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¡Se acabó el bochinche!

FELIPE LIRA | FOTO WILLIAM DUMONT / ARCHIVO

FELIPE LIRA | FOTO WILLIAM DUMONT / ARCHIVO

Felipe Lira, un bromista empedernido, se toma muy en serio su rol como coach de pitcheo de Tiburones, y a sus lanzadores les inculca su ética para el trabajo

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Con Felipe Lira (Santa Teresa, 1972) como su coach de pitcheo, el cuerpo de lanzadores de los Tiburones de La Guaira cuenta ahora con la estabilidad que le hizo falta al principio de la campaña.

El estadounidense Don Alexander inició la presente temporada como instructor de brazos escualos, que exhibieron efectividad de 5.08 a sus órdenes en los primeros 25 compromisos, en los que la divisa tuvo récord de 6-19.

Desde que Lira se hizo cargo de los serpentineros, y sin contar el juego de anoche, los guairistas tienen 11 victorias en 18 choques, gracias en buena medida a que el promedio de carreras limpias de los lanzadores durante su mandato es de 3.91. ¿Casualidad?

“Lo que les he inculcado y les he insistido es que estén más enfocados”, comentó el coach, quien ha hecho énfasis en el aspecto psicológico de sus pupilos.“Creo mucho en la parte física, pero la parte mental para mí es la más importante. Si estás aquí es obvio que tienes las condiciones físicas, pero lo que estamos trabajando es la parte mental. Les digo que se diviertan más, que lancen strikes y que jueguen con el contacto”.

Hasta ahora se ven los resultados. “Hemos bajado la cantidad de boletos, que es fundamental”, acotó el eterno número 34 de los varguenses, que ha visto cómo sus brazos han lanzado un par de blanqueos bajo su gestión.

“Gracias a Dios el bullpen ha mejorado bastante, que es donde teníamos la falla. Los abridores casi siempre dan cinco o seis innings, y esa es una buena señal”, aseguró Lira, un empedernido bromista cuya ética de trabajo le ha obligado a ser más reservado desde horas antes de un juego.

“Ahora me ven más serio y me preguntan que si estoy bravo, pero no es eso, sino que ahora no quiero que se me escape ningún detalle”, explicó con una sonrisa.“Sigo siendo bochinchero porque uno no va a cambiar, pero hay momentos en que uno ni tiene tiempo para eso. Antes cuando era coach de bullpen tal vez podía relajarme un poco más, pero ahora tengo más responsabilidad”.

Su nuevo rol dentro de la organización se lo pide. “Debo estar pendiente, montados arriba de ellos (los lanzadores), anotar lo que hizo el bateador en turnos anteriores. También les he dicho que estén más atentos al juego, no viendo lo que pasa alrededor. No soy ningún angelito, pero uno tiene que estar enfocado en su trabajo. Dedícale tres horas del día a esto, así no le toque lanzar ese día para ver a los rivales. Ahora hay más profesionalismo y dedicación, y eso nos está resultando”.

Y la responsabilidad de Lira aumenta si el manager es Buddy Bailey, un entusiasta del manejo de sus serpentineros.

“Con Bailey no hay nada que esconder con respecto a los pitchers”, sentenció. “De una u otra forma le doy mi opinión y a veces me escucha y otras no, él tiene la última palabra. Soy fastidioso en ese sentido y voy a seguir insistiendo en lo que yo crea y sienta en ese momento, y se lo voy a hacer llegar”.

Así de empeñoso puede llegar a ser Felipe, un tipo jocoso que ahora se toma muy en serio su trabajo y espera seguir viendo sus frutos.