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Trapattoni puede tener las horas contadas como seleccionador irlandés

Giovanni Trapattoni en un partido con Irlanda / AFP

Giovanni Trapattoni en un partido con Irlanda / AFP

Tras la pasada Eurocopa renovó por otros dos años a razón de un salario de casi 1,8 millones de euros anuales, una cantidad que la FAI y O'Brian le deberían abonar íntegramente este año si, finalmente, se decide despedirle

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El seleccionador nacional de Irlanda, el italiano Giovanni Trapattoni, continúa al borde de la destitución a pesar de que el equipo lavó su imagen este martes al derrotar a domicilio a las Islas Feroe (1-4) en su tercer partido de clasificación para el Mundial de Brasil 2014.

Tras ese encuentro disputado en Tórshavn, el técnico voló directamente a Milán para, según él, visitar a su hermana enferma, en vez de regresar a Dublín para ofrecer hoy la habitual conferencia de prensa posterior al partido.

Esta situación ha vuelto a avivar los rumores que le sitúan fuera del combinado nacional, aunque su capitán y máximo goleador histórico, Robbie Keane, aseguró hoy que cuenta con el respaldo de todos los jugadores.

"No depende de mí, pero estoy seguro de que cada compañero diría lo mismo, queremos que continúe durante esta campaña", afirmó el delantero de los LA Galaxy.

Parte de la afición y algunos sectores de la Federación Irlandesa de Fútbol (FAI) ya expresaron su descontento con el técnico después de las contundentes derrotas sufridas ante Croacia, Italia y, sobre todo, España durante la primera fase de la pasada Eurocopa.

A Trapattoni se le cuestionó entonces más por el pobre despliegue "verde" que por sus resultados, pues se consideró ya un gran logro llevar a un equipo con jugadores mediocres a la cita continental, la primera en 24 años.

Ahora que los resultados no acompañan, resalta más el juego prehistórico de Irlanda y los métodos del italiano se consideran anticuados, al tiempo que su pobre dominio del inglés se ve ahora como un hándicap para la comunicación con sus pupilos.

Tampoco ha ayudado la humillante paliza que le propinó Alemania el pasado viernes en Dublín (1-6) en su carrera hacia el Mundial.

Encuadrada en el Grupo C con Kazajistán, Suecia y Austria, Irlanda es tercera a un punto de los nórdicos y a cuatro de los alemanes, que tienen un partido más, por lo que las opciones de meterse en la repesca permanecen más o menos intactas.

El problema radica en que los medios de comunicación irlandeses, la mayoría de sus seguidores y los dirigentes federativos consideran que el equipo va hacia abajo, han perdido definitivamente la confianza en el veterano entrenador, de 73 años, y consideran que solo un cambio en el banquillo podría enderezar la situación.

El director ejecutivo de la FAI, John Delaney, tiene incluso preparado su recambio, según asegura hoy diario "The Irish Times", que no da nombres, si bien en boca de todos está el de Mick McCarthy, quien ya dirigió a los "verdes" entre 1996 y 2002.

Para el rotativo "The Irish Independent", también entra en la lista de posibles candidatos el técnico inglés Harry Redknapp, en paro desde que dejó el Tottenham Hotspur el pasado junio.

McCarthy abandonó el equipo nacional tras alcanzar los octavos de final en el Mundial de Japón y Corea 2002, donde mantuvo una monumental bronca con el entonces capitán, el controvertido Roy Keane, quien abandonó a su equipo antes incluso del comienzo del torneo.

Aquel episodio dividió al país, como si de una guerra civil se tratase, entre los partidarios de Keane y McCarthy, cuyo hipotético regreso ahora no estaría mal visto por la mayoría de la afición porque, además, es más barato que Trapattoni.

El italiano, conocido aquí como "Trap", que en inglés significa "trampa", llegó al equipo nacional en 2008 con un contrato de entrenador estrella financiado, en parte, por el multimillonario irlandés Denis O'Brian.

Tras la pasada Eurocopa renovó por otros dos años a razón de un salario de casi 1,8 millones de euros anuales, una cantidad que la FAI y O'Brian le deberían abonar íntegramente este año si, finalmente, se decide despedirle.

De la misma forma que antes tantos equipos cayeron en las emboscadas tácticas de este astuto entrenador sobre el terreno de juego, su reciente renovación se ha convertido en una trampa para la federación irlandesa en los despachos, lamenta "The Irish Independent".