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60 años de deporte y amistad en Catia

En el Centro Juvenil de Catia se promueve el trabajo en equipo | Foto Archivo El Nacional

En el Centro Juvenil de Catia se promueve el trabajo en equipo | Foto Archivo El Nacional

El Centro Juvenil de Catia llega a seis décadas de actividades colaborando con la formación de deportistas y buenos ciudadanos

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En 1955 la comunidad de la Urbanización Urdaneta de Catia y sus alrededores fueron bendecidos por la construcción del Centro Juvenil de Catia, ubicado justamente al frente del Cuartel Urdaneta, donde hoy están ubicados los talleres del Metro de Caracas.

Aquella instalación, regentada por la YMCA y construida por la Fundación Eugenio Mendoza, tenía dos canchas múltiples (para baloncesto y voleibol) y un terreno de beisbol y una tribuna y un llamado Salón Social con dos mesas de ping pong, una mesa de lecturas y una biblioteca con una enciclopedia de grandes libros con tapas azules.

La modesta edificación, en poco tiempo, se convirtió en lugar de reunión para jóvenes y niños de la Urbanización Urdaneta, Urbanización Simón Bolívar, Pro Patria, las Lomas de Urdaneta y de Pro Patria, Casalta y hasta de Los Magallanes.

Hernán Romero y Carlos Martínez fueron los primeros encargados de dirigir aquel Centro que se doy el lujo de comenzar la formación de destacados deportistas, como el voleibolista Oswaldo “Papelón” Borges y su hermano Luis, a los destacados peloteros Gustavo Gil y Teodoro Obregón, el basquetbolista Gustavo Maza, el destacado árbitro de baloncesto José Luis Puerta y muchos otros en diversos deportes.

Han pasado 60 años y aquella instalación social y deportiva ha tenido sus altas y bajas, (incluso fue refaccionado cuando “Papelón” Borges fue presidente del IND), y hace pocos años pasó a depender de la Alcaldía de Caracas, pero ha mantenido la unión y la amistad entre los que han pasado por ella.

Es por ello que el mañana a las 11:00 am, en la sede del Centro Juvenil de Catia, varias generaciones de socios se reunirán para celebrar los 60 años de una amistad que los llama al reencuentro para ver a quienes, por tiempo o distancia tienen años sin saludar y, posiblemente, conocer a otros socios de generaciones posteriores en quienes, de alguna manera, se verán retratados, porque los que se han pasado por ese centro tienen un lugar en su corazón para esa modesta instalación.