelota por encima del techo de su arco. ¡Salvada sensacional! Esa atajada fue como un gol a favor para Colombia. En el momento justo, en el instante en que no podía equivocarse, fue gigante. Definitivo. David Ospina sabía que no era hora de fallar...

Y no falló. Porque los héroes no fallan en las películas, así pasen trabajos, como Ospina, en la serie del desempate por penaltis. Ruidíaz le pateó y la metió. Luego cobró Tapia y lo venció.

Y pateó Trauco. Le remató templado y al centro, y Ospina, con su pie derecho, detuvo el remate. ¡Qué ironías tiene la vida. Qué ironías tiene el fútbol! Perú, que eliminó a Brasil con un gol tramposo con la mano de un delantero, fue eliminado porque un arquero le atajó con el pie... Hay algo de poesía en ello. De irresistible poesía. De justicia... Luego, Cueva hizo del balón un globo sonda y lo envió a la estratosfera. Finito.
 
Grande Ospina

Esas atajadas del final del juego y en el desempate desde los 12 pasos ya metieron a Colombia entre los 4 mejores de América. Y salvaron un partido que en conjunto fue nublado al ataque. Primer tiempo con iniciativa y control de pelota y terreno. Pero sin jugadas de gol. Un solo tiro de James en el palo. Perú se defendió hasta con 9 hombres, pegó, fue recio. Su bloque defensivo superó a la trilogía de generación de juego colombiana (Cuadrado, James, Cardona), que, en su vértigo impreciso y con cabeza caliente por el juego de roce y fuerza, naufragó. No hubo líneas de pase y cuando aparecieron se equivocaron.

En el segundo tiempo, Perú fue más. Sin crear mucho tampoco (el cabezazo del final y ya) ya no jugó tan atrás y le quitó el balón y el terreno a una Colombia luchadora, pero sin ideas. Los de mayor rendimiento fueron Sánchez y Torres. Los dos de marca. Vean, pues.

Y cuando el conjunto y los genios del ataque fallan, pues es cuando aparece una individualidad que salva todo. Y esa fue el gigante Ospina, que atajó con la mano y con el pie. ¡Con gran pie!