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Venganza Vinotinto

Venezuela celebró tras vencer a Paraguay

Venezuela celebró tras vencer a Paraguay

La selección nacional se impuso con categoría 2-0 a Paraguay en Asunción, lo que le permite seguir soñando con Brasil 2014

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Nada como el dulce sabor de la revancha para olvidar el dolor de un pasado triste. Venezuela anoche en el estadio Defensores del Chaco, donde jamás había tan siquiera cantado un gol, logró imponerse a Paraguay, cambiando su estilo de juego y logrando muchas pequeñas venganzas conjugadas en una gran victoria, que alimenta el sueño de ir al Mundial de Brasil en el 2014.

El primer desquite de la selección fue consigo misma.

Con haber comenzado ganando y saber que pudo sostener e incluso ampliar un resultado positivo en suelo comanche, en una cancha calificada como la más fea del mundo por los propios guaraníes, que ayer fueron parcos para apoyar a su selección, esa que está en crisis al día de hoy y que mira como se aleja la posibilidad de ir a su quinto Mundial seguido.

Después, vinieron las revanchas propias de un partido que venía cargado de emotividad, marcado por el dolor de la derrota en la Copa América pasada. Venezuela supo desquitarse las afrentas enteras. Los bailes como monos e indios tras el abrupto final de Mendoza en 2011, apostando a lo impensado.

Un equipo especialista en encerrarse y en tratar de manejar a sus rivales desde el buen trabajo defensivo, logró neutralizar al necesitado conjunto de Gerardo Pelusso con una propuesta fresca, donde Josef Martínez y Alexander González aportaron irreverencia, desparpajo y velocidad.

Luis Manuel Seijas se sacrificó entregándose en las dos áreas con velocidad y contundencia. Con Juan Arango como director de la orquesta Vinotinto, que le escondió la pelota a los paraguayos durante pasajes del juego, y con Salomón Rondón convirtiendo las dos jugadas de gol claras que tuvo.

Incluso, Richard Blanco pudo ampliar la ventaja, como parte de una comparsa Vinotinto que encontró su desquite en el buen juego, en el toque corto y en el trato amable al balón. Venezuela y César Farías se reencontraron con el buen juego, y lo reivindicaron como su bandera principal de revancha.

Luego, están los casos personales de Franklin Lucena, que falló el penal hace un año y anoche cortó todo en la noche en la que regresaba de una lesión, y la de Arango y Rondón, muy particular, cuestionados hace unas semanas, hoy héroes. Sobre todo Rondón, quién fue duda en la convocatoria y su partido, sacrificado y con doblete goleador, le devolvió la ilusión a una Venezuela que no podía ser optimista después de caer contra Perú.

El primero fue en una jugada trenzada, en la que Arango terminó asociándose con el de Catia para que definiera como el matador de área que es ante la salida de Justo Villar, sobre el final de la primera parte; y el segundo fue aprovechando un rebote de una jugada confusa en el área, que el ariete anotó a boca jarro cuando Paraguay se encimaba y jugaba mejor.

Venezuela enfrió el partido que calentó con buen fútbol y goles, congeló las palabras arteras de los paraguayos que hicieron daño en su momento, heló el mal momento y lo cambió por alegría. La Vinotinto tuvo su gran revancha, comió frío el plato de la victoria en el Defensores del Chaco, y vuelve a soñar con Brasil 2014.