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El alzheimer dio el golpe final al Morocho Hernández

Carlos Morocho Hernández, primer campeón profesional de Venezuela | Foto: Archivo

Carlos Morocho Hernández, primer campeón profesional de Venezuela | Foto: Archivo

Ganó la primera corona profesional para Venezuela al vencer, en una controversial decisión, al estadounidense Eddie Perkins en 1965

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Llegó al boxeo por casualidad. Cuentan que por La Pastora, donde nació el 21 de abril de 1939, había muchos guapos de barrio, de esos que ahora llaman azotes. Manuel Toro lo había mandado a la casa llorando, más de una vez. El flaco, apodado el morocho porque tenía un hermano gemelo, decidió inscribirse en el gimnasio Boxing Club de la parroquia caraqueña, para acabar con el aplique de aquel personaje que también practicaba boxeo y, a los 14 años de edad, lo noqueó en dos rounds para que su vida cambiara para siempre.

Así llegó a los ensogados Carlos Morocho Hernández, quien fuera el primer campeón profesional de Venezuela y que dejara de existir ayer a la 1:00 pm luego de batallar, entre otras enfermedades, contra el alzheimer, la única que lo noqueó para siempre.

“Nunca me gustó el boxeo, pero allí logré mis mayores satisfacciones personales. Tal vez ahora sería un modesto oficinista con obligación de marcar una tarjeta a las 8:00 am, a las 12 del mediodía, a las 2:00 pm y a las 6 de la tarde. Creo que eso tampoco me hubiera gustado”, dijo en una entrevista al connotado periodista Jesús Cova para El Nacional en el año 1973, fecha en la que ya habían pasado sus mejores momentos sobre el ring.

Después de ese nocaut sobre Toro, Hernández abandonó los estudios de contabilidad para centrarse en lo que sería su destino: vivir de un golpe que acabara con sus enemigos.

Su carrera en el mundo amateur fue de las mejores. Logró el título de campeón en la contienda Cinturón de Diamantes que se realizó en México en 1959.  Allí compitió en el peso pluma. Luego, en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Caracas de ese mismo año, se colgó la presea dorada a punta de una pegada bestial. Sin embargo, luego reconoció que su efectividad llegó en el profesional.  

Parte de su carrera

El Morocho Hernández nunca estuvo pendiente de los contrarios. Vale decir de sus enemigos en el cuadrilátero, como sus contrincantes en la vida misma. Dio el salto al profesional y tuvo victorias, por ejemplo, como contra Luker Easter, en el Madison Square Garden de Nueva York. Sin embargo, no estaba preparado para lidiar con las luces incandescentes de la victoria.

El 18 de enero de 1965 la Diosa Fortuna llamó a su puerta. El caraqueño había perdido contra el estadounidense Eddie Perkins meses atrás, pero el avispao de Rafito Cedeño, su manager, logró que volvieran a pelear por el título mundial de los walters juniors en el Nuevo Circo de Caracas. El promotor zuliano colocó a Dimas Hernández y Santos Arismendi como jueces, ambos venezolanos, Además del árbitro Henry Armstrong, un ex boxeador. Luego de un encuentro descolorido en el que parecía que había perdido el local, el árbitro levanto la mano de Morocho cuando todos, en el coso caraqueño, pensaban que había perdido el del patio.

Luego de ese triunfo sobre Perkins, Hernández realizó dos peleas y perdió el título en la tercera contra el italiano Sandro Lopopolo en Roma. Intentó regresar, pero el argentino Nicolino Locche se interpuso en su camino para luego despedirse de los cuadriláteros tras caer frente al escocés Ken Buchanan en el estadio de Wembly. A su esposa Yolanda, toda una esquina de la vida, como a sus hijos, nuestra más sentidas palabras de condolencia.