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El francés Thuram visita una favela de Rio de Janeiro para superar los prejuicios

Para cerrar la jornada, Thuram se va a dar unos cuantos golpes al balón con un niño travieso | Foto: Agencias

Para cerrar la jornada, Thuram se va a dar unos cuantos golpes al balón con un niño travieso | Foto: Agencias

"Algunos niños negros me han dicho que eran blancos, y yo les comprendo: es porque su color les envía a las alturas de Rio": Lilian Thuram, campeón del Mundo con Francia en 1998, ha llegado a Rio a tratar la cuestión del racismo, más o menos tabú en Brasil, pero que empuja a los más pequeños a soñar con ser de otro color

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Este sábado, el que también fuera campeón de Europa con los 'bleus' en 2000, conversaba con escritores locales y vecinos en una biblioteca situada en la cima del conjunto de favelas del Complexo de Alemao. Era el último día en la ciudad para el ex futbolista francés, invitado durante una semana por el Museo de Arte de Rio de Janeiro (MAR). "Lo que más me ha impresionado es que la población mayoritariamente de origen africano del país no es visible en el centro de la ciudad, es un contraste bastante increíble con lo que se ve aquí, en la parte alta del teleférico", confiesa el francés.

El gran objetivo de Thuram es combatir el racismo y la segregación social y urbana desde la escuela, desde los más pequeños, para enseñarles lo que el pasado implica en la sociedad de hoy en día. "Encerramos a los negros en la historia de la esclavitud, lo que les condena a una cierta inferioridad", explica.

"Los niños tienen derecho de cambiar el imaginario, hay que decirles que no existe la fatalidad. Y que no caigan en la victimización, sino que tengan autoestima".

El público se embebe de sus palabras. Algunos están orgullosos de que un campeón del Mundo visite su favela, aunque muchos otros lo están también del mensaje que transmite. "Nos venció 3-0, pero nosotros apreciamos el otro aspecto, el hecho de que un negro de Francia venga aquí con el orgullo de su color", afirma Kleber Araujo, un vendedor de salchichas.

Dice que ha leído la traducción de "Mes étoiles noires" (Mis estrellas negras"), el libro que Thuram dedicó a los personajes de raza negra que marcaron la historia. Sin embargo, en la compilación falta Zumbi dos Palmares, héroe de la lucha contra la esclavitud del siglo XVII en Brasil. "Me arrepiento de no haberlo incluído en 'Mes étoliles noires'", confía su autor.

"Su historia explica todo el combate de las personas llegadas desde África y sometidas a la esclavitud en Brasil y en las Antillas". El ambiente es agradable en este espacio cultural. La seguridad está presente de manera discreta, pero el contexto es complicado. El jueves por la noche, un policía de una "Unidad de Policía Pacificadora" (UPP) fue asesinado durante un enfrentamiento con traficantes de droga, no muy lejos de la biblioteca. Asustados, al menos 77 personas renunciaron a acudir a la conferencia de Thuram.

"Es especialmente en un momento como éste cuando es importante organizar un encuentro así, no podemos permanecer como rehenes de esta violencia", estima, por su parte, uno de los organizadores del acto, Elcio Salles. "La solución militar no puede ser la única, tiene que intervenir también la cultura, el deporte, los ciudadanos, la vida", afirma. Tres jóvenes se lanzan a mostrarle ahora al invitado un passinho, un baile de las favelas que implica un movimiento frenético de piernas. Thuram, invitado a unirse al grupo, muestra sus habilidades de baile y se integra de buen gusto. Entre los asistentes también hay escritores que hablan de sus obras, como Jessé Andarilho, que en su novela 'Fiel' publicó "hechos verdaderos, pero presentados como una ficción para no dar miedo", y escritos originalmente en un teléfono celular durante sus largos trayectos cotidianos en tren. Por su parte, un rapero local, MC Smith, aprovecha la presencia de las cámaras de la televisión brasileña para lanzar un ardiente discurso.

Para cerrar la jornada, Thuram se va a dar unos cuantos golpes al balón con un niño travieso.