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Y palo y palo y palo

Antes del careo de anoche, Ronny Cedeño era quien tenía más carreras producidas, con seis | Foto AVS Photo Report

Ronny Cedeño ligó de 5-3, jonrón y 2CI | Foto AVS Photo Report

Magallanes cambió su suerte en la final, gracias a dos jonrones propios, tres errores de Anzoátegui y, por fin, una buena salida de su abridor. La serie sigue hoy en Valencia, con la nave todavía abajo 2-1, pero con renovada esperanza

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El guión previsto por Luis Blasini, gerente general del Magallanes, tardó tres días en ejecutarse. Pero este lunes, por fin, la nave fue esa anhelada combinación de metralla y buenos brazos con que los turcos todavía esperan lograr el tricampeonato.

Costó dos malas salidas de Chris Leroux y Omar Poveda ante Anzoátegui para llegar hasta aquí. Pero anoche, Josh Lowey, el más gris de los abridores eléctricos, el que no figuraba en la rotación antes de la última semana de la semifinal, volvió a tirar cinco buenos innings, como hiciera en Maracaibo, y salió avante en el estadio José Bernardo Pérez, en medio de la lluvia de batazos con que sus compañeros le apoyaron.

La pizarra fue implacable: 10 carreras por 3. También lo fue Josmil Pinto contra Junior Guerra, en un duelo de peloteros tomados en el draft de la final, ganado esta vez por los Navegantes por nocáut: con un jonrón de tres carreras para Pinto, quien así rompió el tempranero empate a una, enrumbando a los bucaneros sin posibilidad de retorno.

Una derrota de los locales y la final del beisbol venezolano hubiera quedado para remate. Nadie ha levantado un 0-3 en la LVBP y a partir de hoy empieza el tiempo de los experimentos, con el regreso de David Martínez después de 20 días ausente y las aperturas de Leroux y Poveda con tres días de descanso.

No hubo derrota, porque dos ramilletes de cuatro anotaciones sentenciaron el lance. El segundo, ocurrido en el quinto tramo, contó también con la complicidad de los errores de la tribu, como había pasado con el primero.

Ya con la pizarra 8 por 2, el vuelacercas de Ronny Cedeño con uno a bordo en el sexto no fue sino la corroboración de que los Navegantes están dispuestos a vender cara su derrota. La final continúa sin perder interés. Hoy, incluso, podría igualarse.

Todo le salió bien al Magallanes. Todo le salió mal a Anzoátegui. Y cuando cayó el último out, más de 12 mil personas bailaron al son del clásico de la Billo’s, No hay quien le gane…

El dominicano César Valdez tratará de ser quien les gane, esta noche. Pero deberá cuidarse. Luego de una pequeña vacación en Puerto La Cruz, los cañones de la nave de nuevo están humeantes.

iserrano@el-nacional.com