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A Cabrera le quedan 16 juegos para fortalecer sus registros ofensivos | Foto AP

A Cabrera le quedan 16 juegos para fortalecer sus registros ofensivos | Foto AP

El maracayero atraviesa un slump ofensivo y ha visto como su amplia diferencia en el liderato de bateo de la Liga Americana se ha reducido considerablemente en los últimos días. Cabrera suma 19 turnos consecutivos sin conectar hits y anoche no estuvo en el lineup titular de los Tigres

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Miguel Cabrera no apareció ayer en el lineup titular que elaboró el manager de los Tigres Brad Aumus para el compromiso con los Mellizos, en el Target Field de Minnesota.

Alex Ávila y J.D. Martínez se encargaron de cubrir la ausencia del venezolano al defender la primera base y tomar el tercer puesto del orden ofensivo, respectivamente.

Los días de descanso no son habituales para el triple coronado. También es una rareza que se vaya en blanco en 19 turnos consecutivos. ¿Qué sucede con el actual líder bate de la Liga Americana?

La primera respuesta que aflora es que existe un inconveniente físico. Pero hasta ahora no hay sospechas de que Cabrera al menos haya recaído de la lesión de pantorrilla que le hizo perder más de un mes de temporada entre julio y principios de agosto.  

El maracayero simplemente atraviesa un slump, justo cuando su cuarta corona de bateo está a la vuelta de la esquina. Sin embargo, las alarmas aún no se prenden, porque hasta la jornada de ayer su diferencia con el más cercano perseguidor (Xander Bogaerts, de los Medias Rojas) era de 15 milésimas, una ventaja que sigue siendo importante.

Y es que si Cabrera extendiera la sequía por 15 turnos más su promedio caería a .323, dos milésimas por encima del .321 que exhibía Bogaerts antes del compromiso de anoche.

El último imparable del toletero derecho fue exactamente hace una semana, cuando despacho un sencillo en el primer turno del encuentro con los Indios. La noche anterior había sacudido un doble, que apenas significaba su segundo extrabase en el actual mes. Desde ese entonces, el bajón se ha incrementado.

Cabrera era una isla en Detroit, equipo sin posibilidades de avanzar a la postemporada. Mientras sus compañeros mostraban inconsistencia, él bateaba con facilidad.

Regresó de la lista de lesionados con la vista clarita: en los primeros 12 juegos dejó promedio de .489 y OPS de 1.380. Sin contar que despachó nueve dobles y dos jonrones.

Su average llegó a tocar los .370 en la última semana de agosto y puso a temblar el .370 que alcanzó Andrés Galarraga en 1993, récord para los cañoneros venezolanos en las Grandes Ligas.

Cabrera lucía imparable para ese entonces, tomando en cuenta que tiene el tiempo para cumplir con las 502 apariciones requeridas. Incluso hasta los más optimistas pensaban en el inalcanzable .406 de Ted Williams. Pero el panorama cambió y ahora hasta la hazaña de “El Gato” salió del radar.

El máximo representante criollo en la gran carpa ha perdido terreno.Pero tiene a favor que la solución sigue estando en sus manos.

A Cabrera le quedan 16 juegos para fortalecer sus registros ofensivos, cerrar con el mejor promedio del joven circuito y darle un motivo para festejar a Detroit, una ciudad que este año se quedará sin postemporada por primera vez desde 2010.