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El año de la Vinotinto

Tomás Rincón pidió a sus compañeros prepararse para tener un buen 2013 y completar el sueño de clasificar al Mundial

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Tomás Rincón no suele asustarse con facilidad. En su primera temporada en la Bundesliga sólo jugó cuatro minutos pero él no se rindió hasta convertirse en un fijo en el Hamburgo. En el Maracaibo le pasó algo parecido, y se repuso en Zamora dos años después. Antes, en su adolescencia, un accidente de tránsito le arrebató a su madre, a lo que él respondió convirtiéndose en el responsable de su familia. La vida y el fútbol le han puesto más de un reto a los que el mediocampista ha sabido meterle el pecho. A sus 24 años de edad, el tachirense no ha perdido el cantar de los gochos al hablar, pero ahora muestra una madurez y una seguridad sobre las cuales asegura que el 2013 será el gran año de la Vinotinto.

“Puede llegar a ser el año más importante de la historia del fútbol venezolano. Es el trayecto final de una lucha constante que hemos tenido”, aseguró el volante, quien parece tener marcados en su agenda los siete partidos que le quedan por jugar a Venezuela en el Premundial, todos entre marzo y octubre del 2013. “Tiene que ser el mejor año para cada uno de nosotros en sus respectivos equipos, necesitamos a cada uno de los jugadores en su máximo nivel”, declaró, casi como una arenga de las que se dan dentro de un vestuario.

Encuadrados en la zona de clasificación más dura del mundo, la Vinotinto debe conjugar esos picos altos individuales que pide Rincón con un trabajo grupal que tiene trabajando desde hace años el equipo. “Tenemos un funcionamiento colectivo importante que es a lo que nos vamos a aferrar para poder conseguirlo pero necesitamos el máximo rendimiento de cada uno. Hay que tomarlo con seriedad, porque las batallas que van a venir son difíciles y hay que ponerle el pecho”.

El salto por dar. En ese camino hacia el Mundial, Venezuela deberá enfrentar a Argentina, Colombia, Uruguay y Chile, escuadras que tienen en sus planteles a campeones o finalistas de Champions League o Europa League, un lujo que la Vinotinto aún no se puede dar. “Es una lucha que tenemos constantemente para conseguir un respeto en el ámbito internacional y que poco a poco se ha logrado. El jugador venezolano no tiene miedo al éxito y eso es algo importante porque si bien creemos que las oportunidades van a llegar, nosotros debemos seguir trabajando y no conformarnos”, aseguró Rincón.

“Para compararnos con los demás debemos jugar el mundial. Con lo que se hizo en la Copa América y en las eliminatorias conseguimos un respeto, ya se ve a la selección de manera distinta”, analizó el tachirense quien puso a Chile como ejemplo. Antes de clasificar a Sudáfrica 2010, el cuadro austral contaba con jugadores en varias de las mejores ligas del mundo pero en ninguno de los dos o tres mejores equipos de esos torneos. “Después Sánchez fue al Barcelona, Vidal a la Juventus, ese es el plus que te da jugar el Mundial. Por eso cuando hablamos de la importancia que puede tener el año que viene quizás no nos damos cuenta de la magnitud de lo que podemos vivir. No es solo lo que nos depara, si no lo que viene después, eso será el impulso definitivo que necesitamos”.

De fanático

Aunque hable poco de si mismo, Tomás Rincón se autodescribe como un tipo al que le gusta mejorar constantemente. En su tercer año en Alemania ya maneja el idioma y en las últimas semanas, en las que estuvo lesionado, asegura haberse dedicado a mejorar psicológicamente. En ese tiempo también vivió tres partidos de la Vinotinto desde el otro lado, como fanático: “Pude observar la intensidad con la que vivimos el proceso. Es un sentimiento difícil de describir, es un amor y un compromiso por esto que te lleva a sentir esta vaina de verdad. Clasificar al mundial es un compromiso que tenemos con el país”.